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28/01/2026

Científicos descubren que un fenómeno inesperado intensificó el deterioro de los corales

Fuente: telam

Una reciente investigación internacional analizó los cambios en los ecosistemas marinos tras la implementación de una medida ambiental

>La regulación internacional sobre el contenido de azufre en los combustibles marítimos, implementada en 2020 por la Organización Marítima Internacional (OMI), propuso un objetivo claro: combatir la lluvia ácida y lasUna El estudio fue realizado por científicos de la Universidad de Melbourne, el National Marine Science Centre y el Finnish Meteorological Institute. El trabajo expone cómo los cambios químicos en el transporte marítimo alteraron el delicado equilibrio de luz y temperatura en la costa australiana.

El blanqueamiento es la respuesta del coral ante un estrés extremo, similar a una fiebre en el ecosistema marino. Ocurre cuando el aumento de la temperatura del agua rompe la alianza vital que estos organismos mantienen con unas algas microscópicas (simbiontes) que viven en su tejido y les proporcionan tanto su alimento como sus vibrantes colores. Al verse superados por el calor, los corales las expulsan, por lo que quedan blancos y sin su principal fuente de energía.

Si bien la causa primaria es el calentamiento del océano por el cambio climático, el proceso se agrava letalmente con el exceso de radiación solar, lo que deja al coral expuesto y con un alto riesgo de mortalidad si las condiciones no se normalizan rápidamente. El equipo descubrió que la clave del problema reside en los aerosoles de sulfato. Antes de 2020, las emisiones de los barcos cargadas de azufre generaban partículas brillantes en la atmósfera que funcionaban como un espejo, reflejando parte de la luz solar hacia el espacio y enfriando la superficie del océano. Al entrar en vigor la normativa que exige combustibles más limpios, esa “protección” artificial desapareció drásticamente.

Este valor indica la intensidad de la energía que impacta sobre la superficie. Esa potencia extra, que antes era bloqueada por las partículas en suspensión y devuelta a la atmósfera, ahora atraviesa el aire limpio y es absorbida íntegramente por el océano. Al mantenerse constante durante las horas de luz, calienta el agua de manera continua, lo que eleva la temperatura superficial justo en el momento crítico para los corales.

El estudio aclara que el impacto no es constante: depende del clima. Cuando hay poco viento y el cielo está limpio, la radiación extra “golpea” de lleno al arrecife, lo que exacerba el blanqueamiento. En cambio, cuando hay muchas nubes o vientos fuertes, el efecto se diluye.

El objetivo es implementar intervenciones que logren reducir la intensidad con la que el sol impacta en la Tierra, que imiten el enfriamiento que generaban los aerosoles, para proteger los ecosistemas, al tiempo que se avanza en la reducción de gases que calientan el planeta.

Para llegar a estas conclusiones, no se recurrió a estimaciones vagas. Los científicos utilizaron el sistema WRF-Chem, una sofisticada herramienta digital que simula la química atmosférica y el clima, combinada con STEAM, un modelo que rastrea las emisiones exactas del tráfico naval barco por barco.

Las simulaciones se centraron en tres períodos con condiciones meteorológicas contrastantes: del 18 al 28 de febrero de 2022, en la antesala del evento masivo de blanqueamiento; del 3 al 14 de febrero de 2023 y del 18 al 28 de febrero de 2023, ambos sin eventos de blanqueamiento registrados. El análisis determinó que la acumulación de aerosoles fue significativamente mayor en 2022 debido al predominio de vientos suaves del norte y cielos despejados. En contraste, durante los años siguientes, la presencia de vientos fuertes del sureste funcionó como un dispersor natural que “barrió” los contaminantes, lo que evitó que se concentraran sobre la zona del arrecife.

El documento plantea un difícil dilema: una política exitosa de salud pública (aire más limpio) generó un “efecto colateral” dañino para un ecosistema vital. Los autores advierten que, en los días más calurosos y soleados, la regulación podría haber aumentado la probabilidad de condiciones favorables para el blanqueamiento en un 10%.

Ante este escenario, el equipo explora si la tecnología podría replicar ese “efecto espejo”, pero de manera ecológica. Una opción es el Marine Cloud Brightening (abrillantamiento de nubes marinas), que consiste en rociar nano-cristales de sal marina al aire para hacer las nubes más reflectantes, sin usar contaminantes. No obstante, el estudio advierte que esta técnica requiere condiciones atmosféricas específicas para funcionar y aún se necesita más investigación para confirmar su viabilidad.

Con la Gran Barrera de Coral sufriendo seis eventos de blanqueamiento masivo en los últimos ocho años, el trabajo subraya una lección urgente: las políticas ambientales están interconectadas. La reducción de emisiones es vital, pero debe ir acompañada de estrategias climáticas integrales que protejan a los ecosistemas más vulnerables de estos efectos rebote.

Fuente: telam

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