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16/01/2026

El nuevo libro de Roberto Saviano alza la voz por quienes se hicieron oír, aunque intentaron silenciarlos

Fuente: telam

‘Grita’, una serie de retratos de personajes que enfrentaron el poder y la injusticia, es una obra impactante en tiempos en que la mentira, la difamación y la violación a la intimidad parece imponerse

>No hay libros buenos y libros malos. Es la relación del lector con el texto. En cambio, hay libros imprescindibles. Lecturas que son esenciales para comprender una época, un fenómeno, una situación. Libros que, a través de relatos, memorias de figuras históricas y vivencias del autor, exponen, de manera descarnada, la complejidad de la realidad que les ha tocado -y nos toca- vivir.

Situaciones como estas, entre otras tantas, están relatadas, reconstruidas e interpretadas en Grita el último libro de Roberto Saviano. El ensayista, periodista y escritor napolitano de 46 años, conoce en carne propia sobre lo que escribe: se vio obligado abandonar su tierra natal después de que en octubre de 2008 trascendiera que el clan de la Familia Casalesi tenía previsto asesinarlo a él y a sus escoltas en un atentado antes de Navidad. Desde 2006, año en que publico Gomorra, vive con custodia y se traslada en auto blindado debido a las constantes amenazas de los grupos mafiosos italianos que denunció.

Gomorra es una crónica descarnada y real de la Camorra napolitana. En el pormenorizado relato Saviano revela su estructura jerárquica, con nombres reales; guerras internas entre clanes, y su infiltración global en el tráfico de estupefacientes, falsificaciones, trasporte de sustancias tóxicas, sus vínculos con el poder político y judicial. A esa obra le siguieron otras tan auténticas y veraces como la que le puso una mira laser en su nuca: CeroCeroCero, el libro que explica como la cocaína gobierna el mundo y desnuda un sistema financiero mundial resquebrajado por el dinero sucio que proviene del narcotráfico y el auge de las drogas sintéticas.

O su libro anterior a Grita, Los valientes están solos, la magistral reconstrucción de la vida y asesinato del fiscal antimafia Giovanni Falcone. La valentía y claridad expuestas en estas y otras investigaciones valió que Umberto Eco lo calificara como “héroe nacional”. Grita, de 512 páginas, está cruzado por relatos históricos y contemporáneos de tiranos, déspotas, genocidas, y monstruos como el ministro de Propaganda de Adolf Hitler, el miserable Joseph Goebbels, o Kantano Habimana, el locutor ruandés que desde el micrófono alentó el genocidio en su país.

Cada una de las treinta historias son empleadas por Roberto Saviano para exponer, como en un “mapa” la realidad actual que no tiene fronteras, no importa si el lector vive en la Argentina de Javier Milei o en la España de Felipe González; en la Rusia de Vladimir Putin o en los Estados Unidos de Donald Trump. El autor expone los discursos de la supuesta “nueva política”; la utilización de las redes sociales y los blogs que, usando la tripa de los ciudadanos disconformes con el sistema democrático imponen las viejas ideas fascistas para combatir a la “casta”. Expone “las trampas que se hacen con las palabras” pero también interpela al lector al preguntar, por ejemplo: “¿Sabes que, cuantas más palabras conozcas, más libre serás?”; ¿Sabes que negar derechos a los demás te los quitas a ti también?”; ¿Sabes que tienes que defender tu privacidad todos los días, a cada hora, a cada clic?”.

Dice Saviano en la introducción bajo el subtítulo Mapa: “Las historias que voy a contarte, si sabes leerlas, podrán servirte de escudo, incluso de munición, una munición particular que da vida en vez de quitarla. Considéralo el regalo de un amigo, de un superviviente, o una linterna”. En cada página, en cada relato, los ciudadanos del mundo encontrarán, si realizan el ejercicio, similitudes entre las situaciones descriptas, que vivimos a diario.

Ejemplos sobran. “¿Sabes que los líderes políticos se ponen uniforme cuando quieren asustarte?”, interroga en uno de los capítulos. Y, en recuerda que Muamar al Gadafi “llevaba uniforme para dejar claro que su poder era militar y que lo había ganado con las armas; servía para decirles a los súbditos: ‘los gobierno con mano de hierro’. No sorprende, pues, que bajo su yugo Libia fuera un cuartel”. “Recuérdalo -insiste Saviano- que un jefe lleve uniforme no es nunca una simple teatralización del poder; el uniforme remite siempre a la idea de la disponibilidad de las armas y de la capacidad de usarlas. Quien lleva uniforme aparecerá tarde o temprano con un arma en la mano: el ejército y yo, la policía y yo, abrazo, fusión, identidad. ¿O será que quien lleva un uniforme que no le corresponde quiere decirnos que hay un motivo de alerta, algo que no conocemos, pero que él sí sabe porque es el jefe?”

Saviano recuerda que, en las peores dictaduras del mundo, los dignatarios usaban uniformes: “Hitler, Stalin, Mussolini, Gadafi, Fidel Castro, Pinochet, Omar al-Bashir”. Sí. Pero, hay que estar atentos cuando, en plena democracia, los funcionarios se calzan uniforme, porque, como destaca Saviano: “Cuando el poderoso viste de uniforme, ha sido para mal.” Grita no solo revive momentos históricos perversos y dramáticos. También aborda en profundidad las nuevas tecnologías, las redes sociales, internet, la inteligencia artificial. Nos planteas situaciones diarias sobre la violación a nuestra intimidad a través de ultrajantes fotos intimas que fueron robadas de nuestros ordenadores, como le ocurrió a Karina Bolaños, la viceministra de Juventud del gobierno de Costa Rica.

