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14/01/2026

Pedro Saborido invita a buscar la felicidad en los detalles más insólitos de la vida argentina

Fuente: telam

Su nuevo libro retrata desde oficiales retirados filosofando sobre Borges hasta politólogas enseñando relajación, todo atravesado por el peculiar humor que lo convirtió en referente del entretenimiento nacional

>La búsqueda de la felicidad atraviesa culturas, épocas y generaciones, y suele manifestarse en los detalles más insólitos de la vida cotidiana. En Argentina, ese anhelo adopta formas inesperadas: una camiseta del Che, otra de Evita o una de Ringo Starr pueden convertirse en símbolos de deseo y disfrute. En ese universo, donde la reflexión y el absurdo conviven, Pedro Saborido encuentra el escenario ideal para desplegar su mirada.

El autor guionista, escritor y humorista invita a pensar la vida cotidiana y la identidad local desde la risa y la reflexión, trazando un recorrido singular por los laberintos de la felicidad.

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Si hay algo perfecto y no lo tengo,

para mí es imperfecto.

Ringo Starr

LO POSIBLE Y LO IDEAL

Si alguien usa una remera con la cara de su ídolo estampada, tiene que saber que estas remeras a veces se ponen a hablar. Sin distinción de que sea la cara de Mick Jagger, de Jim Morrison o de Lali Espósito. O del Che Guevara. De este fenómeno ya se han escrito muchos testimonios.

Y de pronto, la remera del Che (vamos a decirle así, pero en realidad era la cara estampada del Che en una remera) empezó a hablar, como dando un discurso.

Remera del Che de Felipe: Tener puesta una remera de mí puede generarles orgullo y bienestar. Porque reafirma identidad y valores. Es reconocerse en una causa colectiva. Y eso da una forma de felicidad profunda.

Una chica con una remera de Beatriz Sarlo no sabía muy bien qué hacer. La remera del Che de Felipe (o el Che de la remera) siguió, pero con un giro en su actitud.

Una remera de Luca Prodan miró a otra remera del Che (un tal Maxi la tenía puesta) y esta empezó a mirar para otro lado, como diciendo “yo no tengo nada que ver con ese Che, no soy tan tan tan bolche”.

Remera del Che de Felipe: No dejen que su alegría se base en cerveza y sándwiches de chorizo y hamburguesas industrializadas. Dejen ya esta felicidad espuria y burguesa. ¡El hombre nuevo no se construye con papas Lays! ¡Al chizito… atrás, atrás, atrás!

Obvio que todos en la fiesta empezaban a sentirse entre incómodos y culposos.

Cuestión que la solemnidad ya desplazaba total mente al jolgorio, porque la remera del Che de Felipe seguía con su discurso.

Remera de Evita de Ángela: ¡La felicidad no es solo un ideal lejano! Sino también tener una casa, comida en la mesa y poder compartir una fiesta con amigos y familia. Disfrutar de esos momentos sencillos y reales es parte esencial de ser feliz… La felicidad puede estar en vestir una remera o en un chizito compartido por el pueblo.

Remera de Evita de Ángela: Si el pueblo sueña con una remera, yo le voy a dar la remera.

Remera de Evita de Ángela: El marxismo entiende que las fantasías son deseos burgueses que hay que eliminar porque son alienación e ideología. Yo no le voy a decir al pueblo lo que tiene que soñar. Solo voy a garantizarles que la felicidad sea inmediata y no en un futuro imposible. La vida es ahora.

Remera de Evita de Ángela (cansada de argumentos): Bah… Obvio que la tuya funciona más que la de Marx. Cuando posaste para la foto con esa actitud de líder y galán, mirando al horizonte de tu revolución… ya era clara tu vocación de remera.

Remera de Evita de Ángela: Ah… lo reconocés…

Remera de Evita de Ángela: Y bueno. Es al revés que vos. De cheto burgués pasaste a jugar al ciruja bélico de camping armamentista. Yo arranqué de pobre. Y quiero que todos se vistan como yo ahora.

Remera de Evita de Ángela (gritando más): ¡Oligarca con culpa! ¡Zurdo!

Finalmente, Ringo Starr, desde una remera que tenía puesta una estudiante de Sociología, les pidió que siguieran discutiendo en otro lado.

Y así fue como las remeras quedaron colgadas así nomás en el respaldo de unas sillas, discutiendo, mientras Ángeles y Felipe se dedicaron a una de las formas más concretas de la felicidad.

ANÁLISIS Y REFLEXIÓN

TRAMO DE UNA SESIÓN DE TERAPIA A CARGO DE LA LIC. PARLAPHONE

El paciente de las 9 mira hacia el balcón donde está la licenciada, y comienza su sesión.

Lic. Parlaphone (con un megáfono): Vea… Hay muchas formas de felicidad, no una sola. Le repaso algunas, ya que se está empezando a juntar gente: La primera es la felicidad del placer inmediato. Es la más básica y momentánea. Nace del disfrute directo: tomarse un mate, irse de vacaciones, comer sandía (en mi caso), tener un poco de sexo o autoestimularse, si gusta.

Paciente (más tímido, porque ya hay más gente alrededor): Entiendo… Pero eso dura poco… yo quiero algo más… ¿cómo decirle?

Paciente (más tímido, ya que se empezó a juntar gente, hay bombos, una parrilla y algunos vendiendo remeras de la doctora Parlaphone): Claro… pero igual me queda una sensación rara… porque hay mucha gente que no está bien… y…

Esa que se da en comunidad. Es profunda y estable. Aparece cuando uno se vincula con algo más grande que uno mismo: ayudar a otros, militar por una causa, cuidar, enseñar, acompañar.

Lic. Parlaphone: Por la que tenga más a mano. La antinomia no es entre lo posible y lo ideal. La verdadera antinomia es entre la tristeza y la felicidad. Toda nuestra vida baila, oscila, se mueve… entre lo posible y lo deseado. Anótese esto usted… y también todos los que se juntaron acá abajo:

(Hay aplausos. Suenan bombos, gritos, aplausos, y todos cantan “Hey Jude”, con los celulares encendidos en alto, aunque sea de mañana y no brillen tanto. El paciente y la Lic. Parlaphone arreglan el horario para la próxima sesión).

Fuente: telam

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