La polémica por los trajes de salto de esquí sacude el deporte y pone la mira en la tecnología
El escándalo internacional destapó las estrategias empleadas para modificar la indumentaria y abrir nuevas discusiones sobre los límites entre innovación técnica y equidad en la competencia de alto rendimiento
>La controversia conocida como “Penisgate” ha sacudido a la élite del Según Scientific American, aunque no se han identificado saltadores concretos en las investigaciones, el episodio plantea dudas sobre los límites técnicos y reglamentarios que enfrenta la disciplina.
El término “Penisgate” surgió tras denuncias publicadas por un medio alemán antes de los Las acusaciones sostienen que algunos saltadores habrían empleado métodos artificiales para agrandar la zona de la entrepierna, utilizando rellenos o manipulaciones en la ropa interior. El propósito era evitar las mediciones rigurosas y conseguir un traje de competición más holgado, lo que potencialmente ofrece mayor elevación y distancia durante el salto.Scientific American detalla que la Federación Internacional de Esquí y Snowboard aplica mediciones por láser a la altura de la entrepierna en los trajes. La precisión de este proceso es crucial, dado que cualquier aumento artificial permite añadir material extra. Esta diferencia, aunque parezca menor, puede definir posiciones en un podio donde el margen entre el oro y la plata se mide en centímetros.