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23/01/2026

Cuáles son las cinco fases del desarrollo cerebral y el dato inesperado sobre la adolescencia

Fuente: telam

Un equipo internacional dirigido por la Universidad de Cambridge identificó puntos de inflexión en las estructuras neuronales a los 9, 32, 66 y 83 años de edad

>La ciencia confirmó que la evolución del Un equipo internacional dirigido por la Universidad de Cambridge identificó cuatro puntos de inflexión topológicos —cerca de los nueve, 32, 66 y 83 años de edad— que dividen la vida humana en cinco grandes etapas del desarrollo.

El hallazgo, publicado en noviembre pasado enEl análisis utilizó datos de resonancia magnética de más de 3.800 personas, de cero a 90 años, para evaluar la estructura cerebral a lo largo de la vida, como publicó Las imágenes permitieron “mapear” las conexiones neuronales al rastrear cómo se mueven las moléculas de agua a través del tejido cerebral. “Mirando atrás, muchos sentimos que nuestras vidas se han caracterizado por diferentes fases. Según hemos podido identificar: nuestro cerebro también pasa por estas etapas”, subrayó Duncan Astle, profesor de Neuroinformática de la Universidad Cambridge.

Según los hallazgos, el cerebro mantiene una configuración estructural característica desde el nacimiento hasta aproximadamente los 9 años, momento en el que se produce un cambio clave que marca el inicio de una etapa adolescente que se prolonga, en promedio, hasta los 32 años.

La investigadora agregó que estos hallazgos pueden aportar información relevante sobre los factores de riesgo para los trastornos de salud mental, que suelen emerger durante la adolescencia.

Waisburg aclaró que el cambio identificado por el estudio de Cambridge a los 32 años se refiere, más que a una adolescencia prolongada, a una maduración extendida del cerebro.

La primera etapa abarca desde el nacimiento hasta los nueve años. Durante este periodo, el cerebro consolida redes sinápticas y experimenta una sobreproducción de sinapsis, seguida por una poda selectiva.

El volumen de sustancia gris y sustancia blanca crece con rapidez, la corteza cerebral alcanza su grosor máximo y el plegamiento cortical se estabiliza. Según la Universidad de Cambridge, este tramo implica una mayor vulnerabilidad a trastornos del aprendizaje y de la salud mental, especialmente en la transición al primer punto de inflexión, hacia los nueve años.

Desde los nueve hasta los 32 años se desarrolla la segunda etapa, marcada por una mayor integración global y eficiencia en la comunicación entre regiones clave del cerebro. Durante este periodo, el volumen y la integridad de la sustancia blanca llegan a su máximo, con transmisiones cada vez más rápidas y coordinadas.

De acuerdo con Mousley, “la eficiencia de las conexiones en todo el cerebro aumenta de manera constante, lo que está relacionado con un mejor rendimiento cognitivo”.

En palabras de Waisburg, “la adolescencia no es una edad, sino un proceso cerebral que se va desvaneciendo a medida que maduran la corteza prefrontal y las conexiones que regulan la toma de decisiones y el control emocional. La maduración extendida significa que el ‘cerebro joven’ sigue construyendo habilidades ejecutivas mucho después de la adolescencia convencional”.

La buena noticia, para Waisburg, es que esa maduración extendida significa “más tiempo para aprender, cambiar hábitos, rehabilitar o mejorar salud mental. La neuroplasticidad no termina en la adolescencia: sigue abierta mucho más tiempo de lo que creíamos para poder fortalecerse, es decir, neuroresiliencia”.

La tercera etapa se extiende de los 32 a los 66 años y se caracteriza por una madurez cerebral con estabilidad topológica y segregación funcional creciente.

“A partir de los 32 años, la arquitectura cerebral parece estabilizarse en comparación con las fases anteriores, lo que corresponde a una meseta en la inteligencia y la personalidad”, explicó Mousley.

Entre los 66 y los 83 años se produce el cuarto punto de inflexión, atribuido a una reorganización selectiva de las redes cerebrales. Aumenta la formación de grupos de nodos muy interconectados, junto a una simplificación progresiva de la arquitectura.

La última etapa, de los 83 a los 90 años, muestra una reducción clara de la conectividad global y una mayor dependencia de regiones locales. La plasticidad cerebral disminuye de forma significativa. Los investigadores advierten que, para este grupo etario, el poder estadístico de los análisis es más bajo debido al menor número de muestras, pero se observa que solo unos pocos nodos mantienen relevancia funcional.

En tanto, Mousley, afirmó: “Estos periodos proporcionan un contexto importante sobre lo que nuestro cerebro puede hacer mejor y dónde es más vulnerable a distintas edades”.

Fuente: telam

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