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24/03/2025

Murió Roberto Elía, artista poético que conectaba “con la belleza de las cosas”

Fuente: telam

Como artista conceptual indagó en la pintura y hasta en la creación de objetos, por los que fue premiado y recibió importantes becas, como la Guggenheim. “Fue un artista de vanguardia” que “se vinculó con una realidad que le era difícil por medio del humor y del arte”, dijo Camilo, su hijo, a Infobae Cultura. Tenía 74 años

>“Lo mejor de nuestro amor es Camilo. Buen viaje, Roberto”, escribió en sus redes sociales la artista María Causa, ex pareja de Roberto Elía, quien falleció ayer a las 20.30 tras una larga enfermedad.

Roberto Elía (1950) egresó de la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano, tras lo que ingresó en un quehacer artístico relacionado al conceptualismo, que lo llevaron a desarrollar un lenguaje en el que jugaba con las formas tradicionales y los significados, construyendo una lingüística propia.

En ese sentido, su obra no solo se limitó al campo de lo visual, sino que también incorporó elementos discursivos que invitan a la reflexión, estableciendo un diálogo entre el espectador y la pieza.

“Mi padre es un tipo al que siempre se lo ha visto como un artista conceptual, tal vez simbólico. Pero creo que todo eso en realidad era su atajo para conectar con algo más de la belleza de las cosas. La inteligencia retórica de las ideas y de las imágenes eran siempre poemas que él se inventaba para conectar con esa belleza”, dijo Camilo.

A lo largo de su carrera, Elía recibió importantes reconocimientos como el Premio Braque, otorgado por el Museo Moderno en 1980, y el Premio Hoechst de la Harrod’s Galería de Arte en 1991. También fue galardonado en el Salón Municipal de Artes Plásticas Manuel Belgrano en 1992 y obtuvo el Primer Premio de Pintura del Centro Cultural Recoleta en 1995. Ese mismo año, recibió el Premio Gunther en la V Bienal Buenos Aires y el Premio Joven Pintura Argentina de la Fundación Fortabat.

También se le adjudicaron prestigiosas becas que impulsaron su desarrollo profesional: en 1985, obtuvo la de la Fundación Esso, y un año después, fue seleccionado para la beca Guggenheim en Estados Unidos. A partir de estas experiencias, expandió su horizonte artístico y su obra comenzó a circular en escenarios internacionales, como la Galería Mitend y el Centre Régional d’Art Contemporaine en Montbéliard, ambas en Francia.

“Yo conocí a un Roberto mucho más en una decadencia, no tanto al Roberto más productivo, más movido, más allá que él, siempre le costó los vínculos humanos. No lo conocí en el momento donde estaba más activo en la escena, donde producía cosas con mayor lucidez. Sin embargo, en la intimidad logré que él me respetase como artista. Pude construir un puente por medio del arte”, recordó Camilo.

“Soy hijo de dos artistas muy respetados, muy de culto para los que saben, pero para las generaciones jóvenes que viven más en el ahora y se manejan en ciertos circuitos, quizá no los conocen. Yo siempre lamenté un poco eso. Mis coetáneos, muy pocos sabían quién era mi padre. Después artistas de más trayectoria, sí, me he encontrado a un montón, como Juan Astica o Marcia Schwartz. Hace unos años lo postulé para el Premio Trayectoria del Bellas Artes, pero lamentablemente no lo eligieron, eso le hubiera hecho muy bien, dijo.

Su última gran muestra se produjo en 2003, en el Centro Cultural Recoleta, escenario de una retrospectiva que celebró su carrera bajo el título El laboratorio de Roberto Elía, donde se recorrió las múltiples facetas de un creador que ha sabido combinar lo discursivo con lo poético en una producción que abarca desde la pintura hasta la creación de objetos.

En la actualidad, además, su obra forma parte de la muestra grupal Huellas compartidas, homenaje a Daniel Callori (1982-2019), en la galería Otto, junto a Daniel Callori, Carlos Arnaiz y Mónica Canzio, abierta hasta el 10 de abril.

Fuente: telam

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