19/02/2026
Doscientas veces más potente que la morfina: cómo es el veneno de rana que mató al opositor ruso Navalni
Fuente: telam
La epibatidina es una neurotoxina propia del anfibio ecuatoriano Epipedobates anthonyi. El caso del dirigente político reavivó el debate científico sobre los peligros de esta sustancia
>La muerte del opositor ruso Se trata de un compuesto asociado a una pequeña rana sudamericana cuya biología fascina a la ciencia desde hace décadas. Este hallazgo sumó una dimensión científica inesperada a un caso cargado de tensión política y abrió interrogantes sobre el origen, el uso y el potencial de una de las neurotoxinas más potentes conocidas en el planeta.
Navalni falleció a los 47 años en prisión. Desde el primer momento, su muerte provocó sospechas, reclamos de investigación y acusaciones cruzadas entre Rusia y varios gobiernos europeos. Dos años después, la aparición de resultados forenses que señalaron la posible presencia de epibatidina cambió el eje de la discusión.La epibatidina no forma parte de los venenos más conocidos en contextos criminales o militares. Su origen natural se encuentra en la piel de un anfibio pequeño y discreto, la rana dardo de Anthony, cuyo nombre científico es Epipedobates anthonyi. Esta especie vive en regiones tropicales del suroeste de Ecuador y el norte de Perú, en bosques secos y zonas andinas.La rana mide apenas entre tres y cuatro centímetros. Su tamaño contrasta con el poder de la sustancia que la volvió célebre en laboratorios de todo el mundo. Este anfibio pertenece a la familia Dendrobatidae, un grupo que incluye algunas de las especies más tóxicas del planeta.La sustancia actúa sobre los receptores nicotínicos de acetilcolina, estructuras fundamentales en la transmisión de señales nerviosas. Esa interacción produce efectos intensos. La epibatidina mostró una potencia analgésica cientos de veces superior a la morfina en experimentos científicos.
El descubrimiento de la epibatidina despertó un fuerte interés en la química y la farmacología. La posibilidad de obtener un analgésico tan potente resultó atractiva, pero su toxicidad extrema obligó a los investigadores a cambiar de rumbo.
Este punto se volvió central en el caso Navalni. Expertos en anfibios y toxinas afirmaron que el uso de epibatidina en un contexto criminal no implicaría necesariamente la extracción directa desde ranas.
La bióloga Andrea Terán, del Centro de Investigación Jambatu de Ecuador, explicó esta diferencia clave. “Es más fácil comprarla u obtenerla de los laboratorios que la producen. No se conocen casos en los que la epibatidina se utilice para envenenar gente. Se usa para investigaciones”. El proceso de obtención natural presenta limitaciones importantes. Las ranas producen cantidades muy pequeñas. Esa característica vuelve inviable la recolección directa para generar dosis letales en humanos.El zootecnista Iván Lozano aportó otro dato relevante sobre esta limitación. “Es imposible conseguir esa cantidad para producir un veneno mortal en humanos, pues en su entorno apenas pueden causar la muerte a un depredador como una rata, indicó. Solo una versión sintética de laboratorio podría matar a una persona”.El interés científico en la epibatidina continuó durante años, aunque limitado al ámbito experimental. Investigadores crearon versiones modificadas con menor toxicidad para estudiar el funcionamiento del sistema nervioso. La capacidad de síntesis completa transformó la epibatidina en una sustancia accesible solo para instalaciones con infraestructura especializada. Su manipulación requiere conocimientos avanzados debido a su peligrosidad extrema.
El giro más reciente en el caso Navalni surgió en febrero de 2026. Gobiernos europeos divulgaron resultados de análisis forenses que señalaron la presencia de esta sustancia en muestras biológicas.Según esos informes, la toxina explicaría un cuadro compatible con parálisis progresiva y fallo respiratorio. Las conclusiones generaron reacciones inmediatas. Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia y Países Bajos acusaron a Moscú de haber utilizado un agente neurotóxico. El Kremlin rechazó esas afirmaciones y calificó las acusaciones como infundadas.El caso también destacó la dificultad de detectar este tipo de compuestos. La epibatidina no forma parte de los venenos más buscados en análisis toxicológicos estándar. Su identificación requiere técnicas específicas y conocimiento previo sobre su estructura. El uso potencial de una sustancia de estas características representaría un cambio significativo en el perfil de agentes tóxicos asociados a conflictos políticos.
Mientras tanto, la rana que dio origen a la molécula continúa su vida en ecosistemas tropicales sudamericanos. En Ecuador, la especie forma parte del patrimonio biológico nacional y es objeto de estudios científicos. Su importancia excede su tamaño diminuto. Este anfibio representa un ejemplo del potencial químico de la biodiversidad.
La historia de la epibatidina refleja una paradoja frecuente en la ciencia. Una sustancia descubierta en la naturaleza con fines de conocimiento puede adquirir un significado completamente distinto fuera del laboratorio. En el caso Navalni, esa transformación llevó a una molécula poco conocida a convertirse en protagonista de una disputa global.Fuente: telam
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