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13/02/2026

A diez años de la última visita de los Rolling Stones en Argentina: himnos inoxidables, asado premium y una advertencia a Trump

Fuente: telam

La banda se presentó por última vez en 2016 en La Plata. Por primera vez, no se alojaron todos en el mismo hotel. Ahora, el diario británico Daily Mail abrió la posibilidad de un regreso a Buenos Aires

>“¡Diez años es mucho tiempo!”, les dijo Mick Jagger a las 150 mil personas que aullaban por verlo a él y a sus compañeros de ruta sobre el escenario. Fue en febrero de 2016 en el Estadio Único de La Plata: los Rolling Stones volvían a presentarse en la Argentina tras una década sin visitar este país que los ama, los venera, los sigue a todas partes. Tan profetas en estas tierras se sienten que Jagger dijo también: “Sé de los equipos de La Plata, pero esta noche somos locales nosotros”.

Jagger y Keith Richards, su socio artístico, ostentan 82 y años cada uno. Charlie Watts, el mítico baterista stone, ese reloj suizo que sostuvo el ritmo de la banda desde su fundación, murió en agosto de 2021. Ron Wood, el más joven de todos, el que entró tiempo después de que nacieran a la par de Los Beatles en pleno florecimiento de los sesenta, tiene 78.

En su último tour por Estados Unidos la banda recaudó 235 millones de dólares y reunió a casi un millón de espectadores en veinte ciudades de ese país. Cualquier próxima gira tiene el éxito asegurado, tal como les viene ocurriendo desde hace décadas nada menos que por ser la banda de rock más importante del mundo. Pero esa garantía de éxito ahora mismo no es suficiente para sacarlos de gira por enésima vez.

En enero de este año, el diario británico Daily Mail despertó una vez más las expectativas criollas. Según publicó ese periódico, la banda está contemplando la posibilidad de girar bajo otra modalidad, la de “residencias” que impliquen una semana de shows y dos de descanso. Ese régimen, sostiene la publicación, se ajusta más a las necesidades y los requerimientos de Richards. Según el Daily Mail, los Stones piensan en tres destinos para esas residencias: Reino Unido, Estados Unidos y… Buenos Aires. Se trata más de un trascendido que de una certeza, pero, como diez años es mucho tiempo, las huestes que siguen a la banda ya habitan esa emoción tan argentina: la manija.

En 2016, cuando visitaron por última vez el país, esas presentaciones fueron leídas como las últimas que los Stones harían en la Argentina. Fueron en el marco del América Latina Olé Tour y, en total, la banda se presentó ante 150.000 personas. El Estadio Único estuvo repleto en cada uno de los tres shows, y la autopista que une la Ciudad de Buenos Aires con la de las Diagonales, también.

Era la cuarta visita de la banda a la Argentina: ya habían estado en el país en 1995, en 1998 -cuando, en un hito histórico, compartieron escenario con Bob Dylan y cantaron juntos el himno compuesto por el hombre al que sus letras le valieron un Nobel de Literatura, “Like a rolling stone”-, y en 2006. En 2016, por primera vez, no se alojaron todos los integrantes de la banda en un mismo hotel.

Wood durmió en el Hotel Faena, en Puerto Madero, y fue no una sino dos veces a ver Rojo Tango, el espectáculo de danza que se organizaba allí. Llevó a varios integrantes del equipo y todos pagaron la entrada, que costaba, en ese momento, 290 dólares. A diferencia de artistas como Bono, John Travolta o Madonna, Ron Wood no pidió que el espectáculo fuera exclusivo para él y sus invitados, sino que lo compartió con otros espectadores.

No querían salones cerrados para ellos, apenas un espacio un poco más privado que las demás mesas y cierto contacto con el mundo que los rodeaba. Comieron chorizo, morcilla, bife de chorizo, carne de kobe y provoleta. Tomaron tres vinos de la bodega Angélica Zapata entre quince personas y se fueron a dormir.

Era verano, pero los Stones fueron menos a la pileta que al spa. Nunca interrumpieron lo que estaban haciendo otros huéspedes de los hoteles en los que se alojaron ni otros comensales de los restoranes que eligieron. Dejaron buenas propinas y el helado argentino les pareció varias veces el mejor postre posible. Siempre con la espalda cubierta por sus custodios, insistieron en que a esa altura de sus trayectorias preferían mucho más cierto contacto con el mundo que los rodeaba que esa exclusividad solitaria en la que vivieron durante décadas.

Y usaba, entre otras canciones que ponía al servicio de su campaña, tres canciones de los Stones: “You can’t always get what you want”, “Sympathy for the devil” y “Brown sugar”. La banda no dudó en hacerle saber al mundo entero que ese uso no contaba con ninguna autorización y en instar al candidato a que dejara de usarlas inmediatamente.

Ahí, ante su gente, era donde los Stones querían que sonara su música. No en el slogan de Donald Trump, sino en los coros de miles de argentinos que les cautivaron el corazón desde el primer encuentro, hace más de treinta años. Esos argentinos que se emocionan cuando una lengua se tiñe de celeste y blanco y que se aferran a un trascendido porque diez años es mucho tiempo y ya va siendo hora de que Jagger, Richards, Wood y los suyos vengan a la Argentina a hacer lo que mejor les sale. Como dice el cantito popular: una más y no jodemos más.

Fuente: telam

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