Sábado 5 de Abril de 2025

Hoy es Sábado 5 de Abril de 2025 y son las 14:04 ULTIMOS TITULOS:

05/04/2025

Cómo descubrieron el cuadro de Turner que se vende por U$S 41 millones (y algunas dudas sobre el hallazgo)

Fuente: telam

El óleo está en Viena, en manos privadas y es un paisaje de Venecia. Investigadores austríacos determinaron su autoría aunque falta información sobre la procedencia de la obra y no lograron que expertos de otros países revalidaran su opinión

>Se dice que, ya en su lecho de muerte, su última frase fue “¡El Sol es Dios!”, un cierre perfecto para el ciclo de vida de quien fue “el pintor de la luz”, como lo llamaban. Joseph Mallord William Turner (1775-1851) es para muchos el mayor pintor inglés -para otros muchos, el mayor pintor, sin límites geográficos ni temporales- y un faro para los movimientos artísticos posteriores a su tiempo. Artista clave del romanticismo, sus cielos, sus nieblas y sus aguas son su sello. Ver sus paisajes y alucinar con su paleta de colores transforma para siempre la mirada: para quien conoce las pinturas de Turner ya no existen formas de la naturaleza que no remitan a su obra.

Produjo muchísimo: más de 500 pinturas, alrededor de 2.000 acuarelas y 7.000 dibujos. Su talento se mantuvo inalterable y abierto a nuevas formas de expresión; en los veinte últimos años de su vida produjo dos tercios de sus óleos. Expuso siempre, aunque gran parte de su producción nunca fue exhibida ya porque su creador la considerara inacabada o porque advertía, con pragmatismo, que aquello que le interesaba no se adecuaba al gusto de la época. Hay expertos que creen eso, justamente, que esas obras vanguardistas representan la verdadera aspiración de Turner como artista. Adelantado a su tiempo, anticipó así el impresionismo y el arte abstracto.

El precio máximo que se pagó hasta ahora por una obra de Turner lo estableció la pintura “Roma (desde el Monte Aventino)”, que se vendió en 2014 por 47,6 millones de dólares en Sotheby’s, a una firma que la compró en nombre del Museo Paul Getty de Los Angeles. En el Museo Fortabat de Buenos Aires, en Puerto Madero, se exhibe otra pintura veneciana de Turner, “Julieta y su aya”. A fines de los años 80 la argentina Amalia Lacroze de Fortabat pagó 7 millones de dólares por esa pieza.

La mayoría de estas acuarelas permanecieron en posesión del propio Turner, como “meditaciones privadas sobre la ciudad del agua”, según describe el catálogo de la casa de subastas Christie’s. También en ese catálogo se cuenta que, tras la muerte de Turner, estos estudios de tipo impresionista pasaron a formar parte de la Colección Nacional británica, en el llamado Legado Turner (actualmente las obras, en su mayoría, se encuentran en la Tate Britain).

Sin embargo, al menos un cuaderno de bocetos enrollado, así como hojas sueltas que el artista había utilizado en la misma visita, se encontraban entre las obras que Thomas Griffith (1795-1868), marchand de Turner, pudo ofrecer a los coleccionistas desde principios de la década de 1860, pocos años después de la muerte de Turner. Esto es lo que ocurrió con “Acercamiento a Venecia o Venecia desde la laguna”, una acuarela vendida en febrero de este año por 327.000 dólares y cuya autoría resultó con los años atribuida al gran crítico de arte John Ruskin, experto en las catedrales francesas y una suerte de “padre espiritual” de Marcel Proust.

La confirmación de que el verdadero autor de la acuarela era Turner en este caso ocurrió a partir de que el propietario se acercó a Christie’s para tasar su Ruskin y terminó recibiendo la buena nueva: la obra que tenía en casa valía diez veces más. Para llegar a esa conclusión, grandes expertos la analizaron y determinaron que, efectivamente, se trataba de una de las piezas que Turner había pintado durante su último viaje a Venecia y que no se encontraba dentro del Legado Turner.

Pero estos días hubo otras novedades. Esta vez, el protagonista de la saga “obras redeascubiertas de Turner” es un cuadro también vinculado a la tercera y última visita del artista a Venecia, en 1840, una ciudad que claramente lo fascinaba: había estado antes allí en 1819 y 1833. Con influencia reconocida de Canaletto, dibujó más de un millar de dibujos a lápiz y pintó unas 150 acuarelas y decenas de óleos de la ciudad de los canales: Turner nunca dejaba de llevar sus libretas para abocetar lo que luego serían sus acuarelas y óleos.

Veamos cómo se desarrolló esta secuencia.

