07/02/2026
La Perestroika en Cuba, el objetivo de Donald Trump para lograr el Premio Nobel de la Paz
Fuente: telam
Los documentos de seguridad nacional para América Latina de EEUU señalan que La Habana es parte de una amenaza estratégica en el hemisferio junto con Venezuela y Nicaragua
>En noviembre de 1992 el candidato demócrata Bill Clinton llegó por primera vez a la Casa Blanca tras derrotar ampliamente a su rival republicano, George Herbert Bush, que presidía los Estados Unidos desde 1988. Con flamantes 46 años, Clinton, exgobernador de Arkansas, obtuvo el 43 por ciento de los votos, frente al 37,4 por ciento alcanzado por Bush. La sorpresa electoral la protagonizó el empresario tejano Ross Perot, quien se llevó casi el 19 por ciento de los sufragios.
En octubre de 1994 la diplomacia norteamericana logró restituir al presidente de Haití, Jean-Bertrand Aristide, quien había sido derrocado por un golpe militar en 1991. Un año después, en el marco de la guerra que se desarrollaba en la ex Yugoslavia, la administración de Clinton logró la firma del acuerdo de paz rubricado por los presidentes de Bosnia, Croacia y Serbia.
La desintegración de la Unión Soviética produjo graves consecuencias en la economía de la isla, estimándose que a principios del año 1993 el producto bruto interno (PBI) sufrió una caída del 30 por ciento.
A principios de agosto de 1994 se produjo el llamado Maleconazo, un levantamiento popular de miles de cubanos que salieron a las calles de La Habana para exigir libertad y expresar la frustración con el gobierno por el agravamiento de la situación socioeconómica.
Estos intentos de acercamiento entre Clinton y Castro sufrieron un duro golpe el 24 de febrero de 1996 cuando dos aviones MIG de fabricación rusa que habían partido de la base aérea San Antonio de los Baños ubicada a 48 kilómetros al sur de La Habana derribaron dos aviones civiles Cessna que habían partido de un aeropuerto de Miami, tripulados por la organización Hermanos al Rescate.
Hermanos al Rescate se había formado en el año 1991 durante la presidencia de George Herbert Bush con el objetivo de prestar ayuda humanitaria a los balseros que trataban de emigrar de Cuba, situada a solo 145 kilómetros del territorio estadounidense. Su proclama central estaba dirigida a “apoyar los esfuerzos del pueblo cubano a liberarse de la dictadura a través del uso de la no violencia”.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) resolvió en su informe definitivo del caso publicado en 1999 que el Estado cubano era responsable internacionalmente por la violación del derecho a la vida (Artículo 4 de la Declaración Americana de Derechos Humanos) de los cuatro pilotos civiles abatidos el 24 de febrero de 1996. Calificó el derribo como “ejecución extrajudicial premeditada” por agentes estatales (Fuerza Aérea cubana), ocurrido en espacio aéreo internacional, basado en evidencias del informe OACI, radares y testimonios, sin proporcionalidad ni intentos razonables de comunicación previa.
Fue en esta coyuntura que el parlamento norteamericano sancionó la Ley Helms-Burton, aunque el título oficial de la norma fue “Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática Cubana”. Promovida por el senador republicano por Carolina del Norte, Jesse Helms, y el también representante demócrata por Indiana, Dan Burton, la ley fue aprobada por el Senado el 29 de febrero de 1996 y por la Cámara de Representantes el 6 de marzo del mismo año. El presidente Clinton la sancionaría seis días después tras una fuerte presión de los principales líderes del Partido Republicano.
Durante la gestión del presidente Barack Obama se intentó flexibilizar el Título III (demandas a empresas extranjeras por usar propiedades confiscadas).
A lo largo de su primer mandato presidencial (2017-2021) Donald Trump activó nuevamente el alcance pleno del Título III. Impuso nuevas sanciones económicas y financieras, aumentando la presión sobre bancos y empresas extranjeras que operaban con Cuba.
Desde el comienzo de su segunda mandato Trump dejó en claro que continuaría su política de aislamiento de Cuba. El Departamento de Estado a cargo de Marco Rubio calificó a Cuba como un país que “no coopera plenamente” en el combate del terrorismo internacional. Se prohibieron también las exportaciones de materiales para defensa y seguridad con la isla gobernada por Miguel Díaz-Canel desde 2019
Tras la captura y la prisión del presidente de Venezuela Nicolás Maduro, Díaz-Canel advirtió que su país atraviesa un “desabastecimiento agudo de combustible”, y al mismo tiempo denunció una “campaña de calumnia, odio y guerra psicológica” desde los Estados Unidos. Sin embargo, dijo que su gobierno está “dispuesto a un diálogo” con la administración de Donald Trump.
Los documentos de seguridad nacional para América Latina que la administración de Trump hizo públicos en los últimos meses señalan que Cuba es parte de una amenaza estratégica en el hemisferio junto con Venezuela y Nicaragua, considerando la dependencia económica y política que esos países mantienen con Rusia y con China.
Fuente: telam
Compartir
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!