En momentos en que la popular funcionaria se enfrentaba a las políticas de la jefa de Estado, Laura Chinchilla Miranda, piratearon de su notebook un vídeo erótico dirigido a su supuesto “amante” fue colgado en internet. Las imágenes, una mujer en corpiño sobre una cama de hotel confesando lo mucho que extrañaba a su amado, fue utilizado como excusa para ser expulsada del gabinete.

“Qué motivo había para apartar a Karina Bolaños del gobierno por hechos relacionados con su vida privada?, se pregunta Saviano y continúa “más aún cuando, hasta ese momento la presidenta de Costa Rica nunca había interés en investigar las acusaciones de inmoralidad hechas a miembros de su gobierno, ni siquiera cuando eran acusaciones de acoso sexual.” El autor reconoce que lo que más lo molesto de “affaire Bolaños”, además de que ella fuera destituida, “es que su caso demuestra la manera fehaciente que la difamación funciona casi siempre”.

En otros de sus capítulos, este catalizado por la figura de Edward Snowden, el autor razona: “Lo que más me preocupa de esta suspensión universal al derecho de la intimidad es que el salvaje oeste mediático amenaza seriamente la libertad de expresión. Si alguien critica al poder, es trasformado en un monstruo mediante estas técnicas de violación sistemática de la vida privada e internet ayuda mucho a eso. Antes los fascistas castigaban a los opositores con aceite de ricino, los maoístas con campos de reeducación, la dictadura de Jorge Rafael Videla con vuelos de la muerte, los soviéticos con el gulag. Hoy, las dictaduras de todo el mundo roban detalles de la vida privada de quienes se les oponen y los publican en internet. Fomentando odio, habladurías, vergüenza, aislamiento. Trescientos mil ‘unlike’ y cinco mil amenazas de muerte pueden convertir a un superviviente de los campos de concentración en un meme ridículo, sin importancia ni autoridad”. Por esa razón, pide Roberto Saviano: “Grita que todos tenemos derecho a nuestra zona ciega”.

Grita es un libro imprescindible para los tiempos actuales. En diálogo con una candidata presidencial imaginaria a la que llama Dorina, Saviano, encarnado a un asesor le dice: “Sepa que con lo políticamente correcto no se obtienen votos, internet ha acabado con la época de lo politically correct, porque internet es como la calle, la calle más grande del mundo. ¿Y qué se hace en la calle? Llamar la atención. ¿Y quiere usted llamar la atención razonando, haciendo perder el tiempo a los que tienen que trabajar? Tiene razón Trump, no importa que algo sea verdad, ¡lo importante es que funcione!”. En otro momento del diálogo magistral, en el que el asesor político le aconseja que en el discurso de campaña la invasión de inmigrantes islámicos no puede faltar, le pregunta a la hipotética candidata Dorina: “¿Recuerda como Hitler ganó las elecciones?”. Y él mismo responde: “¡recurriendo al orgullo de los alemanes! (…) Se lo repito, en política, quien apela al orgullo consigue lo que quiere… ¿Y sabe por qué? Porque la gente está deseando cambiar de vida, de salir del infierno de lo cotidiano, dale un arma de fuego y un enemigo al que disparar, y verás como mandan a la mierda su vida de adolescentes pringados, de desempleados, de facturas que pagar, de suegros que los llaman fracasados de heladeras que llenar, de culitos que hay que limpiar, de responsabilidades, de multas, de castraciones constantes… Están hartos de que les digan lo que pueden y no pueden hacer”.

De inmediato el asesor le explica a la candidata que lo del arma de fuego es una “metáfora” pero le recuerda que “nuestros discursos han de girar siempre en torno a la idea del orgullo y la humillación”. Más adelante, ya promediando Grita, repasa los diarios íntimos de Joseph Goebbels, el ministro de Propaganda del Hitler, que, para el periodista italiano “es como abismarse en la página de Instagram del nazismo”.

Según Saviano, “los principios básicos de su propaganda, extraídos de sus escritos, dicen así:

    Para el ideólogo del nazismo, reflexiona Saviano, el modelo que debían seguir aquellos que hablasen en público “era el de los primeros apóstoles, que se expresaban por imágenes y parábolas y dónde estos decía ‘amor’, ellos debían decir ‘odio’. ‘Jesús -decía Goebbels- nunca aporto pruebas, solo hizo afirmaciones’”.

    El libro es una mirada profunda a hechos históricos y los que aún tienen olor a pólvora, de una inmensa profundidad para “iluminar” focos de oscuridad en pleno siglo XXI. Para estar atentos a los discursos políticos de los líderes mundiales actuales que tanto recuerdan a los consejos del ministro de Propaganda de Hitler para expresarse ante el pueblo y que Saviano recuperó de sus escritos: “Solo eslóganes, palabras básicas, fáciles de memorizar, porque las masas no tienen capacidad de reflexión, y solo recuerdan conceptos simples y obvios”.

    Fuente: telam

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