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22/01/2026

Empresas pantalla y fondos del Estado: la causa contra el Polo Obrero entra en una etapa clave tras la feria judicial

Fuente: telam

El juez Sebastián Casanello rechazó el acuerdo de reparación integral con el que Leonardo Kebleris buscaba evitar ser juzgado por la creación de Coxtex S.A., firma que facturó más de 5 millones al Ministerio de Desarrollo Social como gastos del Plan Potenciar Trabajo que administraba la agrupación piquetera liderada por Eduardo Belliboni

>Con el cierre de la feria judicial de verano, la causa que investiga el desvío de fondos públicos del programa Potenciar Trabajo por parte de dirigentes piqueteros del Polo Obrero entrará en una etapa decisiva. El juez federal Sebastián Casanello quedó en condiciones de resolver la elevación a juicio de quienes, según la acusación, diseñaron y pusieron en marcha un entramado de empresas ficticias creado para simular gastos y justificar ante el Estado el uso de subsidios millonarios.

Para Casanello, ese mecanismo no resulta aplicable cuando se investigan delitos que afectan directamente a la administración pública. La resolución fue adoptada a mediados de diciembre, aunque trascendió en las últimas horas, según pudo saber Infobae. Las defensas anticiparon que apelarán la decisión y, en caso de que el criterio del juez sea confirmado por la instancia superior, el expediente avanzará hacia el juicio oral.

Kebleris aparece imputado junto a Anahí Rivero por haber puesto a disposición del Polo Obrero y de la Cooperativa de Trabajo El Resplandor la firma Coxtex S.A., una sociedad que, de acuerdo con la investigación judicial, no tenía actividad real, estructura operativa ni capacidad económica. Para los investigadores, la empresa funcionó como una usina de facturación apócrifa utilizada para simular gastos vinculados al programa Potenciar Trabajo.

En octubre de 2021, Coxtex S.A. emitió dos facturas por más de cinco millones de pesos al entonces Ministerio de Desarrollo Social. Los comprobantes consignaban supuestas compras de materiales e insumos que, según los peritajes judiciales, nunca existieron. Ese mecanismo habría permitido desviar fondos públicos que debían destinarse a proyectos socio-productivos hacia actividades de militancia, campañas electorales y gastos corrientes de la organización.

La Fiscalía sostuvo que la maniobra no fue individual ni aislada, sino que involucró a múltiples actores y distintas etapas de ejecución. En ese sentido, advirtió que no resulta admisible evaluar el daño de manera fragmentada ni circunscribirlo a un solo imputado, especialmente cuando el expediente mantiene abiertas las líneas de investigación sobre otros responsables y otros tramos del presunto esquema delictivo.

Ese avance procesal se inscribe en una investigación de mayor alcance. Luego de enviar a juicio oral a Eduardo Belliboni por los delitos de fraude y extorsión vinculados al desvío de fondos que debían llegar a unos 85.000 beneficiarios del ex programa Potenciar Trabajo.

Casanello profundizó la pesquisa sobre el andamiaje que hizo posible la maniobra y citó a indagatoria a dos personas señaladas como facilitadores profesionales que intervinieron en el armado de sociedades apócrifas.

Para el tribunal, los dirigentes de la organización se valieron de su posición dominante para exigir aportes de dinero y asistencia a movilizaciones a beneficiarios del ex programa Potenciar Trabajo, personas en situación de extrema vulnerabilidad, bajo la amenaza de perder el plan. Los camaristas señalaron que no se trató de hechos aislados ni de decisiones individuales, sino de un esquema que beneficiaba a la conducción del movimiento, que concentraba y administraba los fondos recaudados.

Desde el juzgado se reconstruyó la ruta del dinero y de las facturas apócrifas, así como el funcionamiento de las denominadas empresas pantalla, consideradas piezas indispensables para concretar la defraudación ya corroborada en el expediente. La hipótesis judicial sostiene que sin ese entramado societario no hubiera sido posible ocultar el verdadero destino de los fondos públicos ni sostener durante años un esquema de rendiciones adulteradas.

Con el objetivo de acelerar las investigaciones, Casanello separó la causa principal del tramo vinculado a las empresas pantalla utilizadas para emitir facturas apócrifas. Ese mecanismo fue negado por los dirigentes del Polo Obrero, aunque sus argumentos fueron refutados tanto por el magistrado como por la Fiscalía. Gracias a esa decisión procesal, el expediente central quedó a la espera de la fecha de juicio oral.

La investigación específica sobre las empresas pantalla determinó que Coxtex S.A. no fue la única firma utilizada. El expediente describe un circuito más amplio que incluyó a Ediciones e Impresiones Rumbos SRL, Urban Graphics, Ricoprint, Monfrini y Miniso Trade, todas señaladas por emitir documentación falsa para simular adquisiciones y encubrir el desvío de fondos públicos.

Pese a los argumentos presentados por los imputados, el magistrado concluyó que una parte sustancial de esos recursos fue administrada de manera indebida. Los investigadores corroboraron que más de 361 millones de pesos fueron desviados mediante la simulación de gastos, el uso de facturas apócrifas y la omisión de rendiciones obligatorias, un perjuicio que incluso podría ampliarse a medida que avance la pesquisa.

Con la feria judicial en su tramo final, el expediente volverá a activarse en los tribunales de Comodoro Py. La Justicia deberá definir las responsabilidades de los acusados de haber diseñado las empresas pantalla y de haber ejecutado la operatoria de facturación apócrifa utilizada para desviar fondos públicos, recursos que debían llegar a los sectores más vulnerables de la sociedad y que, según la investigación, terminaron financiando actividades ajenas al fin social del programa. Son los mismos sectores que los referentes piqueteros afirmaban defender.

Fuente: telam

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