19/01/2026
La belleza de la semana: Martín Malharro, el impresionista argentino
Fuente: telam
Nacido en Azul en 1865, este artista tomó elementos de Claude Monet para repensar la identidad nacional y “reflejar en sus obras la radiante luminosidad de la pampa bonaerense”
>¿El impresionismo llegó tarde a la Argentina? El ícono es Impresión: sol naciente de Claude Monet, y se pintó entre 1872 y 1873. Acá, quizás la gran pintura del género —o del estilo, según defina el crítico— sea Las parvas de Martín Malharro, que data de 1911. Aún así, tiene sus singularidades: representa uno de los episodios más complejos en la discusión sobre la identidad del arte argentino frente a la influencia de Europa.
En sus escritos, Malharro enfatizó la necesidad de buscar una expresión propia para el paisaje argentino. “Para fundamentar la pintura nacional es necesario que olvidemos casi, lo que podamos haber aprendido en las escuelas europeas. Es preciso que, frente a frente de la naturaleza de nuestro país, indaguemos sus misterios, explorando, buscando el signo, el medio apropiado a su interpretación”, escribió.
Formado artísticamente en Buenos Aires y París, Malharro desempeñó un papel central en la introducción de este movimiento en Argentina, estableciendo un vínculo profundo entre la experimentación luminosa europea y los paisajes de la pampa bonaerense. Su obra, considerada de avanzada para su tiempo, destacó tanto por su audacia formal como por el empeño en reflejar una identidad local.
La versatilidad profesional de Malharro se manifestó también en su labor como dibujante, crítico y pedagogo. Trabajó como ilustrador en el diario La Nación de Buenos Aires, así como ilustraciones en La Baskonia y la revista Letras y Colores. La importancia de su figura trascendió el ámbito de las artes plásticas: Payró le dedicó el relato ¿Un mimimum o un maximum de vida? en la colección Violines y Toneles.
Si nos enfocamos estrictamente en Las parvas, vemos que expone elementos técnicos e iconográficos casi idénticos a los de Monet, evidente en el tratamiento del color, la pincelada y la estructura visual. Durante su estadía en París, Malharro no solo conoció la serie de Monet exhibida en la galería Durand-Ruel en 1891, sino que incluso envió al escritor Francisco Grandmontagne una fotografía de sus obras de parvas.
Malharro, idealista y anarquista, concibió su arte en función de la transformación de la sociedad mediante la educación artística vinculada a la naturaleza autóctona. En Las parvas, así como en sus paisajes nocturnos y representaciones animadas de árboles, buscaba manifestar un carácter nacional auténtico y original, fruto de una reflexión prolongada sobre el paisaje pampeano.
Malharro criticó insistentemente la pintura anecdótica, sosteniendo que el auténtico arte debía funcionar como agente de transformación solo si lograba captar “la vibración de la naturaleza en la pintura”. Sus búsquedas no pueden entenderse sin la tensión productiva entre la herencia europea y la voluntad de fundar una identidad visual propia, un dilema que definió la modernidad argentina y hoy sigue suscitando debate.
Si el impresionismo, más allá del movimiento que nucleó a Claude Monet, Édouard Manet, Edgar Degas, Paul Cézanne, Renoir, Mary Casatt y tantos otros, más allá del estilo que luego, por poco tiempo, se volvió género, si más allá de todo el imperionismo es en esencia un gesto estético, Malharro lo representó a la perfección. Por eso Lombán sugiere que nuestro pintor logró, apoyado en el impresionismo, “reflejar en sus obras la radiante luminosidad de la pampa bonaerense”. Ese siempre fue el objetivo.
Fuente: telam
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