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16/01/2026

La batalla judicial de The Police reaviva la historia detrás de “Every Breath You Take”, una canción maldita

Fuente: telam

El mayor hit de la banda, una canción de amor obsesivo que suma 3,5 millones de reproducciones por día, es el eje de un pleito legal que enfrenta a Sting con sus ex compañeros Stewart Copeland y Andy Summers

>La disputa en la corte de Londres entre Sting y sus ex compañeros (no amigos, nunca lo fueron según cuentan quienes han estado cerca) Stewart Copeland y Andy Summers volvió a colocar al superhit de los años 80 ″Every Breath You Take >El equipo jurídico de Sting argumentó que los acuerdos previos no incluían estos ingresos y sugirió en documentos previos que los demandantes “pudieron haber recibido pagos sustancialmente excesivos”. En la primera jornada se reveló que, desde el inicio del litigio, Sting pagó 870 mil dólares para compensar “ciertos pagos históricos insuficientes”, según la versión de su abogado. Sin embargo, los que continúan en disputa son los ingresos futuros. Esa es la clave.

The Police es una de las bandas de mi vida. Cuando era un niño apenas, escuché fascinado lo que mi hermano me contó de aquel show en Obras, en 1980. Él estuvo presente, doy fe (sabido es que aquel recital, como varios otros, es mentado por unas decenas de miles personas que por supuesto no estuvieron; el estadio de Obras apenas puede albergar unas 4 mil personas). Mi adolescencia estuvo acompañada por la fascinación que ejerció Synchronicity, un disco que todavía considero extraordinario y al que siempre vuelvo (ahí está la mentada “Every breath...”). Hubiera querido verlos en aquellos tiempos de esplendor, 1982, 83... Me tuve que conformar con los videos, escasos, que llegaban en esa época. Si estuve en el estadio de River una noche calurosa de diciembre de 1987 cuando Sting brindó un gran show (en los días previos a recibir mi diploma como bachiller). Habrían de pasar 20 años para que, por fin, pudiera ver a The Police en directo, en el mismo escenario. Ya era padre de un bebé de 7 meses.

Mi tarea profesional me llevó, antes y después de eso, a entrevistarlos. A cada uno por separado, al tiempo en que vinieron a Buenos Aires. Sting, una verdadera estrella, fue amable pero distante en un improvisado camarín del estadio de Velez: me impresionaron sus profundos ojos azules y una mirada felina que parecía escanear todo a su alrededor, entrevistador incluido. Andy Summers, sentado en el patio del hotel Intercontinental de la calle Moreno, en el centro de Buenos Aires, fue también distante, caustico en cada comentario y solo se entusiasmó para hablar del libro que estaba leyendo esa tarde: Grandes simios, de Will Self. Uno de mis escritores favoritos, le dije y ahí, mágicamente, cambió el clima. Me habló con sorna de Sting, por cierto (todavía no se habían reunido para la gira mundial de 2007). Con Stewart Copeland, mi historia es más reciente: a fines del año pasado, antes del En fin. Que cada noticia de The Police se lleva mi atención porque detrás de la banda está mi propia historia, como la de millones de personas de ciertas generaciones alrededor del mundo en los últimos 45 años.

La relevancia del pleito se amplifica por el contexto comercial de la canción. Según los documentos presentados, “Every Breath You Take” figuró entre las diez canciones más escuchadas diariamente a nivel global en Spotify, acumulando unas 3,5 millones de reproducciones al día solo en esa plataforma: más que algunos de los lanzamientos más populares de la actualidad. El alza fue significativa, con un crecimiento del 89% en 2024 y un repunte adicional del 36% en 2025, especialmente en Estados Unidos, México, Brasil, Alemania y el Reino Unido, de acuerdo con los datos administrativos mencionados en la audiencia.

La canción, atribuida oficialmente en composición a Sting, representa un flujo financiero robusto en el sector editorial y mantiene vigente el desacuerdo entre los exmiembros de la banda, quienes reciben el 15% de los derechos editoriales en virtud de un acuerdo alcanzado en 1977. Su inclusión en la banda sonora de la serie Stranger Things y su presencia sostenida en TikTok, más allá del uso televisivo, consolidaron su crecimiento digital.

La creación de la canción fue descripta en términos conflictivos tanto por los integrantes como por el productor Hugh Padgham, quien reveló: “Cuando grabamos Synchronicity, ya estaban hartos los unos de los otros... Sting y Stewart se odiaban, y aunque Andy no mostraba tanto veneno, podía estar de mal humor; hubo peleas verbales y físicas en el estudio”. Padgham rememoró en declaraciones recogidas en el litigio, “Recuerdo trabajar intensamente durante diez días... y no teníamos nada aprovechable en cinta”.

El conflicto sobrepasó la cabina de grabación. Summers relató que las peleas físicas continuaron durante la gira de Synchronicity, lo que incluyó que Copeland rompiera una costilla a Sting. Años después, el baterista relativizó el episodio con humor: “Eran peleas de broma”, pero aceptó que las diferencias irreconciliables llevaron a la separación de la banda en su mejor momento: “Nos arrancábamos la garganta en el estudio pero esos dos cabrones lograban cosas increíbles y nos llevábamos muy bien en el escenario, en la furgoneta, en el avión. Hasta hoy seguimos enviándonos clips tontos por Instagram. Es un mito que Sting y yo peleamos todo el tiempo”, sostuvo en 2024 al responder a un lector de The Guardian. ¿Será verdad?

El trasfondo económico derivó en una broma recurrente entre baterista y guitarrista, como apuntó Copeland en 2018 al mismo medio: “Uno de nuestros chistes favoritos es que cuando Puff Daddy sampleó ‘Every Breath You Take’ para ‘I’ll Be Missing You’, en realidad tomó la figura de guitarra de Andy, no la melodía ni la letra. Andy y yo le decimos: ‘Vamos Sting, paga las regalías a Andy’, y Sting contesta: ‘Aquí tienes, Andy…’ Eso, sin acercarse mucho a la billetera”. Por cierto, visto los recientes acontecimientos judiciales que vivió el rapero ahora llamado P.Diddy -acusado y condenado por temitas como transporte para prostitución, acoso y ataque sexual-, la cuestión-obse de la canción en cuestión cobra otro sentido. Y Copeland ya no debe bromear sobre la cuestión.

Así las cosas, el litigio reciente convirtió esa broma en una confrontación real, mientras “Every Breath You Take” sostiene su posición dominante como una de las canciones más rentables y con más proyección del catálogo musical de todos los tiempos. Es una pieza magnífica de pop-rock, un hit perenne e infaltable en cualquier playlist “80’s”. Y seguirá generando dinero, pero esa es una cuestión que deberá resolver algún circunspecto juez de los tribunales de Londres.

Fuente: telam

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