Domingo 18 de Enero de 2026

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18/01/2026

La fase 4 arrancó mejor de lo esperado: El Central compró reservas todos los días y el dólar no paró de caer

Fuente: telam

El Tesoro ayudó subiendo las tasas en pesos, pero se nota una fuerte disminución en el ritmo de dolarización. Qué puede pasar con la inflación en los próximos meses

>El arranque de la fase 4 del plan monetario resultó óptimo para el Gobierno. El Banco Central (BCRA) compró muchos más dólares en lo que va de enero de lo que esperaban incluso los más optimistas del mercado. A su vez, el tipo de cambio oficial también perdió terreno y cerró el viernes en su menor valor del año: $1.455 para el minorista y a $1.430 el mayorista.

Esta nueva demanda de divisas que se sumó al mercado no impidió que el tipo de cambio baje de manera constante, sobre todo en la última semana. La primera conclusión obvia es que en el arranque de 2026 la oferta de dólares superó a la demanda.

Pero lo más relevante es que se desplomó la demanda de divisas. Parece una consecuencia también bastante obvia luego de meses de compras récord de dólares en medio de la gran incertidumbre preelectoral. En septiembre, con la victoria de los intendentes kirchneristas en la provincia de Buenos Aires, se vivió el momento más dramático. Ese mes las compras para atesoramiento por parte del público llegaron a nada menos que USD 4.600 millones.

En noviembre, ya con más tranquilidad tras la victoria del oficialismo en las legislativas, ese volumen se desplomó a solo USD 1.000 millones. Y es muy probable que se haya mantenido en esos niveles bajos tanto en diciembre como en lo que va de enero. Muchos de los que compraron un total de USD 30.000 millones desde la apertura del cepo cambiario hasta las elecciones salieron a vender parte del “canuto”. Algunos lo habrán hecho para pagar impuestos, otros para hacer frente a gastos corrientes o para vacaciones.

El Gobierno también hizo lo suyo para aplacar la demanda de dólares. La suba de tasas para plazos cortos que llevó adelante el Tesoro en la última licitación fue determinante para la caída del tipo de cambio en las últimas jornadas. Las Lecap más cortas, a una y dos meses, se colocaron a tasas de hasta 50% anual en pesos.

La denominada “fase 4” del plan monetario tiene como eje central la remonetización de la economía, a partir de la emisión de pesos por parte del Central contra la acumulación de dólares. El objetivo es adquirir al menos USD 10.000 millones a lo largo del año, aunque desde el propio equipo económico indicaron que podrían llegar a USD 17.000 millones, dependiendo de dos factores: el excedente de dólares financieros y la firmeza de la demanda de pesos.

La caída del tipo de cambio por excedente de divisas y la suba de tasas de interés por escasez de pesos parecen indicar que todavía hay mucho espacio para que este proceso se mantenga en curso.

Con la compra de dólares el Central ya inyectó un billón de pesos, equivalente a 2,1% de la base monetaria. Pero la suba de tasas refleja que el proceso debería continuar hasta encontrar un punto de mayor estabilidad.

Pero no todas son buenas noticias para el plan. La inflación de 2,8% de diciembre resultó más alta de lo previsto y plantea algunas dudas respecto a la velocidad del proceso de desinflación para 2026. Por un lado, porque el Central inyecta muchos pesos para comprar dólares y hay que ver hasta dónde acompaña la demanda.

La suba de diciembre estuvo concentrada justamente en esos rubros, mientras que alimentos y bebidas aumentó 2,4%, por debajo del promedio.

La consultora Invecq se mostró cauta en relación al proceso de desinflación que tendrá lugar en el año: “Para 2026 la inflación anual se ubicaría en torno al 25 por ciento. La experiencia muestra que los procesos de desinflación son prolongados y complejos, y que la convergencia hacia tasas de un dígito suele demorar varios años”.

La actividad tampoco termina de acomodarse a las nuevas reglas de juego y sufre la transición. Datos del ministerio de Trabajo reflejaron que en octubre se perdieron 33.000 puestos de trabajo registrados, el mayor nivel desde el primer trimestre de 2024. Casi todos los rubros expulsaron empleados, encabezados por la industria, pero también construcción y comercio minorista. También se ajustó fuerte la dotación de empleados del sector público nacional, acompañando la tendencia de las empresas.

Este achicamiento parece relacionarse a dos factores. Por un lado, la caída de la demanda interna, que impactó con menor facturación en muchos sectores. Pero al mismo tiempo también hay un proceso de búsqueda de eficiencia acelerada por parte de las empresas. La inflación y la devaluación constante permitían ganancias extraordinarias, que disimulaban estructuras demasiado grandes.

La tecnología y en especial la irrupción de la Inteligencia Artificial también genera reemplazos de empleados por procesos automáticos. Este proceso en marcha continuará al menos en la primera parte de 2026.

El economista y director de la consultora FMyA es más optimista sobre el proceso de desaceleración inflacionaria. Espera 2,1% en enero a partir de los mejores de datos que vienen llegando de alimentos en las primeras semanas del mes. Y pronostica 22% para todo 2026, casi 10 puntos porcentuales por debajo del año pasado.

Luis “Toto” Caputo cerró la semana con la mejor noticia para los mercados y que es su gran caballito de batalla desde el arranque del gobierno de Javier Milei. El año pasado cerró con superávit primario (1,4% del PBI) y financiero (de 0,2%).

Con este escenario, los grandes bancos de inversión en Wall Street ya se preparan para que suceda lo que impidió la incertidumbre electoral el año pasado: el regreso de Argentina a los mercados de financiamiento internacional.

Fuente: telam

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