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02/01/2026

10 desafíos políticos y económicos que determinarán el futuro de América Latina en 2026

Fuente: telam

Expertos del Atlantic Council identificaron los principales retos de la región para el próximo año, desde la transición en Venezuela hasta la pugna comercial entre Estados Unidos y China, pasando por elecciones y reformas clave

>Desde la consolidación de El futuro político de Venezuela sigue siendo incierto. El Atlantic Council subraya que la supervivencia del régimen de Nicolás Maduro ha tenido consecuencias devastadoras para la población, las instituciones y la región en general. Ocho millones de venezolanos han abandonado el país, empujados por la represión, la hiperinflación y el deterioro democrático.

Tras la elección presidencial de julio de 2024, en la que Maduro desconoció el triunfo de Edmundo González (motorizado por Sin embargo, el Atlantic Council advierte que la salida de Maduro no garantiza una transición democrática real, ya que podría ser reemplazado por un aliado igualmente autoritario. El reto central es lograr una transición genuina que restaure la democracia y alivie la crisis humanitaria y migratoria.

La relación bilateral entre Estados Unidos y Colombia enfrenta un momento decisivo, enmarcado por las elecciones presidenciales colombianas de 2026. Históricamente, Colombia ha sido uno de los socios más cercanos de Washington en la región, designado como aliado principal fuera de la OTAN y pieza clave para la estabilidad hemisférica.

En 2025, la relación alcanzó su El próximo gobierno colombiano heredará un escenario de violencia creciente y fragmentación criminal, lo que hace esencial la cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad y lucha antidrogas. El Atlantic Council señala que, aunque la recuperación de la confianza será gradual, ambos países tienen incentivos para reconstruir la alianza, priorizando la comunicación pragmática y la colaboración en temas críticos.

El análisis del Atlantic Council matiza la idea de una “ola conservadora” uniforme en América Latina. Si bien en los últimos años han triunfado candidatos con discursos de mano dura, orientación de mercado y posturas anti-establishment —como Javier Milei en Argentina, José Antonio Kast en Chile, Nayib Bukele en El Salvador y Daniel Noboa en Ecuador—, la tendencia dominante es el voto “anti-oficialismo”, más que una adhesión ideológica clara.

En países como Costa Rica, Brasil, Colombia y Perú, las fuerzas de derecha tienen posiciones favorables, pero los electores parecen inclinarse por candidatos personalistas y de partidos no tradicionales. Así, la seguridad, la lucha contra la corrupción y la competencia económica pesan más que las etiquetas políticas convencionales.

La revisión del Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA) llega en un contexto de presiones económicas y políticas en los tres países. El Atlantic Council destaca que Estados Unidos podría exigir un mayor cumplimiento de estándares laborales y ambientales, así como mecanismos para evitar que productos chinos accedan a beneficios del tratado a través de terceros.

México buscaría mayor flexibilidad en energía y automóviles, mientras que Canadá podría pedir ajustes en comercio digital y acceso a mercados lácteos.

El escenario más probable, según el análisis, es una revisión integral que mantenga los beneficios esenciales del USMCA, con posibles aclaraciones y fortalecimiento de herramientas de cumplimiento, sin una reescritura total del acuerdo.

Argentina enfrenta la necesidad de reformas profundas en los ámbitos fiscal, laboral y previsional para impulsar el crecimiento sostenido y mejorar la competitividad. El presidente Javier Milei ha implementado parte de su agenda mediante decretos, pero las transformaciones más relevantes requieren aprobación legislativa. El Atlantic Council observa que, aunque el oficialismo cuenta con una minoría significativa en el Congreso, deberá negociar con la oposición moderada, especialmente con los gobernadores provinciales, para lograr consensos.

Existen señales de disposición al diálogo, lo que podría permitir avances en reformas clave y enviar una señal positiva a los mercados sobre el compromiso político con la estabilidad y la modernización. Un ejemplo de ello se acaba de dar conLas perspectivas económicas para América Latina y el Caribe en 2026 apuntan a un crecimiento moderado, aunque existen factores que podrían mejorar el desempeño regional. El Atlantic Council indica que, si bien la mayoría de los países no experimentará un año transformador, Argentina y Guyana destacan como excepciones.

De acuerdo con el Atlantic Council, Argentina podría beneficiarse de varios factores convergentes durante el año próximo. Por un lado, un eventual aumento en la demanda global de alimentos y energéticos otorgaría a Argentina una ventaja competitiva, especialmente considerando la consolidación de exportaciones agroindustriales y energéticas, como el gas y el litio. Además, la simplificación de regulaciones y la apertura comercial propuestas por el gobierno generan expectativas de un entorno más favorable para el desarrollo de negocios e inversiones extranjeras directas.

La mejora en las condiciones internacionales, como el relajamiento monetario en Estados Unidos y la Unión Europea, abre la posibilidad de mayor acceso al financiamiento y a la inyección de inversiones hacia sectores estratégicos, lo que podría acelerar el proceso de recuperación.

La rivalidad entre Estados Unidos y China por la influencia en América Latina y el Caribe se intensificará en 2026. El Atlantic Council señala que, aunque las empresas estadounidenses invierten más en volumen, China ha enfocado sus recursos en sectores estratégicos como minerales críticos, energía, infraestructura y transporte, lo que le otorga ventajas en las cadenas de suministro y el apalancamiento político.

La vulnerabilidad del Caribe frente a desastres naturales quedó en evidencia tras el paso del huracán Melissa, que causó daños por casi USD 8.000 millones, cerca de la mitad del PIB anual de Jamaica. El Atlantic Council destaca que, aunque existen mecanismos como los bonos catastróficos y programas de cooperación regional, la magnitud de los daños supera la capacidad de respuesta financiera de muchos países.

La región pierde aproximadamente el 2% de su capital de infraestructura cada año debido a eventos climáticos, lo que incrementa los costos de seguros y presiona los presupuestos públicos. Mejorar la resiliencia Caribe requerirá una planificación regional más sólida, expansión de herramientas de financiamiento y fortalecimiento de las instituciones locales, en colaboración con organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo y la Comunidad del Caribe (CARICOM).

La seguridad se ha convertido en el eje central de las campañas electorales en países como Costa Rica, Perú, Colombia y Brasil. En Costa Rica, la preocupación por la violencia aumentó de 30,3% a 43,7% entre noviembre de 2024 y abril de 2025, y la mayoría de los candidatos presidenciales priorizan este tema en sus propuestas.

En Colombia, los esfuerzos de “paz total” no lograron frenar la expansión de grupos armados ni la violencia, lo que ha deteriorado la relación con Estados Unidos. Brasil, por su parte, vivió en octubre la operación policial más letal de su historia, con 120 víctimas, situando la seguridad en el centro del debate público. El Atlantic Council concluye que la violencia y el crimen serán determinantes en la agenda política de 2026.

Las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Brasil avanzan hacia la posible eliminación o reducción significativa de los aranceles adicionales del 40% impuestos a productos brasileños. Tras una reunión positiva entre Donald Trump y Luiz Inácio Lula da Silva en Malasia, ambos gobiernos han priorizado el diálogo para resolver las disputas. El Atlantic Council informa que, en noviembre, varios productos brasileños —incluidos carne y café— fueron excluidos de la lista de aranceles adicionales. Una posible decisión de la Corte Suprema estadounidense sobre la legalidad de estos gravámenes podría acelerar su levantamiento. La relación diplomática de larga data y la importancia de las importaciones brasileñas para el mercado estadounidense refuerzan las condiciones para un acuerdo favorable en 2026.

Fuente: telam

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