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25/01/2026

La extraordinaria historia del argentino que sobrevivió a la noche y el mar en Punta del Este: “La peor oscuridad de mi vida”

Fuente: telam

Daniel Crisci pasó 12 horas a la deriva en altamar a bordo de una moto de agua averiada. Había zarpado en Solanas, Punta del Este, y fue hallado al sur de Piriápolis. Sus pensamientos, su terror a la muerte y cómo hizo para no entrar en pánico en lo profundo de la noche

>El escritor y poeta británico Al Alvarez, en su maravilloso libro La noche (Fiordo), escribió que en los últimos cien años los humanos hemos perdido contacto con la noche. “Quizá el feto que vive en el vientre la conozca, pero hasta la noche del vientre es iluminada por el rojizo resplandor que penetra el cuerpo de la madre cuando se quita la ropa”, escribe. Y por eso, agrega, “como la oscuridad te estruja hacia dentro, quedás aislado del mundo y la imaginación se apodera de todo”. Psicología básica.

Crisci, de 59 años, relató al canal C5N la extraordinaria historia de cómo sobrevivió al frío, al agua y a los monstruos que habitan la mente humana en situaciones extremas. “Pasás por el llanto, que te descarga una emoción primaria, y después te ponés a pensar en las cosas que tenés que hacer para sobrevivir. Tratar de no desmayarte. Pensé mucho en mis hijos, en mis amigos, en mi familia. Pensás en tus afectos que es lo que te mantiene aferrado”, contó.

“La noche es la peor oscuridad que te puedas imaginar. La peor oscuridad de mi vida. Una oscuridad consciente. No sabés dónde estás, para dónde vas, qué te va a pasar. Cada segundo que te va pasando es infinito. Todo el tiempo estás pensando en que algo peor va a venir. Es una locura, realmente >Crisci contó que ya está “muy bien, recuperado totalmente” de la situación extrema que atravesó entre las siete de la tarde del jueves y las siete de la mañana del viernes, cuando logró hacer arrancar la moto de agua y navegar unos minutos hasta toparse con una lancha de la Armada uruguaya que lo puso definitivamente a salvo.

Lo que pudo haber sido una tragedia producida por el azar, se convirtió en un punto de inflexión en la vida de Crisci. O al menos ahora, recientemente vuelto a tierra, es como lo ve él.

“La moto es de un amigo y se la pedí para dar una vuelta. Yo estaba dentro de un radio que nos manejamos, donde yo veía perfectamente la costa, era un día bastante frío, se paró el motor y no tengo conocimientos mecánicos, no la pude arrancar, empecé a hacer señas, nadie me veía y la marea me empezó a llevar a Piriápolis, en media hora bajó el sol, empezó a oscurecer, el mar me llevaba cada vez más adentro y empezó la peor pesadilla, la noche, con viento, frío y sin ropa adecuada, donde tuve que pensar en cosas positivas para poder salir”, narró a C5N.

Lo primero que tuvo claro era que tenía que atravesar a salvo la noche. “Lo logré. Fue oscura, no se veía nada, no tenía referencias. Había un oleaje de dos metros, eran ondas que me subían y me bajaban y al no tener referencias era como estar en un lavarropas”, describió.

“Yo no veía ni a un metro, encima no había luna. Había un viento muy fuerte con frío. Lo primero que se me ocurrió fue arrancar el tapizado de la moto para armarme un pequeño abrigo, y después con ejercicios de respiración, poner la mente en positivo y pensar en mis hijos y en la vida”, explicó.

La negrura de la noche era tal que no tenía idea dónde estaba ni hacia dónde lo llevaba la marea. “Solo podía percibir como si mirara un horizonte inexistente, y veía pasar unas manchas negras que parecían nubes. Después me di cuenta de que eran las olas. Sabía que sería una noche muy larga. No había otra manera que enfocarse en tratar de resistir”, contó.

Si la moto hubiese dado una vuelta de campana, él sabía cómo darla vuelta nuevamente, pero al no estar aferrado a la moto con una soga, por ejemplo, Crisci pensó que una ola se la podía desplazar y alejarla de él. “Si no tenés esa moto no tenés manera de salvarte, de resistir en el agua tantas horas”, explicó. Una imagen que hace pensar en la escena final de la película Titanic. Pero sin fantasía.

Mientras tanto, él no lo sabía pero lo buscaban. Hay una regla que les prohíbe a las motos de agua circular de noche. Por eso, cuando se hicieron las 20 y el argentino no había vuelto a la costa, los responsables del lugar intentaron buscarlo. Al no verlo, a las 20.35 alertaron a la Armada.

Conforme se profundizó la noche, el abogado contró que le “entró el miedo, la desesperación”, aunque explicó que “siempre pensé en salir de acá, en volver a ver a mis hijos, a mis amigos. Me aferré a ideas lindas, te das cuenta que la cabeza te puede llevar a un lado o al otro”.

“Cuando se hizo de día, levanté el asiento, intenté tocar unos cables al azar y en una de esas arrancó fortuitamente. Y me di cuenta que si bien no tenía referencias de la cosa, el sol había salido de un lado, pero apenas salgo me encuentro con un barco de la Armada uruguaya”, detalló.

El sobreviviente fue revisado por los médicos y estaba en perfectas condiciones. Apenas algo deshidratado.

Fuente: telam

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