Esta nueva obra que le atribuyen a Turner sería una “pintura hermana” de “Venecia, vista desde el Canal de la Giudecca, con la Iglesia de Santa Maria della Salute”, un cuadro fechado en 1840 que se conserva en el Victoria & Albert Museum, de Londres. La pieza hallada en Austria -un lienzo de 60 x 90- fue objeto de un exhaustivo estudio interdisciplinario realizado por investigadores del Museo Belvedere y la Academia de Bellas Artes y supervisado por la galería Artziwna, de Viena, que ahora puso la obra a la venta. Luego de sospechar por años de que se trataba de una obra del inglés, se la ha catalogado provisionalmente luego de la investigación científica como “atribuida a Turner”.

Se trataba de un producto caro, poco accesible, pero Turner tenía dinero y era Turner. Los investigadores señalaron que este nuevo hallazgo en la investigación sobre Turner “lleva a una ampliación de su paleta y a la necesidad de seguir investigando las pinturas ya conocidas del artista”. Con los equipos analíticos actuales, aseguran, el uso de este pigmento también podría detectarse en otras obras.

El nuevo “redescubrimiento” establece definitivamente que el lienzo es la versión perdida y, quizás, un estudio para otra versión de la composición del mismo año que actualmente se conserva en el Victoria & Albert Museum. La investigación que le atribuyó al artista inglés la autoría del lienzo fue realizada por encargo del actual propietario del óleo, cuyo nombre se mantiene en reserva. Las conclusiones del estudio fueron volcadas en un voluminoso texto de 50 páginas bajo el título Joseph Mallord William Turner. Un redescubrimiento.

Sin embargo, hay agujeros negros en la investigación y uno de ellos es clave. Se trata de los huecos en materia de procedencia de la obra, que es como llaman a la cronología de la propiedad, custodia o ubicación del cuadro, datos fundamentales para evitar toda sospecha de robos o falsificaciones. Los procedimientos de verificación de autenticidad son fundamentales en un mercado de objetos de gran valor y, por lo tanto, tradicionalmente ligado a delitos y crímenes como la falsificación, el robo y el tráfico de diferente calibre.

En el caso de esta versión de “Venecia, vista desde el Canal de la Giudecca, con la Iglesia de Santa Maria della Salute”, falta información sobre los movimientos iniciales del cuadro y también de cómo el óleo llegó a Viena. Hay registros que permiten asegurar que la obra está en Austria al menos desde 1950. También está documentada en Viena una compra del cuadro en 1980 por uno de los anteriores propietarios pero por ahora no se puede determinar aún cómo comenzó la obra su recorrido de más de 180 años. A favor de su autenticidad, una etiqueta histórica en el reverso de la pintura proporciona una valiosa pista. La etiqueta está fechada el 1 de febrero de 1931 y fue autenticada por el coleccionista británico Francis Cokayne como obra de Joseph Mallord William Turner.

“No pudimos conseguir la colaboración de otros expertos consagrados en Turner para nuestra investigación”, declaró el director de la galería, George Ziwna, en un prólogo incluido en la publicación que hicieron con el análisis del cuadro. Todas las consultas para hablar sobre la obra que hicieron a la red de museos Tate de Londres, que es donde se encuentra la mayor parte de la obra de Turner y, por consiguiente, donde están también los expertos ideales para una evaluación de esta naturaleza, nunca fueron respondidas, aseguró.

La falta de confirmación por parte de otros investigadores y conocedores no invalida el hallazgo pero lo relativiza. Mientras tanto, la galería informó que por ahora no hay interesados en el cuadro.

El 23 de abril se cumplirán 250 años del nacimiento de Turner y durante todo 2025 hay y habrá exhibiciones y eventos en diferentes centros culturales y museos para celebrar su vida y su obra, tanto en el Reino Unido como en el resto del mundo.

Su obra favorita era “El ‘Temerario’, camino al desguace” (1838), que recrea una escena de la cual fue testigo: el momento en que la célebre nave a vela de la batalla de Trafalgar (1805) es remolcada por un barco a vapor en su viaje final hacia la destrucción. No casualmente éste es, también, el cuadro favorito de los ingleses. Otro emblema de la apabullante modernidad es “Lluvia, vapor y velocidad”, de 1844, que puede verse en la National Gallery de Londres. Su asombroso juego de figuras vagas entre luces y sombras fue cuestionado entonces por algunos como decadencia de estilo y, sin embargo, terminaría siendo vanguardia pura.

Turner tuvo dos hijas con su amante Sarah Danby, viuda de un amigo, y en la vejez vivió acompañado por Sophia Booth, también viuda, dueña del albergue de Margate, en la costa de Kent, en donde el artista se alojaba con frecuencia. Allí, desde su cuarto favorito podía observar a sus anchas un ángulo del Mar del Norte que lo fascinaba especialmente por la disposición de la luz.

Fuente: telam

Compartir

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!