02/01/2026
Kicillof afronta un año clave para su proyecto presidencial: control del PJ Bonaerense y apoyo sindical
Fuente: telam
El Gobernador inicia un camino de construcción política central para la edificación de una alternativa a Milei. La ascendencia de Magario en el esquema kicillofista y la alianza con sus pares
>El 22 de diciembre del 2025, Axel Kicillof prendió los motores de su proyecto presidencial 2027. Fue en Ensenada, cuando en un plenario del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), dijo ante una importante cantidad de dirigentes: “No venimos a lanzar ni una campaña electoral, ni una candidatura. Hoy venimos a lanzar una nueva etapa más decidida y más potente de construcción de una fuerza política que trascienda nuestra provincia de Buenos Aires”.
Durante la última semana, Kicillof recibió a los principales dirigentes de las dos CTA y visitó a la cúpula de la CGT en la sede de Azopardo. Allí estuvo junto a la vicegobernadora, Verónica Magario, que en el último semestre, junto a Fernando Espinoza, dejaron bien en claro de qué lado están en la interna bonaerense con el cristinismo.
La declaración fue contundente. El peronismo matancero, siempre importante en el entramado de poder bonaerense, está jugando del lado de Kicillof y apuntala su candidatura presidencial. En ese camino, uno de los objetivos del kicillofismo es quedarse con la presidencia del PJ Bonaerense, que hoy controla Máximo Kirchner.
Magario, que en el 2027 quiere volver a competir por la intendencia de La Matanza, se ganó la confianza de la mesa chica de Kicillof. El círculo más pequeño que rodea al Gobernador la impulsa como la exponente indicada para darle a la conducción del PJ provincial una impronta que tenga los ojos el Gobernador.
El resultado de las elecciones en el PJ Bonaerense y los nombres propios que queden en la conducción, van a ser una primera señal de dónde queda parado el kicillofismo en la interna del peronismo. Son muchos los intendentes del MDF los que creen que es importante quedarse con el control del partido y convertir esa elección (sea con competencia o con un acuerdo) en el primer símbolo contundente de que la jefatura política del peronismo tiene que estar concentrada en el Gobernador.
“Si fuera jefe, hubiese echado a todos los ministros de La Cámpora del Gobierno”, reflexionó un importante dirigente del peronismo bonaerense. Ese es un planteo que, todo el tiempo, aparece entre quienes dudan de la capacidad de conducción del gobernador bonaerense. En La Plata siempre relativizaron esos pedidos. “No vamos a echar a nadie. Si se quieren ir, que se vayan ellos. Porque lo que La Cámpora quiere es dejar a Axel como el culpable de la ruptura del peronismo”, suelen decir.
El mandatario bonaerense empieza un año donde su aspiración, en términos políticos y electorales, es edificar su proyecto político, tejiendo alianzas con los gobernadores del PJ, los sindicatos y los movimientos sociales. Pelea por la centralidad de un peronismo atomizado y tienen la decisión firme de darle volumen a una alternativa anti Milei que contenga a sectores de otros partidos políticos.
La reconstrucción del peronismo ocupará la agenda política y será un tema latente para la dirigencia de ese partido. Kicillof aspira a ser un protagonista de esa discusión nacional y sabe, a la perfección, que uno de los grandes temas que tendrá que afrontar, al igual que el año que pasó, es el debilitamiento del liderazgo de CFK y la defensa intrínseca de La Cámpora a su figura, en detrimento de su crecimiento.
Fuente: telam
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