Miércoles 28 de Enero de 2026

Hoy es Miércoles 28 de Enero de 2026 y son las 11:25 ULTIMOS TITULOS:

28/01/2026

Amores que cruzan el mapa: intensidad venezolana, desconfianza argentina y un match inesperado que se convirtió en hogar

Fuente: telam

Jesús es venezolano, intenso y frontal. Marina es argentina, desconfiada y precavida. La combinación parecía imposible, pero bastaron un mate frente al río y un mensaje demasiado honesto para que todo empezara a encajar

>Intensidad vs. desconfianza… ¿hay match?

Se conocieron casi por casualidad, en un momento de aburrimiento de ella y de curiosidad de él. Jesús nunca había usado aplicaciones de citas: su vida era demasiado inestable, siempre viajando, siempre de paso, pero esta vez sentía que quería quedarse quieto y experimentar. Marina tampoco solía usar apps, pero esa vez probó suerte. Coincidieron, se agregaron a Instagram en seguida y apenas tres días después ya estaban arreglando su primera cita.

Jesús quería que el encuentro fuera simple, auténtico. Nada de cine ni planes acartonados: quería poder conversar. Mate, reposeras y una mesa chiquita frente al río fue la propuesta que le acercó a Marina, y ella aceptó. Además, sin que su cita lo supiera, atravesaba un momento económico complicado y prefería algo tranquilo. El plan parecía perfecto… hasta que él insistió con ir a almorzar.

Ella dudó, habló con amigas, aceptó con incomodidad, pero convencida de que —como venezolano— él la iba a invitar. Durante la comida pidió lo más barato del menú. Cuando llegó la cuenta, para sorpresa de la argentina, Jesús solo pagó su parte. Así fue que Marina sacó lo poco que le quedaba y pagó la suya.

El malentendido recién salió a la luz ocho meses después, cuando ya vivían juntos. Marina se lo contó y Jesús se puso rojo como un tomate. Según ella, le pidió perdón “veinte mil veces”. Hoy es una de las anécdotas de “choque cultural” favoritas de la pareja.

Más allá del episodio de la cuenta, algo fluyó desde el primer minuto en que se vieron. “No paramos de hablar ni un segundo”, recuerda Jesús. En el río, él se sentó descalzo en el pasto, como suele hacer, y se dejó llevar por la sensación. “Me sentí tan cómodo que escuché esa vocecita que te dice: ‘che, acá es’”.

Dos días después llegó un mensaje. Largo, intenso, honesto… demasiado honesto para Marina. “Pensé que me estaba chamuyando, exagerando todo”, confiesa. ¿Cómo podía decirle esas cosas si apenas se conocían?

Jesús fue directo. Le explicó que su vida no pasaba por cafés ni rutinas urbanas. Que, si quería conocerlo de verdad, tenía que hacerlo viajando. A Marina la propuesta la descolocó. San Juan, Misiones, Entre Ríos, carnavales, rutas. Todo junto, todo demasiado rápido.

“No nos soltamos más”, dice Marina. Al día siguiente ya estaban rumbo a Entre Ríos, después Misiones. Aventuras intensas, charlas interminables, risas, una sensación de conexión natural. Jesús ya lo tenía claro.

El venezolano había planeado pedirle que fuera su novia en un helicóptero sobrevolando las Cataratas del Iguazú… muy fiel a su estilo. La lluvia canceló el vuelo, pero no la decisión. Lo hizo igual, con las cataratas de fondo y el agua cayendo.

“Fue muy de película”, recuerda Marina. Dudó, se congeló y pensó en experiencias pasadas, en que todo había ocurrido muy rápido. Y, al mismo tiempo, confió en lo que le decía su corazón. Dijo que sí.

La convivencia llegó casi sin planearse. Jesús tenía que dejar su departamento y Marina le ofreció quedarse “una semana” hasta conseguir un nuevo lugar. Esa semana se convirtió en meses. Hoy están por cumplir un año de convivencia.

Después de vivir en más de cinco países distintos, como Colombia, Ecuador, Perú e Italia, Argentina fue el primero que extrañó cuando se fue. La nostalgia apareció por primera vez. Algo nuevo. Algo definitivo.

Después de recorrer más de 40 países, Jesús descubrió en Argentina algo que nunca había sentido: pertenencia. Y entendió que su hogar no era solo un lugar en el mapa, sino también una persona. “Puedo estar fuera del país, pero siempre quiero volver a esta tierra y a sus brazos”, dice. Ella lo escucha con los ojos llenos de emoción. Hay viajes que se hacen para conocer el mundo y otros que, sin saberlo, te llevan directo a casa.

Fuente: telam

Compartir

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!