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05/02/2026

No va a parar el desmontaje chavista: hay que ir por la fecha de un acto electoral

Fuente: telam

Queda claro que los chavistas están perdidos, que los desmontan de a uno, que nadie pondrá una moneda por ellos y que hasta Diosdado Cabello se ve venir la debacle

>Al final, el episodio de la extracción de Nicolás Maduro fue el primer movimiento de una obra impactante que va a terminar con muchos sueños criminales de supuestos revolucionarios. Que era un acto de guerra, que la soberanía, que el derecho de autodeterminación y que el señor merece trato de presidente. Vamos por partes.

No digamos tonterías ante lo obvio: un terrorismo de estado, constatado, no tiene derecho a sostenerse de lo que reniega. Menos aún, si es una organización criminal narcoterrorista que infiltra individuos extrarregionales en la región. Ante semejante afrenta el contrato democrático caduca, no puede entonces quien lo quiebra argüir defensas democráticas que no respeta. Perdió esa oportunidad el día que derribó vidas inocentes al por mayor. Y la democracia es generosa pero no puede ser frívola con criminales de lesa humanidad (son delitos imprescriptibles, aviso a los navegantes).

Pero nada de esto es nuevo, lo repito porque la bobería generalizada sostiene que el derecho internacional fue violado. La primera constatación que debe hacer el derecho internacional es velar por las víctimas y los venezolanos que han sido vejados, matados, violados, torturados en las cárceles y asesinados en las calles. Esa es la violación primigenia al derecho internacional. Ese “deber de proteger” es y era lo primero. Esa es la violación central: la única relevante en términos de una nación. Ese es el foco que se debe poner, luego veremos todo lo otro. Los que se distraen en lo menor, fallan en lo mayor y dañan los derechos que dicen proteger. No es que la necesidad tiene cara de hereje, es que no hay que transformarse en herejes ante la necesidad.

Las libertades de los privados de libertad injustamente en Venezuela avanzan. No es todo lo que se espera, pero es más de lo que había hace un mes y poco atrás, antes de que Nicolas Maduro saliera del calor y pasara al frío de Brooklyn. ¿Habría existido alguna libertad sin Nicolas Maduro preso? Nada, cero, seguiríamos repitiendo lugares comunes o consignas repetitivas en cuanto ámbito multilateral hay en al mundo, pero nada habría cambiado. Nada de nada. Y a pesar de la miseria de la dictadura ad hoc -ante el temor que les infunde Estados Unidos- se van liberando presos, algunos más rápido que otros. Hay que presionar más, es cierto, pero el camino está expedito. ¿Pasaría esto si no fuera por el miedo que se le tiene a Donald Trump? En fin, sigo.

Ahora cayó Alex Saab y Raul Gorrin, sátrapas de primera categoría en la corrupción del régimen chavista-madurista. Solo la inoperancia del gobierno de Joe Biden liberó a Alex Saab (con lo que había costado capturarlo) con el auspicio de Juan González creyendo que hacía el canje del siglo por rehenes norteamericanos. Todavía recuerdo las fotos del exfuncionario del gobierno americano en un avión con lentes negros, orondo con lo que consideró era su proeza. Cuando me enteré de esas liberaciones, más la de los adorables sobrinos de Celia involucrados en variados delitos, sentí que aquello no era justo. Injusto e inmoral, a decir verdad. No se le veía salida a la dictadura en ese momento. Hasta con banderitas de cumpleaños infantil y cánticos recibía Nicolas Maduro a los enviados del gobierno americano. Toda una chabacanería bananera de la peor especie. Un juego obsceno que aplicó hasta el infinito.

Ya es evidente: queda claro que los chavistas están perdidos, que los desmontan de a uno, que nadie pondrá una moneda por ellos y que hasta Diosdado Cabello se ve venir la debacle. Están acorralados y sin salidas claras. Por eso el momento es delicado, siempre es delicado, pero se advierte el horizonte, ahora sí.

Si alguien me dijera que el Rodrigato hoy son agentes de la CIA, a esta altura creería semejante delirio. Pero supongo es pura imaginación mía y solo actúan por sobrevivencia egoísta y punto (es solo una ironía este razonamiento). Pregunto: ¿En este desmontaje de toda la estructura criminal del Chavismo estamos mejor o peor que hace unas semanas? ¿Verdad que nadie imaginó tanto maligno cayendo al infierno de manera tan estrepitosa? ¿O quién es el Nostradamus que pronosticó tanto delincuente perseguido y tanto archivo que se empieza a abrir que delatará negociados y corrupciones de diversa índole? Si alguien anduvo entre las sombras de estos mozos, sería sensato no dormir y tomar calmantes, porque lo que nos enteraremos no será poco.

Lo maravilloso del “momento Trump” es que hasta Gustavo Petro se puso activo en el Catatumbo y actuó con diligencia procurando sofocar un foco complejo allí. Otro personaje al borde de un ataque de nervios. De seguro el miniromance que tuvo con Trump en el salón oval algo tuvo que ver. “Ya no sos mi margarita ahora te llaman Margot”. Divino Petro como pasó de ser un alentador de insurrecciones del ejército norteamericano en Nueva York a mutar por un caballerito obediente, genuflexo y temeroso. Permítaseme gozar este momento.

Señoras, señores: ha ganado el capitalismo que pretende hacerse lugar y desde allí se va hacia el advenimiento democrático. La gente quiere comer. La destrucción creativa de Schumpeter produce más alimentos que la mentira revolucionaria de izquierda en todos lados por donde pasó (en todos lados, en todos lados, en todos lados) dejando siempre una estela de hambre y miseria. Hasta los chinos, admirados hoy por tantos, solo existen con respetabilidad porque el capitalismo funciona y produce lo que el mundo compra. Ca-pi-ta-lis-mo. Nada de las balbuceantes frivolidades de Joseph Stiglitz defendiendo el modelo cubano por sus “ventajas relativas”. (Y pensar que alguna vez lo tomamos en serio al economista).

En fin, debería ser al año en que las dictaduras oprobiosas se desinflen al influjo de la incidencia norteamericana.

Es un dato que hace décadas a Estados Unidos le tomaban el pelo estas propias dictaduras caribeñas, se le reían en la cara, contaban con ayuda internacional complicada al respecto y así le mataron la vida a cientos de miles de personas de esos mismos pueblos. Si esto acaba, sea o no el método perfecto, es mejor que la tragedia que se vivió. Simple y sencillo. No hay opción intermedia. O con la democratización que viene o con el oprobio de ayer. No hay matices. Es binario el asunto.

Fuente: telam

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