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04/03/2026

El papel de los alerces gigantes en la resiliencia de los bosques y la lucha contra el cambio climático

Fuente: telam

En los bosques templados lluviosos de la Cordillera de la Costa de Chile, árboles cuya edad supera los 2.400 años albergan una red subterránea de hongos que resulta esencial para mantener la salud de los ecosistemas

>La preservación de los Un estudio El análisis genético de suelos recogidos bajo un ejemplar de alerce de más de 2.400 años mostró que la diversidad de hongos en sus raíces es más de 2,25 veces mayor que en árboles más jóvenes y pequeños de la misma especie.

Estas cifras ilustran el rol crucial que cumplen los hongos micorrízicos en el funcionamiento del bosque. Estos organismos actúan como una red que transporta agua y nutrientes a las raíces de los árboles, al tiempo que les ayudan a resistir factores como sequías y patógenos. Además, facilitan la absorción de carbono y contribuyen a estabilizar el clima planetario.

El alerce (Fitzroya cupressoides), conocido también como ciprés patagónico o lawal en mapudungun —la lengua del pueblo indígena mapuche—, destaca como la segunda especie arbórea más longeva del mundo, solo detrás del pino longevo norteamericano. Los alerces pueden encontrarse desde la costa sur de Chile hasta las estribaciones de los Andes.

Estos árboles forman troncos que superan los 4,5 metros de diámetro, semejantes al ancho de un contenedor de carga, y presentan tasas de mortalidad sumamente bajas. El árbol más longevo de la especie sobrepasó los 3.600 años, aunque fue talado en 1976.

El estudio fue coordinado a partir de una expedición al Parque Nacional Alerce Costero en 2022, en la que participaron la Universidad Santo Tomás, la Universidad Austral de Chile, la Universidad de La Frontera (Chile), la Fundación Fungi y la organización internacional SPUN (Society for the Protection of Underground Networks). Esta última fue cofundada por el biólogo evolutivo Toby Kiers, quien recientemente recibió el Premio Tyler —considerado el “Nobel del Medio Ambiente”— por sus investigaciones sobre la importancia de las redes fúngicas en ecosistemas globales.

El análisis, liderado por la doctora Camille Truong, científica investigadora del Real Jardín Botánico de Victoria y la Universidad de Melbourne, junto con la doctora Adriana Corrales, directora científica de campo de SPUN, permitió establecer que los árboles de gran tamaño ejercen un “efecto paraguas” sobre la biodiversidad fúngica del suelo.

El informe advierte que la desaparición de un árbol monumental puede destruir en un instante una red de organismos subterráneos que ha tardado miles de años en formarse, generando efectos negativos en cascada sobre variadas funciones del ecosistema. Los investigadores señalan en el artículo que “la pérdida de diversidad fúngica del suelo puede desencadenar efectos negativos en cascada sobre múltiples funciones del ecosistema ”.

El estudio titulado “Los árboles de gran diámetro contribuyen desproporcionadamente a la diversidad de hongos del suelo en un bosque de coníferas con uno de los árboles vivos más antiguos de la Tierra” sintetiza su principal hallazgo: proteger los árboles más antiguos y grandes garantiza la supervivencia de cientos o miles de especies de hongos micorrízicos, cuya pérdida tendría consecuencias ambientales impredecibles.

Fuente: telam

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