29/08/2025
El recuerdo de Ingrid Bergman, la diva de Hollywood que apostó al amor y rompió las convenciones sociales de su época

Fuente: telam
La actriz sueca que nació hace 110 años y falleció, exactamente el mismo día, pero de 1982 después de festejar su aniversario número 67, fue dejada de lado por el público debido a su romance prohibido con el director Roberto Rossellini por el que abandonó a su hija mayor
>Nació el 29 de agosto de 1915 en Estocolmo, Suecia. Y murió exactamente el mismo día de 1982 en Londres, Inglaterra, a los 67 años de edad. Ella era Ingrid Bergman. Bella y talentosa, se convirtió en una verdadera diva de Hollywood. Pero detrás de su estelaridad había una mujer irreverente a la que nunca quiso renunciar, ni por la fama, ni por el éxito, ni por el dinero. Y, mucho menos, por los mandatos sociales.
No se equivocó. Eran tiempos en los que no estaba bien visto que una mujer se dedicara a otra cosa que no fuera formar una familia. O, a lo sumo, estudiar una carrera para obtener un trabajo decente. Prejuicios que Bergman nunca escuchó. Por el contrario, hizo su camino hasta convertirse en una estrella. Y, además del cariño del público, logró el reconocimiento de los representantes de la industria: ganó tres premios Oscar, cinco Globos de Oro y fue la primera ganadora de un premio Tony como mejor actriz, entre otros galardones.
Una vez, Alfred Hitchcock aseguró: “El problema de Ingrid era que sólo quería hacer obras maestras”. Y era verdad. Por eso, ya habiéndose consagrado con su papel de Ilsa Lund en el icónico film de Michael Curtiz, Bergman no tuvo reparos a la hora de tomar la iniciativa de acercarse al italiano Roberto Rossellini, realizador de Roma, città aperta y Paisà. Lo hizo mediante una carta en la que le decía que había visto sus películas y que podía contar con ella si necesitaba “una actriz sueca que hable inglés perfectamente, que no ha olvidado el alemán, a quien apenas se entiende en francés y que del italiano sólo sabe decir ‘ti amo’”. Su intención era trabajar con un gran director. No pensaba enamorarse. Pero se enamoró.
El escándalo fue mayúsculo. Primero, porque el director le había prometido el papel que finalmente quedó en manos de Ingrid a su amante, que puso el grito en el cielo. Y, segundo, porque a ninguno de los dos les importó lo que pudieran pensar los demás sobre su romance prohibido. De hecho, nunca se escondieron y la revista Life ilustró su portada con una foto de ambos caminando de la mano como si no hubiera nadie más alrededor suyo. Pero todo se complicó cuando, a poco de haber terminado el rodaje, Bergman descubrió que estaba embarazada.
Roberto, el primer hijo de la pareja, llegó al mundo justo para el estreno del film que había unido a sus padres. Y a la felicidad por el nacimiento del niño, se le contrapuso el fracaso de la película. Es que la pacata sociedad de entonces podía aceptar la hipocresía de matrimonios infelices e incluso, de infidelidades. Pero no podía tolerar que alguien rompiera con todas las reglas y se permitiera hacer lo que le diera la gana. A Bergman, además, la iglesia estadounidense se le puso en contra. Y fue declarada persona no grata, por lo que tuvo que exiliarse en Italia, dejando a su primer marido y a su hija mayor en territorio americano. “Me llegaban cartas atroces, cada sobre iba lleno de odio. En algunas ponían que yo ardería en el infierno por toda la eternidad. Otras decían que era una agente del diablo y que mi pequeño era hijo del diablo. Y aun otras que mi bebé nacería muerto o sería jorobado. Hablaban de toda clase de horrorosas deformaciones que afectarían a mi hijo. Me llamaban puta y fulana. No podía creer que me odiara tanta gente. Al margen de lo que pensaran sobre mi vida, se trataba de mi vida privada y yo no les había hecho nada. Estaba en estado de shock. Llegaban cartas de todas partes, pero la mayoría de América. América es muy grande, así que había gente para escribir cartas de toda clase. Roberto me preguntaba por qué las leía si me afectaban tanto. Decía que era como leer reseñas de críticos a quienes nunca les gusta tu trabajo. ¿Qué sentido tiene? Yo le respondía que era el único modo para encontrar cartas de amigos que me animaban y me apoyaban”, reconoció Ingrid tiempo después.Recién entonces, Ingrid volvió a ser lo que era profesionalmente. Protagonizó Anastasia, de Anatole Litvak. Y, con su trabajo, pudo reconquistar al público que tras su partida había decidido darle la espalda. Tiempo después, se casó con el empresario teatral de origen sueco, Lars Schmidt, con quien estuvo en pareja durante casi dos décadas. Y, a pesar de que desde finales de los ‘70 tuvo que batallar contra un cáncer de mama, siguió en actividad hasta el final de sus días, cuando después de festejar su cumpleaños con amigos en una cena íntima falleció.
Fuente: telam
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