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02/02/2026

Cómo la inteligencia artificial está transformando los videojuegos

Fuente: telam

Los videojuegos están experimentando una revolución gracias a la I.A. generativa, que permite diálogos improvisados, mundos creados en tiempo real y experiencias personalizadas para cada jugador, cambiando radicalmente la forma de jugar

>Imagine entrar en su videojuego favorito y que cada personaje no jugable (NPC) le ofrezca una conversación única e improvisada a su medida. O que el juego ajuste la dificultad en tiempo real según detecte su frustración, calma o modo de jugar.

La IA en videojuegos ha existido durante décadas para controlar el comportamiento de enemigos o aliados, pero seguía guiones rígidos o programas muy definidos. Ahora, con modelos generativos de lenguaje –similares a ChatGPT– los personajes no jugables pueden hablar e interactuar de forma mucho más libre y natural.

Otro caso es Mecha BREAK (2025), un videojuego de disparos multijugador (shooter). En la gran feria del videojuego europea, la Gamescom de 2024, se mostró una versión piloto con un personaje no jugable que hablaba e interactuaba gracias a la IA. El jugador podía preguntarle libremente sobre la próxima misión y este respondía con consejos tácticos generados en ese mismo momento.

La IA generativa no solo da voz improvisada a personajes, también puede inventar historias, misiones y mundos enteros conforme jugamos.

Es un caso llamativo: se presenta como “el primer videojuego de rol de texto en el que la inteligencia artificial determina al 100 % cada ubicación, enemigo, objeto y mecánica”. En cada partida, el juego genera descripciones, escenarios, eventos e incluso imágenes y música diferentes usando modelos de IA. Los jugadores destacan la flexibilidad casi infinita de este enfoque: es posible vivir desde la épica clásica de caballeros contra dragones hasta disparatadas aventuras surrealistas, todo dependiendo de las entradas del usuario y la creatividad del modelo.

También hay proyectos híbridos que combinan contenido artesanal con generación por IA. Por ejemplo, Nyric permite crear mundos sandbox en 3D (entornos virtuales en los que el jugador tiene libertad para explorar, construir y modificar sin una línea argumental predefinida) a partir de simples descripciones de texto, usando la IA para rellenarlos y adaptarlos sobre la marcha. Imagine escribir “un bosque encantado bajo una noche estrellada” y ver cómo el juego construye un paisaje inmersivo que puede explorar.

Del mismo modo, inZOI utiliza IA para generar texturas y objetos únicos según indicaciones del usuario, y emplea pequeños modelos de lenguaje integrados para dotar de mayor “profundidad psicológica” a sus personajes no jugables. Es decir, estos no solo tienen diálogos diferentes en cada partida, sino que “piensan” y actúan con cierta autonomía simulando motivaciones más complejas.

Otra faceta revolucionaria es la IA afectiva, aquella que mide y responde a las emociones del jugador. La premisa es sencilla: si jugar es una experiencia emocional, ¿por qué no hacer que el juego reaccione a cómo nos sentimos?

Un pionero en este campo ha sido Nevermind (2015), un juego de terror psicológico que utiliza biofeedback. Mediante un sensor de frecuencia cardíaca o la cámara, el sistema detecta el estrés y el miedo del jugador. Si nota que está demasiado tranquilo, incrementa la dificultad y los sustos para inducirle presión, y si detecta pánico puede aliviar la intensidad. En otras palabras, el juego nos observa y adapta la experiencia para mantenernos en esa franja óptima entre el aburrimiento y la ansiedad conocida como flow.

Imaginemos títulos futuros que integren un lazo afectivo completo y logren involucrar emocionalmente al usuario. Por ejemplo, juegos de terror que calibren dinámicamente su atmósfera según nuestro miedo real, o aventuras narrativas que cambien la música, los diálogos o incluso el desenlace según detecten tristeza, frustración o euforia en el jugador.

Más allá de las emociones, la IA está permitiendo adaptar juegos a las preferencias y estilo de cada jugador de formas inéditas. Durante años hemos visto sistemas básicos de ajuste de dificultad: desde elegir modo fácil/difícil hasta el “AI Director” de Left 4 Dead que modulaba la intensidad de los enemigos según nuestro desempeño.

La nueva generación de IA lleva esto mucho más lejos. Por ejemplo, MIR5, un videojuego de rol de acción de próximo lanzamiento, anunció que contará con “jefes finales” controlados por IA. Los jefes finales son los enemigos principales de un nivel o de la propia narrativa del juego. Estos personajes están diseñados para suponer un gran reto y suelen marcar momentos clave de la historia. En este caso, y gracias a la IA, aprenderán y se adaptarán a las tácticas del jugador, de forma que cada enfrentamiento sea personalizado y siempre constituya un desafío.

La personalización de contenidos es otra área en crecimiento. Si un jugador tiende a explorar mucho y hablar con todos los personajes, la IA podría detectar ese patrón y generarle más misiones narrativas; si otro prefiere la acción rápida, el juego podría ofrecerle combates adicionales u omitir diálogos extensos. De cierta manera, se podrá “perfilar” al jugador y presentar la versión de la historia más acorde a los gustos y comportamiento del usuario.

Así, en el futuro se podrá ajustar a un modelo del jugador y no permanecer estático o enfocado en un número determinado de perfiles.

Fuente: telam

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