07/02/2026
René Lavand: de la infancia marcada por una tragedia a convertirse en leyenda de la cartomagia mundial
Fuente: telam
A los nueve años lo atropelló un auto y debieron amputarle la mano derecha. Desde entonces dedicó su infancia y juventud a entrenar la izquierda y construir una técnica que lo convirtió en uno de los ilusionistas más reconocidos del mundo. Murió un día como hoy, hace once años
>Hacía tiempo que, según explicaba, no estaban dadas las condiciones para trabajar en la Argentina. Su carrera transcurría mayormente en el exterior y, cuando no estaba de gira, René Lavand se instalaba en Tandil junto a su última esposa. Allí daba clases de ilusionismo en un viejo vagón de tren que había acondicionado como salón de magia. Hasta le puso nombre: Pata de Fierro. Pero un día se enfermó de neumonía y murió. Tenía 86 años y una trayectoria que lo había convertido en un referente mundial de la cartomagia.
No imaginaba, sin embargo, lo que el destino le tenía preparado. En 1937, durante los carnavales de Coronel Suárez —adonde la familia se había mudado en busca de mejores oportunidades económicas—, un joven de 17 años que manejaba sin permiso lo atropelló mientras jugaba en la calle. La rueda del auto le aplastó el brazo derecho. Sobrevivió de milagro, pero los médicos debieron amputarle la mano. Tenía 9 años.
Mo tuvo más opción que ser autodidacta. Pasaba horas con el libro Cartomagia, de Joan Bernat y Esteban Fábregas, porque no existía un maestro que pudiera enseñarle a manejar una baraja con una sola mano, y menos aún con la izquierda. Nadie apostaba por él. Ni siquiera su familia. Su padre, que murió en 1955, mostró cierto alivio al verlo trabajar como empleado bancario, donde se desenvolvía con soltura contando dinero y escribiendo a máquina.
Verlo actuar era hipnótico. No se trataba solo del truco, sino del relato que lo acompañaba. Su mano se movía primero con velocidad y luego en cámara lenta. “No se puede hacer más lento”, decía, mientras el público, atento a cada carta, era incapaz de descubrir el secreto. La ilusión terminaba imponiéndose como una verdad.
Lo mismo pasaba con las mujeres. René las enamoraba “por arte de magia”. Se casó tres veces: primero con Sara, madre de Graciela y Julia; luego con Norma, con quien tuvo a Lauro y Lorena; y finalmente con Nora, veinte años menor, con quien compartió sus últimos años.
Fuente: telam
Compartir
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!


