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28/08/2025

Desempeño laboral, flexibilidad horaria e inflación: qué tener en cuenta a la hora de pedir un aumento de sueldo

Fuente: telam

Francisco Scasserra, director de la consultora PageGroup Argentina, brindó una serie de consejos y realidades al momento de querer solicitar un incremento salarial. “Hoy prevalece la decisión de quedarse en la empresa”, dijo el especialista. Y agregó: “muchas veces el empleado se sobrevalora y no acompaña los pedidos con resultados o compromiso auténticos”

>En el marco de un mercado laboral atravesado por la inflación y la incertidumbre, el director de Page Group Argentina, Francisco Scasserra, aseguró que el principal factor a la hora de decidir entre permanecer o cambiar de trabajo es la posibilidad de obtener un aumento, por encima de la motivación profesional o el desarrollo de carrera.

En este contexto, Scasserra abordó los factores que hoy inciden en las negociaciones salariales y las estrategias recomendadas tanto para los empleados como para los empleadores frente a un escenario donde las revisiones del salario real no logran empatarle al ritmo de la inflación.

Según el director de Page Group Argentina, en el actual escenario, no solo escasea la creación de nuevos puestos sino que la rotación profesional se redujo considerablemente. “El famoso ‘juego de la silla’ está presente, pero hoy prevalece la decisión de quedarse en la empresa y tratar de negociar el salario para recuperar lo perdido. Irse a buscar nuevas oportunidades en el mercado, en este contexto, es cada vez menos frecuente”, apuntó.

Consultado sobre cuáles son los puntos clave a la hora de encarar una negociación, en cuando al salario, Scasserra recomendó observar de cerca el comportamiento de la propia compañía ante el avance de los precios: “Si la empresa acompañó la inflación con aumentos, el argumento para pedir un nuevo reajuste salarial se debilita. Pero si el salario quedó rezagado frente a la inflación o incluso respecto de puestos similares en otras empresas, el colaborador tiene fundamentos legítimos para reclamar”.

Según el especialista “no se trata solo de actualizar el sueldo, sino también de ganar más ante mayores responsabilidades o de acuerdo al valor de mercado”, añadió. “Participar de procesos de selección en otras compañías y comparar las ofertas con la remuneración actual ayuda a sustentar el pedido con hechos concretos y cifras tangibles”.

Quienes desean negociar un aumento deben ser estratégicos y realistas. “Muchas veces el empleado se sobrevalora y no acompaña los pedidos con resultados o compromiso auténticos”, subrayó. “A los líderes, en general, les cuesta mucho tener la conversación difícil y explicar por qué no corresponde un aumento”.

Scasserra puso el foco en la necesidad de desarrollar habilidades blandas, tanto en quienes lideran equipos como en quienes forman parte de ellos. “Falta capacidad para mantener conversaciones honestas sobre rendimiento, expectativas y proyección. Promover o premiar es fácil; lo difícil es explicar por qué no se avanza hacia ese beneficio y marcar las áreas a mejorar”, comentó, haciendo hincapié en la importancia de dar feedback constructivo.

Según una encuesta reciente de la consultora, el 65% de los profesionales estarían dispuestos a cambiar de trabajo si se les exige mayor presencialidad en la oficina. “La flexibilidad es el segundo factor más valorado después del salario. Cualquier negociación, más allá de lo monetario, debe contemplar este aspecto, porque muchas personas priorizan el equilibrio entre vida personal y laboral por encima de una suba salarial”, explicó.

El directivo enfatizó que no existen “soluciones genéricas” a la hora de retener talento: “Hay que personalizar beneficios y escuchar las necesidades de cada persona. Para algunos la prioridad es el salario, para otros la flexibilidad horaria, la cobertura de una obra social, o incluso el ambiente laboral. Solo a partir del diálogo genuino se pueden identificar las teclas que motivan y fidelizan a cada miembro del equipo”, afirmó.

En cuanto a los tiempos lógicos para pedir o revisar un aumento, Scasserra recomendó respetar los cronogramas internos de las compañías y mantener la claridad desde el inicio: “Muchas empresas fijan dos fechas por año para revisiones, por ejemplo en enero y julio. Eso ayuda a generar expectativas reales y evita conversaciones reiteradas fuera de ese calendario”.

Es clave, remarcó, que tanto empleadores como empleados comprendan la situación global de la empresa y pongan sobre la mesa los resultados, el presupuesto y las perspectivas: “Si el líder puede explicar con números concretos el esfuerzo que realiza la organización, y por qué el ajuste es el que es, se valora mucho más. Quizá el monto no satisfaga, pero al menos se entiende el proceso”.

La conversación con Francisco Scasserra también giró hacia los beneficios no monetarios y el riesgo de gestionar mal los aumentos. “Los líderes deben estar atentos: si una persona recibe menos que otra, ese mensaje circula en los equipos. A veces es deliberado y responde a una evaluación, pero la falta de diálogo solo produce malestar y clima negativo”, detalló.

Y volvió sobre el rol de las habilidades blandas: “Conversar sobre temas incómodos, como el desempeño insuficiente, es mucho más difícil que dar un aplauso o un aumento. Sin embargo, es indispensable para que el colaborador entienda sus oportunidades de desarrollo y elija una estrategia realista. Si no, el líder termina siendo el responsable cuando surge una crisis inesperada”.

A modo de cierre, Scasserra enumeró los elementos fundamentales para negociar un aumento de sueldo en la Argentina actual:

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    Fuente: telam

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