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19/02/2026

La dignidad no se jubila: lo que Campanella, Luis Brandoni y Eduardo Blanco dicen en “Parque Lezama”

Fuente: telam

Dos hombres grandes muestran distintas formas de encarar la vida en una película que retoma un éxito teatral. Se estrena hoy en cines y el 6 de marzo en Netflix

>Dulce y amargo, dulce y amargo, así será el sentimiento durante las casi dos horas que dura Parque Lezama, la película de Juan José Campanella que hoy se estrena en los cines y el 6 de marzo, en Netflix. Risas, lágrimas, lo dulce y lo amargo a veces a la vez. Eso es lo que hacen Luis Brandoni y Eduardo Blanco en un film que viene de una obra teatral y se le nota: los actores interpretan a dos hombres que sólo se ven en un banco de ese parque porteño. La cámara nunca se va de ese lugar.

La base de la historia se puede contar en pocas palabras. En un banco de Parque Lezama se encuentran ¿todos los días? dos hombres grandes. Uno -Antonio Cardozo, interpretado por Eduardo Blanco- ha sido en los últimos 52 años encargado de un edificio. Se ufana de ser el único que sabe manejar la vieja caldera y confía en que por eso conservará su puesto, que está en peligro porque ha pasado largamente la edad jubilatoria. Vive en un cuartito en el sótano, junto a la caldera. Se pasó al turno noche para no cruzarse con nadie. Cuanto menos lo vean, menos lo dejarán en la calle. Pero ahora hay una nueva administración, una nueva dirección del consorcio y... quién sabe.

El nombre del otro, el que hace Luis Brandoni, no lo sabremos hasta el final. Porque el personaje de Brandoni combate la vejez con garra, con imaginación, inventando mundos y esquivando a la hija, que lo quiere internar en un geriátrico o llevárselo con ella a La Horqueta. Exmilitante comunista, vecino de San Telmo: La Horqueta no es para él.

El personaje de Brandoni lo vuelve un poco loco al otro. Le cuenta historias que el otro ya sabe que son falsas, así como puede decirle a un comerciante del barrio que es descendiente de comechingones (pese a su acento polaco) y a un vecino que forma parte de un sindicato combativo cuyas siglas se leen S.E.A.C.A.B.O. Sí, se acabó.

El personaje de Brandoni es todo lo contrario: lo que está bien está bien y las injusticias, injusticias son. Si no tiene la fuerza tendrá el ingenio y la audacia; así va a enfrentar al joven abusador, a un dealer (Matías Alarcón), a un hombre moderno dispuesto a pasar por encima de la vida de quien corresponda con buenos modales y palabras técnicas.

Por supuesto, y aunque el final es toda una opinión sobre la mejor manera de estar en el mundo, Parque Lezama no se hace en esta trama sencilla sino en los muchísimos diálogos que sostienen los personajes.

Hay momentos memorables. Me quedo con uno: cuando Brandoni le cuenta a su hija Clara (Verónica Pelaccini) el por qué de su nombre: es por Clara Lemlich, dirigente de la huelga de las camiseras de Nueva York de 1909, una huelga que empezó el 23 de noviembre y que terminó en que, en febrero de 1910, se acordaron mejores salarios y condicones de trabajo. Brandoni arranca a contar cuando era chico y el padre lo llevó a una asamblea, lo puso sobre sus hombros y le pidió que levantara la manito para votar por él. Y la hija lo sigue, al mismo tiempo, diciendo con él palabra por palabra. Miles de veces a lo largo de su vida habrá escuchado ese relato. Esos cuentos que nos hacen quienes somos.

Amé a Brandoni aunque la mayoría de nosotros seguramente somos más como Cardozo: aceptamos que el mundo es como es, nos acomodamos en el sótano y tratamos de verle el lado bueno a la indemnización.

Director: Juan José Campanella

Productores: Muriel Cabezas, Laura Eliosof

Fuente: telam

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