08/02/2026
A 40 años de la inmortal chilena de Enzo Francescoli en el inolvidable partido entre River Plate y Polonia
Fuente: telam
El elenco “millonario”, dirigido por el Bambino Veira, disputó ese recordado amistoso en el inicio de un año que lo vería campeón del torneo local, la Copa Libertadores y la Intercontinental
>La chilena de un uruguayo en Argentina contra Polonia. Así de internacional fue la jugada. Con todos los condimentos para romper barreras de idiomas o costumbres. Como si esa pelota, en el mágico trayecto del pecho de Enzo a la red, hubiese borroneado los límites entre los continentes, haciéndose universal. De esos selectos instantes que quedaban para siempre. En los que cuesta un rato desdibujar esa O de asombro, como la que se instaló en la boca de los futboleros en la cálida noche del sábado 8 de febrero de 1986 en el estadio mundialista de Mar del Plata.
Y también podía imponer su calidad y autoridad contra una selección de prestigio, como lo era la de Polonia, en plena preparación para el Mundial de México, distante tan solo cuatro meses. El cuadro europeo se había asegurado su cuarta participación consecutiva en Copas del Mundo, luego de tres apariciones destacadas, con los meritorios terceros puestos de Alemania ’74 y España ‘82.
Los torneos de verano en Mar del Plata eran una cita ineludible con los grandes espectáculos. Habían comenzado sobre fines de la década del ’60, continuando casi sin interrupciones en el decenio siguiente En los ’80 se vivieron los mejores momentos. Allí estaban los equipos grandes con sus mejores figuras. Todavía resuenan en los rincones del estadio Minella, por entonces el Mundialista, las gambetas del Beto Alonso, la magia de cada habilitación de Bochini, la genialidad de Diego, las atajadas imposibles de Fillol y el show del Loco Gatti. Son campeonatos muy recordados, por esas presencias deslumbrantes, pero también porque era una de las contadas ocasiones en que el país entero, a excepción de Mar del Plata y el resto de la costa atlántica, podía ver fútbol en directo. Era la otra cara de la moneda de lo que ocurre ahora, con la evolución de los medios, donde tenemos a disposición por las plataformas, a cualquier liga del mundo. Hace 40 años era otra historia. Y por eso el rito de los torneos de verano aún retumba amablemente entre nuestros recuerdos.