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04/03/2026

De Hipócrates a Platón, una historia de la obesidad: un libro que la piensa más allá del peso corporal

Fuente: telam

En el Día Mundial de la Obesidad compartimos la mirada de la doctora Virginia Busnellli, especializada en nutrición

>Hoy es el Día Mundial de la Obesidad. Desde 1990 se duplicó en adultos y se cuadruplicó en niños y adolescentes. Las alarmas suenan por todos lados. Por eso, es necesario pensar el asunto en profundidad.

La autora describe los mecanismos biológicos implicados, analiza los últimos avances médicos y aborda los enfoques terapéuticos modernos, permitiendo entender la obesidad más allá del peso corporal. El libro destaca por su claridad expositiva y aborda de manera respetuosa la realidad de quienes conviven con la obesidad, proporcionando recursos útiles para comprender, actualizar y acompañar en el marco de la medicina actual.

Para adentrarnos en la historia de la obesidad como concepto médico, debemos remontarnos a la Antigua Grecia, en el siglo V a.C., una época en la que el pensamiento racional comenzó a transformar el mundo y los primeros intentos de sistematizar el conocimiento médico tomaron forma. En este contexto encontramos a Hipócrates, una figura central en la medicina antigua y a menudo considerado el “Padre de la Medicina”.

En su obra, Hipócrates no solo se dedicó a registrar síntomas y tratamientos, sino que también hizo observaciones sobre el cuerpo humano, su constitución y cómo estas influían en la salud de las personas. En una de sus afirmaciones, Hipócrates señaló que “las personas que tienen una tendencia natural a la gordura suelen morir súbitamente y mucho antes que las delgadas”. Esta frase, de apariencia simple, encierra mucho más de lo que parece y nos permite entender cómo ya en esta época comenzaban a esbozarse ideas sobre la salud, el peso corporal y las implicancias de estos factores en la vida y muerte de las personas.

Primero, notemos cómo Hipócrates introduce el término “gordura” para describir una característica física. En un tiempo donde el conocimiento científico era limitado y las herramientas de diagnóstico inexistentes, la obesidad era observada desde una perspectiva meramente externa. A las personas con mayor corpulencia se las veía distinto. Esto supone uno de los primeros registros que asocia la obesidad a una condición médica desfavorable, con un pronóstico preocupante.

Hipócrates no solo hace esta observación, sino que establece una comparación directa: las personas “gordas” tienen una expectativa de vida menor y una tendencia a morir súbitamente, en contraste con las “delgadas”. Aquí nace una diferenciación, una separación conceptual entre cuerpos considerados saludables y cuerpos considerados en riesgo.

Es importante entender que, en esa época, las observaciones médicas de Hipócrates y otros pensadores se basaban exclusivamente en la observación directa, sin el respaldo de herramientas diagnósticas modernas ni una comprensión profunda de la fisiología. Sin embargo, debido a la gran influencia de figuras como Hipócrates, sus conclusiones fueron tomadas como verdades, estableciendo un marco que perduraría a través del tiempo. Su perspectiva no solo influyó en sus contemporáneos, sino que se consolidó en el pensamiento médico occidental, dejando una huella en cómo la sociedad entiende la obesidad y la relaciona con una serie de características negativas, tanto físicas como morales.

Así, esta introducción histórica nos permite comprender cómo se fue gestando una visión simplista y parcial de la obesidad, basada en conceptos y observaciones antiguas que hoy, con el avance científico, reconocemos como insuficientes. La intención de revisar estas ideas es ofrecer un contexto para entender de dónde provienen ciertos estigmas y creencias y cómo nuestro papel como profesionales radica en desarmar esas nociones y construir un enfoque basado en la evidencia científica y en el respeto hacia las personas que viven con obesidad.

A diferencia de Hipócrates, que se dedicaba al estudio de la salud desde un enfoque clínico y práctico porque, ante todo, era médico, Platón se centró en una búsqueda filosófica de la verdad, tratando de explicar la naturaleza humana y el universo mediante conceptos abstractos. Su método de enseñanza y pensamiento se basaba en la dialéctica y el uso del diálogo como herramienta para explorar ideas complejas. Platón fundó la Academia, la primera institución educativa formal de Occidente, en la que no solo se enseñaba filosofía, sino también matemáticas, ciencias y lo que él consideraba la ética y la moral en relación con la vida cotidiana.

En una de sus reflexiones, Platón asoció la corpulencia aumentada con la alimentación abundante y la delgadez con el ejercicio. Esta simple observación se convierte en un antecedente importante en la historia del pensamiento sobre el cuerpo y la salud, ya que establece una relación directa entre ciertos hábitos y las características físicas visibles de las personas.

Platón establece una especie de dicotomía entre la alimentación y el ejercicio, una relación que sigue siendo central en el discurso actual sobre el peso y la salud, aunque hoy sabemos que las causas de la obesidad son mucho más complejas.

En otras palabras, al reducir el peso corporal a una cuestión de hábitos, como la alimentación abundante o el ejercicio, se sientan las bases para un estigma persistente que señala a las personas con mayor corpulencia como responsables de su condición. La observación de Platón fue interpretada con frecuencia como una sentencia: aquellos que son “gordos” lo son por un exceso, por una falta de moderación, mientras que los “delgados” representan la virtud del autocontrol y el esfuerzo físico.

Así, el juicio sobre el cuerpo se convierte en un juicio sobre la moralidad y el carácter de las personas, un aspecto que todavía sigue presente en el estigma moderno hacia la obesidad, que no surgió de un conocimiento médico o científico profundo sobre el metabolismo, las hormonas o la genética, sino más bien de observaciones externas que carecían de bases empíricas, pero que, por la autoridad de figuras como Platón, se fueron convirtiendo en dogmas.

Esta visión no solo ignora la influencia de factores biológicos, psicológicos y ambientales en la obesidad, sino que también alimenta un estigma que impacta profundamente en las vidas de quienes viven con esta enfermedad.

La obesidad, hoy lo sabemos, es un fenómeno complejo y multifactorial que no puede reducirse a una ecuación entre calorías ingeridas y calorías gastadas. Sin embargo, al explorar los orígenes, entendemos por qué el cambio en la percepción pública y en la práctica médica es un desafío.

Fuente: telam

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