05/04/2025
Toques, choques y explosivas definiciones de títulos de F1: las batallas entre Ayrton Senna y Alain Prost en Suzuka

Fuente: telam
Ambos cruzaron los límites en 1989 y 1990. Cada uno tuvo sus responsabilidades y fogonearon el duelo más grande en la historia del automovilismo
>Si Ron Howard, el director de Rush, el film que reprodujo el duelo de Niki Lauda y James Hunt en el campeonato de Fórmula 1 de 1976, decidiera hacer lo propio con las batallas entre Ayrton Senna y Alain Prost, tendría para hacer una saga. Podría hacer una, dos o tres películas. O más. La rivalidad entre el brasileño y el francés fue épica porque se trató de dos número uno. Ambos campeones mundiales fueron la referencia de la Máxima durante casi una década y dejaron su sello para siempre. Aunque cuando fueron compañeros en McLaren su mano a mano llegó al punto más álgido, en Suzuka, el circuito donde justamente este fin de semana la Máxima disputará su tercera fecha.
A su vez ellos tenían dos estilos bien marcados: Prost siendo un cerebro en la pista. Una máquina de sumar puntos. Un estratega. Sabía cuándo atacar o en qué momento esperar las carreras, es decir, cuidar el ritmo del auto para poder ganar en el final. En tanto que Senna era un velocista nato. Por algo su récord de 65 poles positions recién fue batido por Michael Schumacher en 2006 y con muchas más carreras. El brasileño sólo concebía el automovilismo yendo siempre al frente.
Pero al año siguiente, también bajo el agua, Senna logró su primera victoria ya con Lotus y en Portugal. Tuvo un franco ascenso y hacia fines de 1987 ya era uno de los mejores corredores de la categoría. Honda motorizaba a Lotus y en 1988 se iba a sumar a McLaren. Ayrton tenía una buena relación con la gente de la fábrica japonesa y esto le generó una chance de llegar al equipo de Woking. Pero el que tenía que dar el visto bueno era el propio Prost.
Hacia 1988, Prost ya era bicampeón mundial (los dos títulos con McLaren). En tanto, Senna era un joven con mucha capacidad y hambre de gloria. Ambos estaban en la mejor escudería y Ron Dennis no planteó órdenes de equipo, por lo tanto la lucha en pista iba a ser abierta. Claro que la frutilla del postre fue el auto que manejaron: el McLaren MP/4, el coche más exitoso en 69 años de historia de la F-1 si se toman cantidad de carreras y triunfos. Los corredores de la escudería británica se quedaron con 15 de las 16 competencias del año (8 para Senna y 7 para Prost) donde solo Ferrari y el austriaco Gerhard Berger pudieron doblegarlos, justo en Monza y a 28 días del fallecimiento de Enzo Ferrari. Mejor tributo, imposible.
En aquella temporada se vieron chispazos. En Mónaco, Senna hizo la mejor vuelta de su vida en la clasificación donde le sacó 1,4 segundos a Prost, la diferencia más grande entre el primero y el segundo en la era moderna de la F-1 en el Principado. En carrera el brasileño ganaba por una ventaja de más de 50 segundos sobre francés, pero terminó contra el guardarraíl. “Quería humillarme. Quería mostrarle a la gente que él era mucho más fuerte. Mucho mejor”, dijo Prost.Sin embargo el encuentro más fuerte que tuvieron en 1988 fue en Portugal, donde Senna le tiró el auto encima a Prost en plena recta principal y lo llevó contra el muro. Ese año el brasileño fue campeón una fecha antes del final tras ganar en Suzuka, Japón, un lugar donde aún es adorado. Los nipones lo comparaban con un samurai por su estilo agresivo de manejo. A esa altura tal vez el francés ya estaba arrepentido de haber aprobado su llegada a McLaren. Las chicanas livianas entre ellos a la hora de declarar tenían los días contados. Si alguien creía que para el venidero ejercicio la relación iba a mejorar, no fue así, todo lo contrario...Crecieron las batallas en la pista y una guerra psicológica fuera de la misma. La tensión y la desconfianza entre los dos competidores llegaron a un punto crítico. Ya no se dirigían la palabra. En el medio sus mecánicos e ingenieros tomaron partido por cada piloto. A todo esto los medios se frotaron las manos porque su duelo arriba y abajo del auto vendía, y mucho. Es que acaparó la atención de la gente con un público dividido ya que se trataba de los dos mejores pilotos del momento. McLaren seguía teniendo el auto a vencer con el MP4/5, aunque no tan apabullante como su antecesor. Y otra vez estos titanes volvieron a definir el título.
