02/04/2025
20 años de la muerte de Juan Pablo II, el papa que marcó una era
Fuente: telam
Su liderazgo, su lucha contra el comunismo, sus viajes y su cercanía con los fieles lo convirtieron en uno de los pontífices más influyentes del siglo XX
>El 2 de abril de 2005 pasadas las 21:30 el mundo vio como se apagaban las luces de los cuartos papales. Juan Pablo II había muerto a sus 84 años luego de una larga lucha contra el párkinson.
Karol Józef Wojtyła nació el 18 de mayo de 1920 en Wadowice, una pequeña ciudad polaca. Su infancia y juventud estuvieron marcadas por la tragedia: perdió a su madre a los 9 años y a su padre en la adolescencia.
Durante la ocupación nazi de Polonia, trabajó en una cantera mientras realizaba estudios clandestinos para convertirse en sacerdote. En 1946 fue ordenado y comenzó su ascendente carrera dentro de la Iglesia, destacándose por su inteligencia y su fuerte compromiso con la fe en tiempos de represión comunista.Con tan solo 58 años, era también uno de los más jóvenes en asumir el cargo. Su elección fue interpretada como un mensaje político y espiritual en medio de la Guerra Fría, y su impacto no tardó en sentirse en todo el mundo.
Juan Pablo II recorrió un total de 104 países, más que ningún otro pontífice, a través de los cinco continentes y convirtiéndose en el primer Papa en visitar países con minorías católicas significativas, como Cuba y Egipto. Su presencia en América Latina fue fundamental para fortalecer la fe en la región.Su respaldo al movimiento Solidaridad y su diálogo con líderes mundiales fueron determinantes en la disolución del bloque soviético.
El Santo Padre trabajó activamente en el diálogo interreligioso.Pero, uno de sus legados más importantes dejados fue la creación de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), un evento que convocó a millones de jóvenes católicos alrededor del mundo. Con esta iniciativa, Juan Pablo II buscó revitalizar la fe en las nuevas generaciones y promover valores de paz, amor y solidaridad.
Sin embargo, su papado también estuvo marcado por polémicas.Uno de los casos más polémicos durante su papado fue el del mexicano Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, que generó una de las mayores crisis dentro del Vaticano.
El 13 de mayo de 1981, en plena Plaza de San Pedro, el mundo fue testigo de un hecho nunca antes visto: Juan Pablo II fue blanco de un atentado mientras saludaba a los fieles desde el papamóvil.El impacto del atentado fue inmenso, no solo en la comunidad católica, sino en el mundo entero. Miles de personas se congregaron en la Plaza de San Pedro para rezar por su recuperación, mientras líderes internacionales condenaban el ataque. Contra todo pronóstico, el Papa logró salir adelante y, apenas unos meses después, reapareció públicamente con un mensaje de fe y esperanza.
Pero, uno de los momentos más conmovedores e inesperados de este episodio ocurrió en 1983, cuando Juan Pablo II visitó a Mehmet Ali Agca en la prisión de Rebibbia, en Roma. En un gesto de profundo perdón cristiano, el Papa conversó con su agresor y lo absolvió, demostrando con acciones su mensaje de misericordia y reconciliación. La imagen de ambos en la celda recorrió el mundo y quedó como un símbolo de paz y redención.En los últimos años de su pontificado, Juan Pablo II enfrentó con valentía la enfermedad de Parkinson, que fue debilitando progresivamente su salud. A pesar del deterioro físico evidente, el Papa se mantuvo firme en su misión pastoral y continuó con sus actividades hasta donde su cuerpo se lo permitió.
A medida que la enfermedad avanzaba, sus apariciones públicas se hicieron cada vez más difíciles, pero su determinación no cedió. En cada bendición y cada discurso, transmitía un mensaje de esperanza a quienes padecían enfermedades y sufrimientos.
Su testimonio fue un recordatorio de la dignidad en la adversidad, y su negativa a renunciar mostró su profundo compromiso con la Iglesia y sus fieles.Durante varios días, fieles de todo el mundo se congregaron en la Plaza de San Pedro para rezar por la salud del Papa. Las miradas se dirigían hacia la ventana del tercer piso del Palacio Apostólico, donde la luz seguía encendida como símbolo de esperanza.
La noche del 2 de abril de 2005, poco después de las 22:00 horas, el entonces arzobispo Leonardo Sandri anunció al mundo la noticia que tantos temían: “Queridos hermanos y hermanas, a las 21:37 nuestro amado Santo Padre Juan Pablo II regresó a la casa del Padre”. Con esas palabras, se confirmaba el final de una era en la Iglesia católica.
Fuente: telam
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