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31/01/2026

Fue el segundo argentino más alto de la historia, jugó al básquet, se convirtió en luchador y batalló contra su propio cuerpo

Fuente: telam

El último día de enero de 1966 en El Colorado, una pequeña localidad formoseña, nació Jorge González, a quien apodarían el “Gigante” porque llegaría a medir más de 2,30 metros de altura. Sus problemas de salud no le permitieron crecer en lo deportivo, quedó postrado y falleció con apenas 44 años

>Fue el basquetbolista argentino más alto de la historia. El primer argentino elegido para jugar en la NBA. El luchador más alto del mundo. El primer luchador argentino en Estados Unidos. Fue el segundo argentino más alto de la historia, luego del rionegrino Noel Berthé quien llegó a medir 2,46m. Fue conocido, y tuvo algún momento de fama. Murió en soledad. Había nacido el 31 de enero de 1966, hace 60 años.

Allí, antes de cumplir los 17 años, ya superaba los 2,16m de altura y pesaba 160 kilos. Era un caso aislado en su lugar natal, un pueblo de cinco mil habitantes, en el que Jorgito era simplemente el “gigantón bueno”.

Ese físico, que lo distinguía desde niño, fue la puerta de entrada a un recorrido vital impensado. Un día común de agosto de 1982, González se dirigió al bar “El Tufo” para jugar al billar. Ahí fue interceptado por Oscar Rozanovich, quien le preguntó si practicaba básquet. La respuesta negativa no desanimó al viajante, que vio en él una oportunidad y transmitió la información a Carlos Lutringer, técnico del club Hindú de Resistencia.

En el lapso de un año, González ya formaba parte de Gimnasia y Esgrima La Plata. Tres años después, debutó en la Selección argentina en el Sudamericano de 1985. Pronto, su presencia se consolidó en la Liga Nacional con Sport Club de Cañada de Gómez, donde fue pieza destacada en el ascenso a Segunda División.

El ecosistema del equipo chaqueño debió amoldarse a las dimensiones de González. La camioneta de Lutringer, que lo llevaba de un lado a otro, necesitó modificaciones, así como la cama en la que al principio no entraba.

Las situaciones derivadas de su estatura no pasaban inadvertidas. Alguien lo vio apoyando el brazo en un toldo mientras esperaba que subieran sus compañeros al colectivo. En otra ocasión, la irrupción de González en la cocina de un restaurante provocó gritos de las cocineras, que lo compararon con el Yeti.

El siguiente paso de González fue Cañada de Gómez, atraído por la insistencia de Najnudel, quien lo consideraba su debilidad. Eduardo Bazzi, dirigente del club, recuerdó con detalle la dificultad para trasladarlo en un auto Fiat modelo 128 y el asombro al encontrarlo pintando el techo de su departamento sin escalera.

Las historias sobre su voracidad alimentaria se multiplicaban: pedidos de alfajores mientras el resto del equipo se acomodaba en las paradas cuando estaba por salir el micro, consumo de tres kilos de fruta diarios, hasta terminar dos docenas de medialunas en una tarde o cenar cuatro bifes de chorizo. Su peso superó los 200 kilos en esa etapa, aunque llegó a 165 kilos con la dieta del médico Alberto Cormillot.

En 1988, la vida de González dio otro salto. Fue seleccionado en el Draft de la NBA por los Atlanta Hawks, una experiencia que lo llevó a Estados Unidos. El entrenador Mike Fratello y el entonces presidente Stan Kasten lo recibieron. Fratello recordó: “El dueño de los Hawks, Ted Turner, había quedado impactado cuando lo vio en un partido en Brasil. Viajé a Sudamérica con Stan Kasten y negociamos con el club argentino para traerlo”.

El debut en la pretemporada de la NBA no fue el esperado. González no logró adaptarse al juego ni al ritmo del básquet estadounidense. Fratello explicó: “Era difícil para él moverse rápido, saltar, correr. Lo intentó, pero su cuerpo estaba limitado”. Solo participó en pretemporada y no llegó a debutar oficialmente en la NBA. Le habían pedido que cambiara su alimentación y bajara de peso. No lo logró

En la lucha libre, González enfrentó a figuras reconocidas y participó en combates memorables. Uno de los momentos destacados fue su enfrentamiento con The Undertaker en WrestleMania IX. El disfraz que utilizaba, un traje de cuerpo completo con músculos pintados y vello postizo, se volvió fácilmente reconocible. Incluso se fabricaron muñecos de su personaje.

La exposición internacional incluyó un paso por la televisión y el cine. González participó en series como Baywatch, junto a David Hasselhoff y Pamela Anderson. También incursionó en algunos proyectos cinematográficos, aunque su presencia solía estar vinculada a su imponente físico.

Sus problemas de salud también crecieron. La acromegalia derivó en una diabetes crónica, y en complicaciones cardíacas y renales que agravaron su estado. La dificultad para caminar fue en aumento y, con el tiempo, quedó postrado.

Fuente: telam

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