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14/01/2026

“La virgen de la tosquera”: deseo joven, estallido social y los poderes terroríficos de una chica del conurbano

Fuente: telam

El guión de la premiada película dirigida por Laura Casabé se basa en dos cuentos de Mariana Enriquez y conserva la atmósfera inquietante del gótico latinoamericano. En Argentina se estrena en los cines este jueves

>¿Cómo se define a un chico o una chica que termina la escuela secundaria? Ya no es adolescente, pero aún no termina de ser adulto y es precisamente en esa cornisa vital cuando se define una personalidad y, la mayoría de las veces, también un futuro. En un barrio del conurbano bonaerense, con un trasfondo de crisis económica y estallido social, Natalia, la protagonista de la película Abandonada por sus padres, Natalia (Dolores Oliverio) vive con su abuela Rita (la española Luisa Merelas) y tiene dos amigas del alma (Candela Flores e Isabel Bracamonte) pero aún así es solitaria y retraída. Enamorada de Diego (Agustín Sosa), un poco mayor que ella, creyó que cierta cercanía que tuvieron en Bariloche había sido el prólogo de su primera historia de amor pero la aparición de Silvia (Fernanda Echevarría), que tiene algunos años más que ellos, vive en la capital, conoce el mundo y ya sabe seducir con las palabras, despertará en Natalia y en sus amigas dolor y furia, aunque en dosis diferentes. En esta historia hay padecimiento pero hay, también, una venganza desorbitada: como la Carrie de Stephen King, Natalia tiene poderes inquietantes y su capacidad de daño puede ser asombrosa.

Dirigida por Laura Casabé (Los que vuelven, Álbum de familia) y con guión de Benjamín Naishtat (Rojo, Puán) La virgen de la tosquera tuvo su estreno mundial en Sundance 2025 (fue la única película latinoamericana de la muestra), se alzó con cuatro premios en el último BAFICI (entre ellos el Gran Premio del Jurado), una mención del jurado en el Festival de Leeds y recibió el Premio a la Mejor Fotografía en el festival de Sitges. El guión de este coming of age inquietante y perturbador reúne dos relatos de Mariana Enriquez que están incluidos en su libro Los peligros de fumar en la cama y que vale la pena releer después de ver la película.

Podría decirse que la fusión de los relatos fue inesperada, pero se verá que no tanto. Así lo cuenta Mariana a través de un audio de whatsapp, desde Launceston, en la isla de Tasmania, donde vive. Lo recibí en el final de un atardecer argentino; para ella era temprano en la mañana, se había levantado para escribir :

“Son dos cuentos que yo nunca había pensado juntos, pero que muchas veces me dijeron –no solo los chicos al hacer la adaptación, sino gente en general–, como que los veían parte del mismo universo. Y puede ser; yo no creo que un autor sepa más que los lectores acerca de lo que escribió. En ese sentido, la lectura de ellos me parece me parece interesante justamente porque hacen una mirada sobre ese mundo de crisis, un mundo conurbano pero no marginal. Yo detesto esa palabra “marginal”. Es la crisis argentina que, en los barrios, se ve así”.

Hay, también, situaciones nuevas que llegan luego de la fusión de las historias, como el crecimiento del personaje de la abuela de Natalia o un mayor detalle acerca de la sexualidad desbordante de las chicas. Y me detengo acá para no abrir la boca de más (o no exprimir el teclado en plan spoiler).

“Yo no participé del guión, sí lo leí, sí hice mis comentarios. Benjamín y Laura siempre tuvieron una tensión entre lo fantástico y lo realista de los cuentos. Creo que es una tensión que en mis cuentos yo la resuelvo de otra manera, pero es muy interesante que esté ahí. Fue un trabajo de ellos que yo miré y seguí; dije tres o cuatro cosas del guión que ellos generosamente me mostraron, pero después no estuve presente en ninguno de los ámbitos, y me gusta que haya sido así; me gusta que sea un trabajo muy de ellos”.

Alejada de toda espectacularidad, lo mejor de La virgen de la tosquera sin dudas anida en la potencia de lo inquietante, que se respira durante toda la película. Pero hay algo más que suma valor en esta película independiente y está en los gestos, en los suspiros, en ciertas cositas que construyen el espíritu de la propuesta: las tres chicas viajando abrazadas y compartiendo el asiento en un colectivo, el modo en que se acomodan la ropa o el pelo, la reconstrucción de lo que era comunicarse por ICQ, las miradas que desean o acusan o transmiten un odio demencial, la música que participa de la época, igual que el arte del vestuario y la escenografía y, en un lugar destacadísimo, el sonido, que se convierte en protagonista a través de las palabras sueltas o puteadas que llegan desde la calle o de gemidos ahogados o de ladridos aterrorizadores.

Detrás de una película siempre hay mucho trabajo y de muchas personas. A veces las condiciones generales permiten que los proyectos fluyan con facilidad. Otras veces, no. En la Argentina de los últimos años, producir cultura está más cerca de la épica que del arte. De estas cuestiones, de la trastienda accidentada del film, de cómo pudieron superar los problemas de financiamiento y del proceso de búsqueda de los actores (todos casi desconocidos salvo la presencia especial de Dady Brieva), charlamos con Laura Casabé, la directora de La virgen de la tosquera.

