27/01/2026
El secreto oculto de la astronomía que fue develado tras una gran tormenta solar
Fuente: telam
Un masivo evento que generó grandes auroras boreales dejó una explicación inédita sobre nuestra estrella
>Las En algunos casos, estas explosiones impulsan eyecciones de masa coronal, gigantescas nubes de plasma que se expanden por el espacio y, si alcanzan la Tierra, pueden afectar satélites, redes eléctricas y sistemas de comunicación, además de generar preciosas auroras.
A pesar de su impacto potencial, el proceso exacto que da origen a una erupción solar permanecía envuelto en incertidumbre.Durante décadas, la teoría dominante explicó estos eventos a partir de la reconexión magnética, un fenómeno en el cual las líneas del campo magnético solar se tensan, se rompen y vuelven a conectarse, liberando energía acumulada. La gran pregunta residía en el disparador inicial. ¿Una única ruptura poderosa iniciaba la erupción o el proceso surgía de la suma de muchos eventos pequeños? Las observaciones de Gracias a la acción coordinada de cuatro de sus instrumentos científicos, los investigadores observaron cómo una serie de perturbaciones magnéticas diminutas, casi imperceptibles de forma aislada, se encadenaron hasta desencadenar una erupción completa.Los resultados de las observaciones de Solar Orbiter de la llamarada del 30 de septiembre de 2024 se publicaron recién esta semana en la revista El fenómeno recordó al desprendimiento de una avalancha en una montaña, donde una alteración menor basta para poner en movimiento una masa mucho mayor. “Éste es uno de los resultados más emocionantes de Solar Orbiter hasta el momento”. La frase de los expertos de la NASA sintetizó el entusiasmo del equipo científico al constatar que, por primera vez, se logró seguir paso a paso el nacimiento de una erupción solar. Miho Janvier, cocientífico del proyecto Solar Orbiter de la ESA, explicó que las observaciones “revelan el motor central de una llamarada y destacan el papel crucial de un mecanismo de liberación de energía magnética similar a una avalancha”.La clave del descubrimiento residió en la Cámara de Imágenes Ultravioleta Extrema, capaz de registrar cambios en la corona solar con una resolución espacial de apenas cientos de kilómetros y una cadencia temporal inferior a dos segundos. Durante 40 minutos, el instrumento captó la evolución de un filamento arqueado formado por campos magnéticos entrelazados que transportaban plasma caliente. Ese filamento se conectaba con una región de intensa actividad magnética en forma de cruz, una configuración inestable que almacenaba grandes cantidades de energía.Estas explosiones iniciales marcaron el inicio del proceso en cascada. Una reacción en cadena de reconexiones cada vez más potentes se propagó en el espacio y el tiempo, hasta que el filamento se desprendió de uno de sus puntos de anclaje y se lanzó al espacio, impulsado por la fuerza del viento solar.
Y más tarde, añadió: “Nos sorprendió cómo la gran erupción es impulsada por una serie de eventos de reconexión más pequeños que se propagan rápidamente en el espacio y el tiempo”.
El valor del descubrimiento se potenció gracias a la propia misión Solar Orbiter, un proyecto cooperativo entre la Agencia Espacial Europea y la NASA que fue lanzado en febrero de 2020.Diseñada como el observatorio solar más complejo jamás enviado al espacio, la nave cuenta con diez instrumentos científicos que permiten estudiar el Sol desde múltiples capas de su atmósfera y, por primera vez, observar directamente sus regiones polares.Los datos revelaron ondas masivas de plasma que descendían hacia la superficie solar, alimentadas por la energía liberada en la reconexión magnética.
Y agregó: “Estas corrientes de gotas de plasma que caen son señales de la deposición de energía, que se intensifican a medida que la llamarada progresa. Incluso después de que la llamarada disminuye, la lluvia continúa durante un tiempo”.
El modelo de avalancha magnética ya había sido propuesto para explicar el comportamiento estadístico de cientos de miles de llamaradas observadas en el Sol. Sin embargo, nunca se lo había aplicado con éxito a una erupción individual. La evidencia obtenida por Solar Orbiter demostró que este mecanismo no solo describe una tendencia global, sino que puede operar en un evento concreto y bien definido.
Este resultado abrió nuevas preguntas para la física solar. ¿Todas las erupciones siguen este patrón de avalancha o solo una parte de ellas? David Pontin, de la Universidad de Newcastle, quien formó parte del equipo de análisis, afirmó: “Lo que observamos desafía las teorías existentes sobre la liberación de energía por erupciones”.La relevancia del hallazgo trasciende al Sol. Las erupciones aparecen en todas las estrellas, y algunas, como las enanas rojas, producen explosiones mucho más frecuentes e intensas. Comprender el motor que impulsa estos fenómenos en nuestra estrella permite extrapolar modelos a otros sistemas estelares y evaluar su impacto potencial en planetas cercanos.
Más allá de su valor teórico, el descubrimiento también tiene implicancias prácticas. Cuanto mejor se comprenda cómo se inicia una erupción solar, mayor será la capacidad de anticipar eventos capaces de generar tormentas geomagnéticas en la Tierra.
Solar Orbiter fue concebida para responder preguntas fundamentales sobre el funcionamiento del Sol, desde el origen del viento solar hasta el calentamiento extremo de la corona. Al revelar el mecanismo oculto detrás de una erupción solar, la misión dio un paso decisivo hacia ese objetivo.
Fuente: telam
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