27/02/2026
Cómo una joya arquitectónica rural encontró su inspiración en Gaudí y unió a una comunidad en España
Fuente: telam
El emblemático edificio modernista de Aiguamúrcia, ideado por el arquitecto Cèsar Martinell, discípulo del gran maestro español, recupera su función original y revitaliza la vida colectiva de este enclave de Cataluña
>El renacer de la cooperativa agrícola de Aiguamúrcia, situada en el Alt Camp de Tarragona, representa un avance para el patrimonio rural catalán.
La recuperación de este edificio, impulsada por Pepe Raventós, el equipo de Can Sumoi y la historiadora del arte Judit Romeo, busca aunar la tradición cooperativista y el respeto arquitectónico, devolviendo actividad productiva a un símbolo del Construida a inicios del siglo XX, la cooperativa de Aiguamúrcia es un ejemplo singular de arquitectura modernista agraria. La nave principal, de 22,5 metros de longitud, presenta arcos parabólicos inspirados en La construcción, realizada en piedra local, ladrillo y hormigón, estaba dividida en dos áreas: una para la recepción y tratamiento de mosto, y otra para las tinas de fermentación del vino.
La permanencia de la cooperativa y su equipamiento, a pesar de la despoblación rural, se debe al compromiso de la comunidad de Aiguamúrcia, que hoy cuenta con apenas 40 habitantes. A lo largo de los años, los vecinos han preservado la maquinaria y el mobiliario original.
Durante 45 vendimias, el edificio permaneció sin actividad. La llegada de Can Sumoi y Pepe Raventós supuso un punto de inflexión. Raventós, con trayectoria en el sector y antecedentes familiares vinculados a Codorníu, vio en Aiguamúrcia la oportunidad de impulsar un modelo de restauración productiva basada en la continuidad.
Romeo apunta: “No se trata de nostalgia, sino de continuidad. Preservamos la lógica estructural, la claridad espacial y la integridad material del diseño de Martinell mientras restituimos su propósito productivo”, según recoge la Revista AD.El enfoque del proyecto se aleja de la explotación industrial y enfatiza la recuperación gradual del espíritu cooperativista. “Mi objetivo es recuperar el vino de esta zona”, afirma Raventós.La vitalidad colectiva fue siempre la esencia de la cooperativa. En sus inicios, cada socio contribuía con materiales, mano de obra o conocimientos, creando una estructura e institución verdaderamente comunitarias. “La cooperativa era infraestructura e institución colectiva al mismo tiempo”, explica Romeo, quien destaca el valor de este modelo para la vida rural.
Can Sumoi prevé instalar la prensa a lo largo de este año e iniciar la vinificación en la próxima vendimia, si los permisos de restauración llegan a tiempo. Si surgen retrasos administrativos, la primera cosecha se aplazaría a 2027.
El equipo continúa trabajando para evitar demoras en la reactivación productiva. Esta recuperación del patrimonio se plantea desde una lógica de reintegración pausada, donde el legado “Para mí, lo importante es que el vino que hagamos esté buenísimo, pero también que cuente esa historia de cooperativismo, de historia rural, de patrimonio”, señala Raventós, quien contempla incluso crear una etiqueta conmemorativa para el edificio restaurado.
Fuente: telam
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