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22/01/2026

Trump contra JP Morgan: el presidente de EEUU demandó al mayor banco de Wall Street por “discriminación política”

Fuente: telam

El mandatario estadounidense inició acciones judiciales millonarias contra una entidad financiera y su principal directivo por haber cerrado sus cuentas en febrero de 2019. Lo acus de sostener “creencias progresistas”

>El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inició una ofensiva legal contra JP Morgan Chase y su CEO, Jamie Dimon, acusándolos de retirarle los servicios financieros y cerrar sus cuentas por razones políticas. La demanda, presentada en un tribunal estatal del condado de Miami-Dade, exige como compensación una suma de al menos 5.000 millones de dólares.

De acuerdo con la presentación judicial, la inclusión en la llamada “lista negra” se extendió a cualquier cuenta de gestión patrimonial en la que Trump y sus allegados tuvieran participación, lo que, según la demanda, habría sido autorizado personalmente por Jamie Dimon. El documento sostiene que la medida indujo a otras instituciones financieras a negar servicios a los demandantes, generando dificultades para operar y realizar transacciones habituales en el sistema bancario.

En el documento presentado ante la justicia, los abogados de Trump acusan a JP Morgan Chase de “difamación comercial” e “incumplimiento del pacto implícito de buena fe y trato justo”. Además, atribuyen a Dimon la violación de la Ley de Prácticas Comerciales Desleales y Engañosas de Florida. El entorno del presidente sostiene que la cancelación de cuentas representó una forma de discriminación y exclusión del sistema bancario, lo que derivó en perjuicios económicos y reputacionales.

Desde la perspectiva de Trump, las acciones de JP Morgan Chase no se limitaron a la finalización de una relación comercial, sino que configuraron una campaña de “debanking” destinada a excluirlo del circuito financiero tradicional. El mandatario ya había denunciado en ocasiones anteriores que algunos de los principales bancos estadounidenses, incluyendo a Bank of America, también rechazaron sus negocios tras el fin de su primer mandato. Las acusaciones de “debanking” formaron parte de la agenda del presidente, quien promovió iniciativas para castigar a las entidades que restringieran servicios a clientes por razones políticas o religiosas.

En agosto, Trump firmó un decreto dirigido a penalizar a las instituciones financieras que discriminen a clientes en función de sus creencias políticas o religiosas. La normativa instruyó a agencias federales y al Departamento del Tesoro a desarrollar mecanismos regulatorios para evitar este tipo de exclusiones. No obstante, en el sistema estadounidense no existe una obligación legal para que los bancos mantengan cuentas a cualquier persona o empresa, y las entidades suelen argumentar que deben cumplir con regulaciones para proteger la integridad financiera.

La reacción de JP Morgan Chase fue inmediata. A través de un comunicado, la entidad aseguró que la demanda “carece de fundamento” y ratificó que no cierra cuentas por razones políticas ni religiosas. Voceros del banco explicaron que, en ocasiones, deben cancelar relaciones comerciales por riesgos legales o regulatorios, en cumplimiento de normativas vigentes. La institución afirmó que tanto la administración actual como las anteriores recibieron pedidos para actualizar las reglas que inciden en este tipo de decisiones, y aseguró respaldar los esfuerzos para evitar la politización del sector bancario.

En paralelo, el sector bancario estadounidense ha enfrentado presiones de grupos conservadores, que acusan a las entidades de adoptar políticas alineadas con la igualdad y la sostenibilidad ambiental. Las críticas incluyen señalamientos por limitar el financiamiento a la industria de armas de fuego y a empresas vinculadas a energías fósiles. Trump ha sido especialmente enfático al responsabilizar a los bancos del incremento de intereses de las tarjetas de crédito y de las dificultades para acceder a créditos hipotecarios.

El texto judicial presentado en Miami-Dade acusa a JP Morgan Chase de actuar de manera unilateral, sin aviso ni remedio, y de violar los principios éticos del propio banco. Los abogados del presidente aseguran que la entidad nunca explicó las razones detrás del cierre de las cuentas, y que la decisión se basó en la percepción de que el clima político favorecía esa medida. “En esencia, JPMC desbancarizó las cuentas de los demandantes porque creyó que la corriente política del momento favorecía hacerlo”, describió el escrito. La defensa de Trump sostuvo que la inclusión en la lista negra contribuyó a que otros bancos evitaran cualquier tipo de relación comercial con los demandantes, agravando los perjuicios económicos y dificultando la gestión de negocios.

Fuente: telam

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