16/02/2026
A 50 días del “golpe del taladro” contra un banco alemán: 300 millones en pérdidas y ningún sospechoso
Fuente: telam
Un comando de ladrones aprovechó un fallo de seguridad increíble y saqueó más de 3.000 cajas de seguridad de una sucursal del Sparkasse en Gelsenkirchen durante las fiestas navideñas. La Policía investigó 600 pistas sin resultados
>En la madrugada del 27 de diciembre, mientras Alemania dormía la resaca de la Navidad, un comando de ladrones profesionales se disponía a ejecutar uno de los golpes más audaces de la historia criminal del país. Armados con un taladro industrial y una meticulosa planificación, perforaron la pared de una bóveda bancaria en pleno centro de Gelsenkirchen y El botín podría alcanzar los 300 millones de euros, según las estimaciones más pesimistas de los abogados que representan a las víctimas, una cifra que multiplica por diez el cálculo inicial de la policía. En juego no solo está el dinero: oro acumulado durante generaciones, joyas familiares, recuerdos insustituibles y los ahorros de toda una vida que muchos pensaron que estarían a buen recaudo en una entidad pública como la Sparkasse, uno de los pilares del sistema financiero alemán.
El jueves pasado, la Fiscalía de Essen devolvió formalmente el escenario del crimen al banco tras semanas de exhaustiva labor forense. Cientos de agentes trabajaron en turnos de 24 horas clasificando más de 50.000 objetos dispersos por el suelo del tresor, que el ministro del Interior regional, Herbert Reul, describió con crudeza como “un basurero”. La Brigada de Investigación Especial bautizada como “Bohrer” (taladro) evalúa más de 600 pistas y ha interrogado a unas 1.200 víctimas. Pero ninguna detención. Ningún sospechoso. Solo el silencio inquietante de un caso que desafía a las autoridades.Los autores del golpe desplegaron una precisión que roza lo cinematográfico: un portavoz policial calificó el operativo como “muy profesionalmente ejecutado”, comparándolo con la película “Ocean’s Eleven”. Los ladrones accedieron al edificio a través del estacionamiento de varias plantas contiguo al banco, donde manipularon una puerta de emergencia que normalmente no se puede abrir desde el exterior. Una vez dentro, burlaron varios sistemas de seguridad —cuya sofisticación exacta el banco se niega a detallar— hasta llegar a una sala de archivos junto al recinto blindado en el sótano.Allí instalaron un taladro industrial de 300 kilos y perforaron pacientemente un agujero de 40 centímetros en la pared que conducía a la bóveda. Las imágenes publicadas por la policía el 9 de febrero revelan la magnitud del saqueo: cajas de seguridad destrozadas, pertenencias esparcidas por doquier, documentos empapados. El robo se produjo durante el fin de semana del 27 al 29 de diciembre, aprovechando el cierre prolongado de las fiestas. Los datos informáticos del banco muestran que la primera caja fue forzada a las 10:45 del 27 de diciembre y la última a las 14:44. Cuatro horas de frenesí delictivo en las que casi todas las 3.250 cajas fueron violadas.
Lo que convirtió este caso en algo más que un simple atraco espectacular es el perturbador fallo en la cadena de seguridad. A las 6:00 de la mañana del 27 de diciembre —cuando los ladrones ya estaban dentro— saltó una alarma de incendios en el banco. Los bomberos y la policía acudieron con rapidez. Pero no pudieron acceder a la bóveda, bloqueada por una persiana de seguridad. Sin detectar humo ni olor a fuego, concluyeron que se trataba de una falsa alarma y se marcharon.
El robo solo se descubrió dos días después, cuando otra alarma se disparó a las 3:58 de la madrugada del 29 de diciembre. Esta vez, los bomberos encontraron el agujero en la pared y la devastación en la bóveda. Demasiado tarde. Los autores ya se habían esfumado.
Faqir Malyar, comerciante de alfombras de 67 años, escuchó la noticia del robo por la radio mientras visitaba a un cliente durante las fiestas navideñas. Su reacción inicial fue de incredulidad, seguida de un pánico creciente: en la Sparkasse de Gelsenkirchen guardaba sus ahorros y joyas familiares que representaban décadas de trabajo. Eran, además, su plan de jubilación junto a su esposa.
Para otro clientes, la indignación ha superado al duelo. Joachim Alfred Wagner, de 63 años y uno de los primeros en iniciar acciones legales, relató que había trasladado el oro y las joyas de sus antepasados a la Sparkasse precisamente para evitar los robos domésticos que ya había sufrido. “Lloré de rabia”, confesó a la prensa.
Hans Reinhardt, abogado que prepara acciones legales en representación de numerosas víctimas, describe casos estremecedores. Uno de sus clientes había almacenado barras de oro valoradas en 600.000 euros, destinadas íntegramente a financiar su jubilación. Todo se evaporó en una noche. “Muchas personas me dijeron que por miedo a la guerra y la inflación se habían alejado de las acciones y las cuentas bancarias, invirtiendo en oro en su lugar”, explica Reinhardt al Guardian. “Algunos guardaban grandes sumas de efectivo para poder acceder rápidamente si era necesario”.El problema se agrava porque las cajas de seguridad están aseguradas por apenas 10.300 euros cada una, una cifra irrisoria para muchos clientes. Jürgen Hennemann, abogado especializado en derecho de seguros, dijo al Hannemann señaló que muchas de las víctimas son de origen turco o árabe, comunidades que tradicionalmente almacenan oro y efectivo como estrategia de ahorro para la jubilación o el “dinero de bodas”, según sus costumbres culturales. “Por lo que vemos, muchos clientes tienen origen migrante”, declaró, añadiendo que la Sparkasse no informó adecuadamente sobre los límites de cobertura. Algunos Wagner fue el primero en presentar una demanda contra el banco por lo que su abogado, Daniel Kuhlmann, califica de “falta de seguridad inadmisible”. La batalla legal promete ser larga y compleja, según reportan los medios alemanes.Por otro lado, los expertos legales advierten que demostrar negligencia no será sencillo: la existencia de un robo exitoso no prueba automáticamente que las medidas fueran inadecuadas. El banco argumenta, no sin razón, que también es víctima del delito.
El jefe de policía Tim Frommeyer ha calificado el caso como “uno de los más graves en la historia del estado de Renania del Norte-Westfalia”. Más de 230 agentes han sido asignados a la “Operación Taladro”, que sigue evaluando más de 600 pistas. Las autoridades mantienen abierta una línea telefónica para recibir información y continúan analizando evidencia digital.
Mientras la ultraderecha de AfD intenta capitalizar el descontento frente a las puertas cerradas de la sucursal, el semanario Der Spiegel interpretó el golpe como la escenificación de una fractura en el contrato social alemán: “La sensación de que las promesas de seguridad son vanas, de que las instituciones están fallando y de que, en última instancia, nadie rinde cuentas”.
Siete semanas después del golpe navideño de Gelsenkirchen, los autores continúan en libertad. Miles de víctimas esperan justicia y respuestas. Y Alemania se enfrenta a una pregunta incómoda: si no se puede confiar en que un banco público proteja los ahorros de toda una vida, ¿en qué se puede confiar?
Fuente: telam
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