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04/02/2026

“No apto para irritables”: el mensaje de Sturzenegger contra la protección de la industria textil

Fuente: telam

El debate sobre la importación de prendas y el peso de los tributos en la producción local reavivó tensiones entre funcionarios y empresarios textiles

>El reciente cruce público por el precio y la producción de indumentaria en Argentina sumó un protagonista central. Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, intervino en la discusión luego de que Luis Caputo, ministro de Economía, afirmara que “En su publicación, Federico Sturzenegger identificó el argumento central que suelen esgrimir “economistas, periodistas y el empresariado (la UIA, por ejemplo)” para oponerse a la apertura: la existencia de un “diferencial de costos, primordialmente producto de sus impuestos, que hace imposible una competencia con la cancha nivelada”. Según el ministro, esta idea, aunque resulta plausible a primera vista, “está equivocada”. Invitó a quienes no estuvieran dispuestos a cuestionar sus propios supuestos a ignorar su mensaje, advirtiendo que su explicación podía resultar irritante o ser interpretada como un acto de soberbia.

Para el funcionario, la postura que exige primero una baja de impuestos y luego una apertura comercial constituye “una salida cómoda”. A su entender, nadie quiere ubicarse en una posición proteccionista ante la opinión pública, por lo que decir que se está a favor de competir, pero solo más adelante y cuando el contexto sea más favorable, resulta una manera de dilatar los cambios. “Suena plausible, y es una buena manera de patear los cambios porque se presume que el gobierno difícilmente baje los impuestos (aunque Javier Milei ya lo haya hecho, y significativamente)”, planteó Sturzenegger, quien enfatizó que su propio posicionamiento es a favor de la competencia, pero sin esperar condiciones ideales.

Sturzenegger remarcó que “lo que David Ricardo demostró es que aún entre economías con diferenciales de productividad enormes convenía comerciar, porque el comercio permitía que uno se focalizara en aquello en lo que era relativamente mejor”. Utilizó una comparación para ilustrar su punto: “Un matemático puede ser mejor pintor que un pintor, pero igual le conviene dedicarse a la matemática y contratar al pintor para que le pinte la casa”. Sostuvo que las economías menos productivas tienen más para ganar del intercambio internacional, porque pueden concentrar su producción en lo que hacen de modo relativamente más eficiente y desplazar actividades donde muestran mayores desventajas.

El ministro vinculó estos conceptos con el debate tributario y el argumento de la “cancha desnivelada”. Planteó que los impuestos elevados son “una fuente más de ineficiencia” que actúa como una merma de productividad. Según su visión, el fisco “simplemente reduce tu productividad imponiendo impuestos y regulaciones que aumentan tu costo. Y juega igual que cualquier otra merma en la productividad: reduce tu salario”. Defendió la necesidad de achicar el Estado y desregular como instrumentos para subir los salarios, señalando que “la motosierra es un instrumento central para subir el salario de los argentinos”.

En cuanto a las medidas necesarias para enfrentar la situación, el ministro fue enfático: “¿Hay que hacer algo con la cancha desnivelada? Sí. Hay que hacer todo. Hay que desregular para bajar los costos y hay que achicar el Estado en los tres niveles para bajar la merma de productividad que implica”. Subrayó que siempre resulta deseable “bajar costos y facilitar la producción”, no porque esto condicione los beneficios del comercio, sino para que “el capital y el trabajo tengan una mejor remuneración”.

En su exposición, Sturzenegger recordó que “hasta que no entendamos que comerciar es fuente de más y mejores empleos y que traerá beneficios inmensos para la población, no habremos terminado de transitar el camino a una Argentina moderna y próspera”. El funcionario ubicó en el centro del debate la necesidad de modificar los supuestos sobre los que se apoya la defensa del proteccionismo, remarcando que los altos costos locales, lejos de constituir un impedimento para la apertura, refuerzan la conveniencia de integrarse al comercio internacional.

El trasfondo inmediato de esta intervención surgió a partir de la reacción de la industria indumentaria, que respondió a las declaraciones de Caputo asegurando que las autoridades “no lograron desarmar ni un solo impuesto” y defendieron el rol del sector en la economía nacional. El debate expuso la tensión entre la política de reducción de aranceles y tributos y la protección de la producción local, una discusión que movilizó tanto a funcionarios del área económica como a los representantes de la industria.

El funcionario insistió en que la apertura no depende de la previa eliminación de ineficiencias, sino que esas ineficiencias justifican aún más la integración internacional. Al referirse al impacto de los impuestos y regulaciones en la productividad, argumentó: “Hacen que tu esfuerzo rinda menos, es como que te saquen una parte de tu producción sin que recibas nada a cambio”.

Fuente: telam

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