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18/03/2026

Werner Herzog, contra la grabación compulsiva con teléfonos móviles: "Guardo las cosas en mi alma y en mi memoria"

Fuente: telam

El director alemán de clásicos del siglo XX como 'Aguirre, la ira de Dios' y 'Fitzcarraldo' se distancia de la lógica tecnológica que domina el mundo. "No me preocupa no poder filmar todo a mi alrededor", afirma

La rutina impredecible de Werner Herzog, a sus 83 años, se mantiene fiel al espíritu que define su obra y su vida: la búsqueda, muchas veces feroz, de experiencias extremas y significados profundos. Su más reciente documental, Ghost Elephants, disponible en la plataforma de National Geographic, lo llevó a Angola para seguir al biólogo especializado en conservación Steve Boyes, quien emprendió la búsqueda de una manada esquiva de elefantes.

El filme, escrito, dirigido y narrado por Herzog, indaga tanto en los animales como en los rastreadores que, según el propio director, "canalizan el espíritu de los seres que siguen". Esta aproximación, alejada de triunfalismos o secuencias celebratorias, condensa la visión de Herzog, quien en diálogo con The Wall Street Journal, dijo: "Lo valioso no es conquistar el trofeo, sino explorar si no es mejor preservar nuestros sueños y fantasmas".

En la película, el momento en que Boyes consigue capturar con su teléfono móvil la imagen de un elefante fantasma pone en evidencia una diferencia de enfoques. Herzog enfatiza que no participa de la urgencia por registrar cada instante, un rasgo inusual entre documentalistas de naturaleza. "No me preocupa no poder filmar todo a mi alrededor ni llevar un teléfono móvil", afirmó. "Guardo las cosas en mi alma y en mi memoria. Tal vez, diez años después aparecen en una película como un evento recreado".

Lejos de adoptar las herramientas digitales que dominan la vida contemporánea, Herzog confiesa que nunca ha sentido remordimiento por no estar equipado para grabar todo a su paso. Prefiere, en cambio, integrar sus recuerdos y observaciones al caudal de su obra, recurriendo a la evocación en lugar de la inmediatez tecnológica. Este método, señala, ha construido un archivo interno: "Quizá, diez años después, eso surja en una película, pero en forma de un acontecimiento escenificado". Boyes, protagonista de Ghost Elephants, logra la imagen buscada utilizando su propio teléfono, un detalle que subraya tanto el contraste como la convivencia de miradas en el rodaje.

Herzog otorga especial valor a los objetos y rutinas simples. Entre sus imprescindibles en cada expedición se encuentran unos pequeños binoculares y dos libros que lo conectan con ideas de resistencia y sentido. Carga siempre la traducción de la Biblia realizada por Martin Lutero, con preferencia por los pasajes del Libro de Job, los Salmos y el Cantar de los Cantares, así como la obra de Livio sobre la Segunda Guerra Púnica, en la que Roma enfrenta a los ejércitos de Cartago y los legendarios elefantes de Aníbal. "Son hazañas de osadía e inspiración difíciles de igualar", expresó.

El director reiteró su rechazo al uso de teléfonos incluso al evidenciar que escenas capturadas en años anteriores resurgen en el presente con nuevos significados. Un ejemplo emblemático es el pasaje filmado para Encounters at the End of the World, en el que un pingüino se aleja de su colonia. Este fragmento adquirió fama viral y fue incorporado incluso por la Casa Blanca en una publicación con Donald Trump y un pingüino ondeando una bandera estadounidense. Herzog se mostró desconcertado por su reaparición casi dos décadas después: "Eso apunta a algo profundo anclado en la conciencia colectiva. De repente, emerge".

La rutina cotidiana de Herzog dista de ser estricta. Suele intentar dormir hasta tarde cuando no se encuentra filmando en locaciones tan disímiles como Angola, la Antártida o el corredor de la muerte en Texas, como lo hizo para Into the Abyss. Solo cuando permanece en Los Ángeles durante la edición de una película puede hablarse de cierta regularidad. Aun así, confiesa su proclividad al sedentarismo: mantiene cerca una máquina de remo para alternar ejercicios breves con la escritura y reconoce sentirse "vago" como muchos otros.

El director exalta la simplicidad de los momentos compartidos con su esposa, la fotógrafa Lena Herzog. El desayuno juntos, compuesto habitualmente por café y "simplemente un trozo de pan con algo encima", es para él un ritual insustituible. En relación con la administración de su caudal de ideas y proyectos, Herzog emplea una metáfora vívida: "Es como caminar junto a un río torrencial. Nunca puedes avanzar a la misma velocidad que él". Aborda los desafíos en función de la urgencia con la que se le presentan.

A lo largo de su filmografía, Herzog ha otorgado protagonismo a una variada gama de animales, desde osos grizzly y pingüinos hasta los elefantes de su más reciente trabajo. Al reflexionar sobre cuál sería su animal espiritual o favorito, evocó una escena de Aguirre, la ira de Dios, cuando cientos de monos invadieron la balsa de Aguirre en el Amazonas. Mencionó que uno de aquellos monos fue especialmente significativo para él. Sin embargo, comparte una fascinación particular por los colibríes, ausentes de sus películas, a los que percibe como "parte del alma" y dotados, según creencias amazónicas, de múltiples vidas debido a su rapidísimo aleteo: "Cuando veo un colibrí, pienso: 'Pequeño, sé que tienes más de una vida y me gustaría poder volar contigo'".

La voz inconfundible de Herzog se ha convertido en objeto de culto y ha permeado la cultura popular. Consultado sobre la posibilidad de registrar o ceder su voz para aplicaciones futuras de inteligencia artificial, respondió categóricamente: "No voy a vender mi voz para mis herederos. No me preocupa el futuro porque yo ya no estaré. Bueno, sí me importa el futuro, pero no mi presencia personal en alguna forma artificial". La publicación de su autobiografía en 2024, titulada Every Man for Himself and God Against All, contiene un capítulo dedicado a proyectos no realizados. Herzog describe esa lista inconclusa como parte íntegra de su proceso creativo, una herencia directa de su ética de trabajo.

Fuente: telam

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