— Inicialmente yo quería trabajar con tres cuentos de Mariana Enriquez (“El aljibe” finalmente quedó afuera), y la idea de la asociación de la trama y de las chicas de “La Virgen de la Tosquera” con el universo de “El carrito” surgió un poco de manera natural. “El carrito” es el primer cuento que leí de Mariana, así que la escena del carro y el linyera fue la primera escena que leí. Recuerdo haberla leído e inmediatamente imaginármelo. Me había parecido muy potente esa idea de la crisis económica como una maldición que le echa ese linyera a esa cuadra, y estaba totalmente convencida de que hablaba del 2001. Y entre eso y lo representada que me sentía por las chicas de “La Virgen de la Tosquera” y esa forma de vivir el amor y la amistad, todo derivó en que naturalmente imaginara que podían fusionarse. Yo tenía la edad de Natalia en 2001 y me interesaba mucho hacer como un coming of age de género que sucediera durante en el 2001 en Argentina. Y cuando empezamos a pensar quién podía escribirlo, el productor pensó en Benjamin Naishtat, a quien yo ya conocía. Él escribió una primera versión del guión, y luego fuimos conversándolo a lo largo del proceso.

— Leí algunas entrevistas y sé que el proceso de filmar la película fue durísimo, en tiempos poco propicios para el cine argentino. ¿Podés contarme un poco cómo fue que decidieron igualmente seguir adelante?

— Sí, fue así. Hubo un momento en el que nos dimos cuenta de que la película se había desfinanciado completamente por una situación coyuntural que tenía que ver con el INCAA y concretamente con la inflación de la transición entre los gobiernos de Alberto Fernández (el final de 2023) y, sobre todo, con el comienzo del de Javier Milei. Y fue un momento duro porque tuvimos que tomar la decisión no ya de abandonar la película pero si tal vez de posponerla, o si íbamos a seguir adelante igual. Y creo que estuvo buenísimo que decidiéramos seguir porque no sé si hubiésemos podido terminarla después, la verdad. Probablemente fue el momento más difícil que viví alguna vez con una película. Pero recuerdo también que nunca dudamos, que lo único que podíamos hacer era ver cómo filmarla. ¿Cómo fue que decidimos seguir? Tengo un grupo de productores muy aguerridos, somos todos muy aguerridos. Para hacer este tipo de películas necesitás una actitud de avanzar contra un montón de circunstancias adversas y entonces tomamos la decisión de buscarle la vuelta y pensar creativamente en cómo podíamos solucionar el gran bache económico. Ahí empezamos a abrirnos a nuestros coproductores, tanto en España como en México. Se blanqueó la situación de Argentina y ellos empezaron a colaborar para ver cómo podían facilitarnos todo para que se pudiese filmar acá. Y el gran impulso fue la idea de transportar una película que iba a filmarse en el conurbano bonaerense a Mendoza y entonces aplicamos al cash rebate, (N. de la R.: un programa de la provincia de Mendoza que desde hace unos años ofrece incentivos económicos a proyectos audiovisuales). Eso fue un diferencial enorme.

— Es decir que trasladaron los suburbios de Buenos Aires a Mendoza…

— Es que la magia del cine permite eso también: poder construir un escenario que pertenece al conurbano bonaerense en Mendoza y transportarlo completamente. Todo ese ejercicio creativo termina siendo enriquecedor o, por lo menos, para nosotros lo fue. Esta es una película que es absolutamente independiente y que sufrió muchos embates, pero salimos adelante por la cohesión de voluntades de los diferentes coproductores, tanto de México como España y definitivamente de Mendoza. O sea, es una película federal, se filmó en un 80% en la provincia de Mendoza con equipo técnico mendocino y actores mendocinos. Para mí eso es la expresión absoluta del cine independiente, que es de naturaleza colaborativa, porque, además, si nosotros no llevábamos adelante la película, había mucha gente que iba a quedarse sin trabajo. No era solamente llevar adelante un proceso artístico, sino que había mucha gente comprometida. Una potencia del cine independiente es esto: la expresión colectiva de un grupo de personas con diferentes perspectivas, visiones y habilidades, que vienen a poner en conflicto sus ideas y sus visiones para generar algo nuevo.

— ¿Cómo fue el ida y vuelta con Mariana Enriquez en estos años?

— La elección de las actrices es muy buena. Dolores Oliverio es magnética. La mexicana Fernanda Echevarría está muy bien y las hermanas son un hallazgo. Contame cómo fue el proceso del casting y cómo ves, ya terminada la película, la interacción entre todas ellas.

— ¿A qué llaman “casting abierto”?

— ¿Qué buscabas en una actriz para el personaje central?

— ¿Y cómo llegó Fernanda Echevarría al elenco?

— ¿Cómo fue la decisión de tener a Dady Brieva en el elenco? Es una sorpresa en el marco de un casting en el que la mayoría no son actores conocidos, por eso te pregunto.

— Por último: me gusta mucho el trabajo con el sonido, es muy perturbador y consigue convertirse en otro protagonista de la película.

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FICHA TÉCNICA

Países: Argentina, México, España

Duración: 95 min

Dirección: Laura Casabé

Basada en los cuentos “El Carrito” y “La Virgen de la Tosquera” incluidos en Los peligros de fumar en la cama, de Mariana Enriquez

Compañías Productoras: Mostra Cine, Ajimolido Films, Caponeto y Mr.Miyagi Films

Dirección de Arte: Soledad Guerrero

Diseño de Vestuario: La Polilla Vestuario, Gustavo Alderete, Natalia González

Peinado: Ana Martínez

Dirección de Casting y Coach de Actores: Lisandro Bera

Mezcla de Sonido: Yasmina Praderas Ramírez

Dirección de Producción: Ariana Aisenberg

Supervisión de Postproducción: Diego Quintana Enciso

Distribución Internacional: Filmax

Fuente: telam

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