Senna no se dio por vencido y le pidió a los auxiliares de pista que le empujen su auto. Siguió e ingresó a boxes a cambiar la trompa rota. Retomó la marcha, superó al italiano Alessandro Nannini (Benetton) y venció en pista. Sin embargo, fue excluido porque los comisarios deportivos consideraron que cortó camino al no hacer la chicana completa luego del encontronazo con Prost, quien tras bajarse de su monoposto fue a hablar con las autoridades de la prueba. Y también con su compatriota, Jean-Marie Balestre, presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA). Este dato no era uno más: Senna nunca se calló nada y si tenía que criticar a la dirigencia lo hacía. No era bien visto por varios popes de la FIA. Prost era todo lo contrario, muy político abajo del auto.
El francés lograba así su tercera corona. En tanto que el brasileño recibía una sanción de retiro de su Superlicencia y quita de todos los puntos de ese año. Aunque apeló y esa pena no llegó a efectivizarse. “Estaba completamente seguro de que ganaría la carrera o que tendría un accidente como este. El problema con Ayrton es que no puede aceptar perder y no puede aceptar que alguien le aguante un adelantamiento”, sentenció el francés. “La manera en que todo el asunto ha sido tratado es como si yo tuviera la total responsabilidad de todo. Fui culpado y sancionado por todo. Fui tratado como un criminal. Y es totalmente inaceptable. No causé ningún accidente”, respondió Senna que terminó muy herido y el tema con Prost no tenía retorno. De hecho el galo se fue a Ferrari para 1990. Ya en dos equipos diferentes y de los más fuertes en ese momento, el duelo elevaba la temperatura.Sobre ese segundo toque en Suzuka, Prost afirmó que “Ayrton lo hizo a propósito porque vio que yo había salido mejor que él, que mi coche era mejor y que no tenía ninguna posibilidad de ganar. Por tanto, me sacó de la pista. Lo que hizo fue más que antideportivo, fue desagradable. La poca amistad que teníamos se terminó. No quiero tener cerca a alguien que se muestra una manera, pero piensa de otra”. Por su parte Senna sostuvo que “me importa poco lo que diga. Escogió ir de esa manera hacia la primera curva, cuando sabía que no podría salir bien parado. Sabía que iba meterme por adentro. Cometió el mayor error del año, al cerrarse. Sabe que yo siempre lucho por el hueco. No puedo hacerme responsable de las acciones de otros”.
Para 1991, Ferrari no tuvo un buen auto y Prost hizo lo que pudo. En esa temporada el gran rival de Senna fue Mansell quien no pudo evitar el tricampeonato de Magic (así se lo apodaba a Senna por lo bien que conducía bajo la lluvia). Fueron contadas las veces que el brasileño y el francés se encontraron en la pista como en Alemania, donde al llegar a una chicana El Profesor se fue por la vía de escape para evitar un toque. “No tengo nada que perder. No puedo ganar el campeonato, pero si me lo encuentro otra vez de la misma manera, si él hace exactamente lo mismo, lo empujo afuera”, avisó Prost. Ayrton disparó: “Prost siempre se está quejando, ya sea por el auto, los neumáticos, el equipo, los mecánicos, el combustible, los otros pilotos o el circuito. Siempre la culpa es de alguien. Nunca es suya”. En la siguiente carrera, en Hungría, la FIA ordenó una reunión entre los dos pilotos para no repetir las incidencias entre ellos.Con un auto superior el francés plasmó su cuarto cetro. Con un coche inferior y ya sin los impulsores de Honda, Senna estuvo limitado con su McLaren-Ford, aunque dejó destellos como en Donington Park, Inglaterra (GP de Europa), donde pasó cuatro autos (incluido el de Prost) bajo la lluvia antes de cumplir la primera vuelta. También logró su sexta victoria en Mónaco, algo que todavía nadie pudo igualar.
Se dice que el tiempo ayuda a curar las heridas. En esa temporada ambos habían recuperado el diálogo. Era una relación distante, pero con respeto. El ejercicio ‘93 mostró a un Senna más maduro (ya con 33 años) y un Prost (38) en el epílogo de su carrera. Ante el retiro definitivo de su gran rival, el brasileño tuvo el gesto de saludarlo y levantarle el brazo izquierdo tras vencer en Australia, donde por última vez ambos subieron a un podio en la Máxima. Ayrton sabía que ya no iba a compartir una carrera con Alain, al menos en la F1.
Fuente: telam
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