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22/01/2026

El desesperado pedido de ayuda por un joven mendocino que se descompensó en Punta Cana y permanece internado en terapia intensiva

Fuente: telam

La familia de Leonardo Sáez, que trabaja como bailarín profesional desde hace cuatro años en República Dominicana, atraviesa horas de angustia y pide ayuda económica para afrontar los elevados costos de la internación y el tratamiento que hoy lo mantienen con vida. Cómo colaborar

>“Su hijo tiene una mano con Dios y otra con nosotros”. Esa fue la frase que escuchó María Esther Cobos al llegar a una clínica de Punta Cana y asomarse, por primera vez, al cuarto donde Leonardo Sáez luchaba por su vida. Desde este miércoles, su hijo despierto y muestra una leve mejoría, pero el camino hasta ese punto fue un infierno. Desde República Dominicana, la madre de Leonardo relata a Infobae cómo una molestia aparentemente común se transformó en una pesadilla que aún no termina.

La noticia cruzó el continente y desató una carrera desesperada. Desde Argentina, sus padres hicieron lo imposible para llegar a su lado. Ya en República Dominicana —a donde pudieron viajar gracias a la ayuda solidaria de familiares, amigos y vecinos— recibieron el parte médico: una infección severa en la garganta había avanzado y comprometía otras zonas de la vía respiratoria. Leonardo fue inducido a un coma farmacológico y sometido a una intervención quirúrgica. Después de la operación, sufrió un paro cardiorrespiratorio.

Leonardo Sáez se fue de San Rafael, Mendoza, persiguiendo un sueño que había cultivado desde chico: vivir del baile. En Argentina se formó académicamente mientras trabajaba en un local gastronómico, donde empezó a ahorrar en silencio. Nunca habló demasiado de sus planes. Hasta que un día, simplemente dijo: “Mami, me voy a vivir a otro lado”. María Esther pensó que se mudaría a Buenos Aires o alguna ciudad cercana. Pero Leonardo tenía otro destino en mente: República Dominicana.

Todo cambió en diciembre de 2025. Leonardo empezó a sentir una molestia en la garganta. Al principio, creyó que se trataba de una faringitis. El dolor y la inflamación fueron en aumento. Acudió varias veces a la guardia de una policlínica local, donde lo medicaban, pero sin un diagnóstico certero. Los medicamentos aliviaban los síntomas por poco tiempo y luego el cuadro empeoraba. “Cada vez sentía que la garganta se le cerraba más”, relata la madre.

Ya en la clínica, mientras era revisado, sufrió una descompensación respiratoria. Su garganta se cerró por completo y comenzó a asfixiarse. Los médicos actuaron de urgencia: lo intubaron y lo trasladaron a terapia intensiva. Para el mediodía de ese mismo día, Leonardo ya estaba en la Unidad de Cuidados Intensivos. La familia todavía no lo sabía.

La noticia llegó horas más tarde, a través de una amiga que vive en Punta Cana y se animó a llamar a la familia. “Fue una desesperación tremenda. No sabía qué le había pasado a mi hijo”, revive María Esther y se le eriza la piel. “Le pedí a mi marido que me llevara. Necesitaba estar con mi hijo”, cuenta su desesperación.

Sin tiempo para pensar, junto a su esposo, Javier Sáez, comenzaron una carrera contrarreloj para viajar a Punta Cana. Familiares, amigos y vecinos se movilizaron de inmediato para reunir el dinero necesario para que pudiera comprar los pasajes. Cada aporte, hasta el más mínimo, ayudó a acortar la distancia.

Al llegar a la clínica, el panorama fue devastador. Leonardo estaba internado en estado crítico, sedado y conectado a un respirador. “El médico me dijo que tenía una mano con Dios y otra con nosotros”, relata envuelta en lágrimas —María Esther se disculpa porque prometió que ya no iba a llorar, pero el recuerdo la supera—. Pudieron verlos solamente por unos segundos. La gravedad del cuadro no dejaba margen para falsas expectativas.

Los días siguientes fueron de extrema tensión. Leonardo mostraba pequeñas mejorías seguidas de retrocesos. “Era un paso adelante y dos atrás”, resume la madre. Recién hacia el fin de semana pasado los médicos comenzaron a notar una evolución favorable. Decidieron retirarle el tubo de respiración para evitar nuevas infecciones. Fue un momento crítico: si no lograba respirar por sus propios medios, habría que realizar una traqueotomía.

El pronóstico sigue siendo reservado. Leonardo deberá permanecer varios días más en terapia intensiva y luego pasar a una sala común. No hay fecha de alta. A esta situación se suma un problema enorme: la falta de cobertura médica. Leo tenía un seguro médico que solo cubrió la primera atención en la guardia. La clínica es privada y los costos diarios son altísimos.

Emocionada —y apurada para volver con su hijo— María agradece el apoyo recibido desde Argentina y desde República Dominicana: vecinos, bailarines, colegas y personas que no conocen a Leonardo se acercaron con donaciones, mensajes y oraciones. “Mi hijo dio un pasito muy chiquito, pero inmensamente grande. Confío en que podremos volver a Argentina con él”, finaliza.

*Para colaborar con Leo, puede donar al alias de Tarjeta Naranja a nombre de la hermana de Leonardo Sofia Sol Saez: sofiasol.saez

Fuente: telam

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