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02/03/2026

Dentro del “Juicio Final” de Miguel Ángel: cómo es el proceso para revivir la joya de la Capilla Sixtina

Fuente: telam

Un equipo de especialistas está llevando a cabo la remoción de una acumulación de sal en el célebre fresco del Vaticano, proceso que se desarrolla durante cinco semanas a la vista de los visitantes

>Un andamio cubre el grandioso fresco del Juicio Final en la Capilla Sixtina: en su interior, los restauradores se ponen cada día ante las figuras creadas por la mano genial de Miguel Ángel para limpiar una capa blancuzca que las ha ido opacado desde su última restauración, hace más de treinta años.

El público sigue entrando a esta preciosa estancia donde se celebran los cónclaves que eligen a los papas, pero una de sus grandes pinturas, el Juicio Final de su ábside, permanece ahora tapada por un andamio en el que se ha colocado una lona con una representación del mismo para no ocultarlo del todo.

Con los años, sus figuras, el poderoso Jesucristo que juzga desde su epicentro a vivos y muertos, sus ángeles o las almas de salvados y condenados, habían perdido tonalidad bajo una capa blanquecina y, por eso, ha sido preciso limpiarlas.

Luego ha llegado el momento de limpiar esa capa que, en realidad, es lactato de calcio, un tipo de sal que ha ido creándose en este espacio poco ventilado por la respiración de sus millones de visitantes.

Para limpiar el fresco los expertos del Vaticano recorren toda su enorme superficie aplicando agua desionizada con pinceles sobre una doble capa de papel japonés, que suele usarse para proteger los pigmentos. Y, poco a poco, la obra va renaciendo.

La tarea sigue en curso y, por eso, esta pátina es aún visible en algunas de las figuras del Juicio, aunque no impacta sobre la pintura. De hecho, si se acaricia una parte sucia y otra limpia, la textura es idéntica, como han podido comprobar un grupo de medios en una visita a estos trabajos organizada por el Vaticano.

La Capilla Sixtina es un receptáculo consagrado al arte en el que, allá donde uno mire, encontrará un tesoro. En sus paredes, maestros como Botticelli o Ghirlandaio pintaron escenas de la vida de Jesús y de Moisés, mientras que Miguel Ángel fue llamado en 1508 por el papa Julio II para recrear en su bóveda el Génesis, el origen del mundo.

Pero este no sería su único trabajo en este lugar sino que casi tres décadas después, Miguel Ángel, con 61 años y fama de Divino, fue contratado por otro pontífice, Pablo III, para que -esta vez- recreara el término de la vida en el mundo: el Juicio Final.

En el centro, sobre un mundo con un cielo límpido y azul, Cristo es captado a punto de dictar sentencia, alzando el brazo derecho como queriendo calmar los ánimos del tumulto de almas que le rodea.

Abajo, las trombas de los ángeles despiertan a los muertos para someterles al juicio. Algunos son llevados al cielo; otros desgraciados son arrastrados por demonios al infierno.

Fuente: EFE.

Fuente: telam

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