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03/03/2026

Los gráficos que explican cómo golpea a China el conflicto en Medio Oriente, su mayor abastecedor de petróleo

Fuente: telam

Más de la mitad del crudo que importa Beijing proviene de países afectados por el conflicto. Irán y Venezuela, sus dos grandes proveedores sancionados, representaban el 17% de sus compras totales

>Más de la mitad del petróleo que importa China proviene de países que hoy enfrentan disrupciones comerciales derivadas del conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán. Es el dato que resume, mejor que ningún otro, por qué Beijing observa con creciente inquietud la escalada militar en el Golfo Pérsico y el cierre de facto del estrecho de Ormuz. Así lo revela un análisis publicado este lunes por Politico, basado en datos de la firma de investigación de mercados Kpler.

Combinados, Irán y Venezuela representaron el 17% de las compras totales de petróleo de China, que es el mayor importador de crudo del mundo. China era, a su vez, prácticamente el único comprador de ambos países, fuertemente sancionados por Washington.

Los datos de Kpler ilustran con precisión la vulnerabilidad energética de China. En 2025, Arabia Saudita fue su principal proveedor con 1,5 millones de barriles diarios, seguida de cerca por Irán con 1,4 millones, Rusia e Irak con 1,2 millones cada uno, y Brasil con 893.300 barriles. En total, China importó más de 5 millones de barriles diarios a través del estrecho de Ormuz el año pasado, provenientes de Irán, Arabia Saudita, Irak, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Omán.

La evolución histórica revela además una tendencia preocupante para Beijing: la participación de Irán en su canasta de importaciones creció del 6,7% en 2013 al 13,5% en 2025, con un pico del 14,4% en 2024, mientras que la dependencia combinada del Golfo —incluyendo los países que transitan por Ormuz— se mantuvo en torno al 50% de las importaciones totales durante la última década. Venezuela, en cambio, representó apenas el 3,8% en 2025, lejos de su peso histórico de mediados de la década pasada.

Ante la magnitud de la exposición energética de China, Beijing no tardó en hacer oír su voz. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Mao Ning, El otro gran factor de riesgo para Beijing es el estrecho de Ormuz, la angosta vía marítima controlada por Teherán. En 2025, China recibió aproximadamente la mitad de su petróleo importado de los seis países del Golfo que dependen del estrecho para sus exportaciones, entre ellos Arabia Saudita, Irak y los Emiratos Árabes Unidos. Aunque Arabia Saudita y los Emiratos cuentan con rutas alternativas terrestres, estas solo pueden absorber una fracción de su volumen habitual de exportaciones, según Kpler. Para Qatar, el estrecho es absolutamente vital, y su producción de gas natural depende en gran parte de un campo marino compartido con Irán.

Desde el inicio de los ataques, los buques han comenzado a evitar el paso por Ormuz. La Guardia Revolucionaria iraní advirtió el sábado a los barcos que no transitaran por el estrecho, y ya ha atacado tanqueros en el pasado. Las disrupciones también se han extendido a otras rutas: algunos buques están redirigiendo sus trayectos desde el Canal de Suez y el estrecho de Bab el-Mandeb como medida de precaución.

El impacto no se limita a China. India es el segundo mayor importador de petróleo de Irán y sus vecinos del Golfo, mientras que otros países más pequeños de Asia obtienen casi todo su crudo de esa región. La competencia por los barriles disponibles amenaza con elevar los precios en todo el continente.

En ese contexto, las principales bolsas europeas registraban este martes caídas superiores al 2%, mientras que en Asia el desplome fue aún más pronunciado: el Kospi surcoreano, un gran importador de energía, se hundió el 7,2%, y el Nikkei de Tokio cedió el 3,1%.

El profesor de Política Energética de la Universidad de Oxford, Jan Rosenow, lo sintetizó con claridad: si la guerra concluye en días, su huella en los mercados será acotada; si se extiende, los efectos llegarán inevitablemente a los precios minoristas de energía en todo el mundo. El propio Trump reconoció que la operación podría durar “más de cinco semanas”.

Fuente: telam

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