Jueves 29 de Enero de 2026

Hoy es Jueves 29 de Enero de 2026 y son las 22:27 ULTIMOS TITULOS:

29/01/2026

Qué podría ocurrir en la Tierra si un asteroide impacta la Luna

Fuente: telam

Se trata del cuerpo 2024 YR4, un objeto cuya trayectoria despertó interés internacional

>El Con un tamaño estimado entre 60 y 67 metros de diámetro, similar al de un edificio de más de diez pisos, su trayectoria inicial encendió alertas cuando los cálculos preliminares mostraron probabilidades de impacto con la Tierra que superaron el 3 por ciento. En ese contexto, el objeto ingresó en la lista de vigilancia prioritaria de las agencias espaciales.

La situación cambió a medida que los astrónomos reunieron observaciones más precisas desde telescopios ubicados en Chile y Hawái. El refinamiento de los modelos orbitales redujo de forma drástica el riesgo para la Tierra, que cayó hasta valores prácticamente despreciables. Sin embargo, el seguimiento no se interrumpió. El comportamiento orbital del asteroide resultó complejo y su cercanía al sistema Tierra-Luna mantuvo el interés científico.

El posible impacto se ubica el 22 de diciembre de 2032. De concretarse, liberaría una cantidad de energía comparable a la de un arma termonuclear de tamaño medio. Según los cálculos, el evento superaría por varios órdenes de magnitud el último impacto lunar significativo observado en 2013. A diferencia de aquel meteoroide mucho más pequeño, 2024 YR4 podría generar un cráter de alrededor de un kilómetro de diámetro y hasta 260 metros de profundidad.

Uno de los aspectos más llamativos sería la lluvia de meteoritos. Las simulaciones indican que millones de fragmentos ingresarían en la atmósfera terrestre durante varios días, con picos de actividad que podrían alcanzar decenas de millones de meteoros por hora en determinadas regiones del planeta. La mayoría sería visible a simple vista, junto con cientos de bolas de fuego por hora. El espectáculo se concentraría especialmente sobre zonas de Sudamérica, el norte de África y la península arábiga.

En escenarios extremos, los expertos advierten sobre la posibilidad de alimentar el llamado síndrome de Kessler, un proceso en el que las colisiones en cadena generan una nube de desechos que dificulta el uso seguro del espacio cercano.

Más allá de los riesgos, el posible choque de 2024 YR4 despierta entusiasmo entre físicos, geólogos y astrónomos. Un impacto de alta energía observado en tiempo real ofrece información imposible de obtener mediante simulaciones o experimentos artificiales.

Un nuevo artículo del experto astrónomo Yifan He de la Universidad de Tsinghua, publicado como El impacto vaporizaría grandes volúmenes de roca y generaría plasma, con una señal visible desde amplias regiones del planeta donde el evento ocurra de noche. Durante los días posteriores, el material fundido del cráter se enfriaría de forma gradual. Ese proceso permitiría a instrumentos infrarrojos, como el James Webb, observar cómo evoluciona la temperatura y cómo se solidifica la roca, un aspecto clave para comprender la formación de cráteres en cuerpos sin atmósfera.

El cráter esperado incluiría un charco central de roca fundida de unos 100 metros de ancho. Comparar sus dimensiones con las de otros cráteres distribuidos por la superficie lunar ayudaría a reconstruir la historia de bombardeos que moldeó al satélite a lo largo de miles de millones de años. Cada impacto conserva información sobre el entorno del sistema solar primitivo y sobre la frecuencia de colisiones en distintas épocas.

Otro elemento central sería la respuesta sísmica de la Luna. El choque desencadenaría un terremoto lunar global de magnitud cercana a 5.0, el más intenso registrado hasta ahora por instrumentos científicos. La propagación de esas ondas sísmicas a través del interior lunar permitiría estudiar su estructura y composición sin necesidad de misiones invasivas. Observar cómo viajan las vibraciones aporta pistas sobre el tamaño del núcleo, la naturaleza del manto y la presencia de capas diferenciadas.

Este aspecto resulta especialmente relevante en un momento en el que varias agencias espaciales planean un retorno sostenido a la Luna. El despliegue de nuevos sismómetros y equipos científicos aumentaría la capacidad de registrar el evento con un nivel de detalle sin precedentes. Cada dato contribuiría a mejorar los modelos del interior lunar, un objetivo central para la ciencia planetaria.

Aunque las muestras llegarían alteradas por el calor, constituirían una especie de misión gratuita de retorno de material lunar. Analizar su composición química permitiría contrastar datos obtenidos in situ con muestras recolectadas por misiones tripuladas y robóticas.

El seguimiento de 2024 YR4 ofrece un escenario real para evaluar cuándo conviene intervenir y cuándo aceptar un evento natural con riesgos acotados. El objeto funciona como un banco de pruebas para sistemas de monitoreo, toma de decisiones y respuesta coordinada a nivel internacional.

En ese equilibrio entre peligro y conocimiento aparece el valor del caso 2024 YR4. Proveniente del cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter, su migración hacia una órbita cercana a la Tierra responde a procesos dinámicos comunes en el sistema solar. Estudiarlo permitió afinar modelos de predicción y mejorar la capacidad de anticipar futuros encuentros cercanos con nuestro planeta y su satélite.

En cualquiera de los escenarios, el seguimiento de 2024 YR4 ya dejó una lección clara, la vigilancia constante y la cooperación científica resultan claves para convivir con un entorno cósmico dinámico e impredecible.

Fuente: telam

Compartir

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!