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06/02/2026

El agujero negro que sorprendió a científicos: aumentó su radiación 50 veces tras destruir una estrella

Fuente: telam

La observación prolongada de este fenómeno, detectado de manera fortuita en 2018, ha permitido identificar un solo chorro energético en aumento cuya dinámica plantea incógnitas sobre la frecuencia y mecanismos de estos procesos

>El universo guarda sus revelaciones más desconcertantes en los lugares donde parecía no ocurrir nada.

El objeto, bautizado oficialmente como AT2018hyz y apodado con ironía Jetty McJetface, destrozó una estrella en 2018 y recién años después comenzó a emitir un chorro de radio tan intenso que hoy figura entre los fenómenos más energéticos jamás detectados.

Lo que hace extraordinario a este caso no fue el acto inicial de destrucción estelar, un proceso conocido y observado en otras ocasiones, sino la persistencia y el crecimiento sostenido de la emisión energética. Cuatro años después del evento de disrupción de marea, el agujero negro no solo continuó activo, sino que multiplicó su brillo y su potencia, hasta alcanzar niveles comparables con los estallidos más violentos del cosmos.

Los científicos describen el fenómeno como una especie de indigestión cósmica. Tras devorar una estrella, el agujero negro comenzó a expulsar parte de ese material en forma de un chorro colosal de ondas de radio. A diferencia de otros eventos similares, donde la emisión surge de inmediato y luego se desvanece, en Jetty McJetface la energía apareció tarde y no dejó de crecer. Las observaciones actuales permiten anticipar que ese chorro alcanzará su punto máximo recién en 2027.

Los eventos de disrupción de marea ocurren cuando una estrella se acerca demasiado a un agujero negro y queda atrapada por su intensa gravedad. Antes de cruzar el horizonte de eventos, el punto de no retorno, la estrella sufre un proceso violento conocido como espaguetificación, donde se estira y se comprime hasta quedar reducida a un filamento de materia caliente. Parte de ese material cae hacia el agujero negro y otra parte se dispersa en el espacio.

Ese despertar tardío transformó un caso rutinario en un fenómeno excepcional. En 2022, los investigadores publicaron los primeros resultados que alertaron sobre el comportamiento anómalo del agujero negro. Desde entonces, el monitoreo constante no hizo más que sumar sorpresas. La energía emitida aumentó de forma drástica y hoy resulta unas 50 veces más brillante que en las primeras mediciones realizadas en 2019.

Los cálculos indican que la radiación se concentra en un solo chorro altamente colimado, disparado en una dirección específica. Esa característica podría explicar por qué el evento pasó inadvertido durante tanto tiempo. Si el chorro no apuntaba hacia la Tierra en sus primeras fases, los instrumentos no podían detectarlo con claridad. La geometría exacta del fenómeno solo quedará confirmada cuando la emisión alcance su pico máximo.

La potencia del chorro sitúa a Jetty McJetface en una liga extrema. La energía liberada equivale, como mínimo, a un billón de veces la que emitiría la ficticia Estrella de la Muerte del universo de Star Wars, y podría acercarse a los 100 billones. Esa comparación, utilizada por los científicos como referencia cultural, ilustra la magnitud del fenómeno sin exageraciones retóricas.

El caso de AT2018hyz abre una ventana única para estudiar la relación entre los agujeros negros y su entorno. Los astrónomos suelen describir a estos objetos como devoradores desordenados, ya que no todo el material que capturan termina cruzando el horizonte de eventos. Parte de la materia regresa al espacio en forma de flujos de salida, pero esos procesos suelen ser rápidos y efímeros.

Las observaciones se apoyan en datos recolectados por grandes radiotelescopios ubicados en Nuevo México y Sudáfrica, capaces de medir señales extremadamente débiles con gran precisión. En el espectro visible, la región alrededor del agujero negro emite muy poca luz, por lo que la radioastronomía resultó clave para reconstruir la evolución del fenómeno.

El seguimiento a largo plazo permite no solo describir lo que sucede, sino también anticipar lo que vendrá. Los modelos desarrollados por el equipo sugieren que el flujo de ondas de radio seguirá aumentando de forma exponencial hasta alcanzar su máximo en 2027.

Si la predicción se cumple, Jetty McJetface se consolidará como uno de los eventos individuales más poderosos jamás registrados.

El tiempo de observación en telescopios internacionales resulta limitado y competitivo, y los astrónomos suelen priorizar eventos que muestran actividad inmediata. En este caso, la lección fue clara: el universo no siempre actúa según los plazos humanos.

Mientras Jetty McJetface continúa expulsando energía hacia el espacio, cada nueva medición ajusta los modelos teóricos y obliga a repensar el comportamiento de los agujeros negros tras un evento de disrupción de marea. Lejos de cerrar un capítulo, este objeto abrió una historia que todavía se escribe, con un final que recién se vislumbra en los próximos años.

Fuente: telam

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