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22/01/2026

Un viaje en el tiempo gracias a las redes: les sacaron una foto en el Mundial 78, la imagen se viralizó y lograron el reencuentro

Fuente: telam

Todo empezó con un posteo del fotógrafo japonés Masahide Tomikoshi, especializado en fútbol y autor de grandes imágenes de Maradona. Terminó en una reunión tan inesperada como conmovedora en plenas calles marplatenses

>Este martes, cuando se despertó, Rodrigo Etchegaray no sabía que algunas horas después iba a viajar en el tiempo. No lo sabía él, que tiene 54 años y es nacido y criado en Mar del Plata, ni lo sabían sus dos hermanos, Pedro y Martina, que hace años emigraron a Europa pero que ahora mismo están en “La Feliz” porque viajaron a pasar las Fiestas en familia.

La historia, la gran historia, empezó en 1978. Justo un día después de que empezara la Copa del Mundo que se disputó en la Argentina. El 2 de junio de ese año, el fotógrafo japonés Masahide Tomikoshi frenó su andar y apuntó su lente ante una imagen que lo atrajo. No era un partido de fútbol, ni una tribuna, ni Diego Armando Maradona, a quien le sacó cientos de fotos, muchas de ellas en situaciones poco conocidas y casi siempre con resultados tan sorprendentes como conmovedores.

No sólo por la infancia que evoca, esa que alguno de sus protagonistas recuerda como “andar con total libertad en la vereda hasta que desde casa llamaran a cenar”, sino porque la propia viralización impulsó el reencuentro espontáneo e inesperado de seis de los ocho protagonistas.

La viralización empezó después de que Tomikoshi publicara hace apenas unos días la imagen de los chicos -entre varias otras fotos de los días del Mundial 78- en sus redes sociales. Una de las miles de personas que vieron la foto en la cuenta de Instagram del reportero gráfico fue Joaquín Monti, un locutor y creador de contenido que se enorgullece de autodefinirse como “nacido y criado en Mar del Plata”.

Desde hace unos seis meses, Joaquín cuenta a través de sus redes sociales historias sobre esa ciudad que es el corazón de las vacaciones argentinas y, también, una de las más pobladas del país. Joaquín, que fue empleado de comercio y también taxista como su papá, cuenta Mar del Plata a través de sus barrios, sus calles, sus íconos, sus rincones no tan conocidos y su gente. Y ante la foto de Tomikoshi algo lo desveló: el chalet.

En medio de esa conversación que empezaba a armarse y mientras el enigma sobre la ubicación exacta de la casa crecía, otro usuario de Instagram dio en la tecla: Matías Staci, que en algún momento manejó una cuenta dedicada al patrimonio arquitectónico marplatense, se contactó con Joaquín Monti y le sacó las dudas.

A través de imágenes de Google Maps, Staci comprobó que el chalet está -todavía está, no fue víctima de ninguna demolición en una ciudad en la que los edificios avanzan sobre las casas- en Los Troncos. Más precisamente en la calle San Lorenzo entre Paunero y General Lavalle, detrás del parque San Martín y cerca de Playa Grande.

“La ayuda de Matías fue fundamental porque hizo todo un trabajo de rastreo y de chequeo a través de imágenes que Google Maps tomó en nuestra ciudad desde 2013 hasta la actualidad. Él fue el que confirmó la ubicación exacta del chalet”, le cuenta Joaquín a Infobae, conmocionado y feliz por el alcance de la historia que empezó a gestarse en sus redes. Con la confirmación de la ubicación concreta de la casa, la historia parecía terminar.

“Les respondí el mensaje por privado pero todo terminó de crecer cuando pudimos contactar en vivo a Rodrigo Etchegaray, uno de los ocho fotografiados, en el programa de radio en el que hago una columna”, cuenta Joaquín. Cada semana, Monti cuenta alguna historia marplatense en el programa Yo te dije, conducido por Pepe Basko y transmitido desde un estudio móvil que ahora mismo está instalado en Playa Varese.

“De repente me empezaron a escribir varios amigos para decirme que estaban hablando de mí en la radio y enseguida me contactó Vane, que es amiga y mi paciente, y que trabaja en el programa. Me mandó la foto mientras estaban al aire, y ahí terminé de confirmar que era yo, eran mis hermanos y mis amigos del barrio”, cuenta Rodrigo Etchegaray por teléfono, desde las playas del sur marplatense.

“Me llamaron, salí al aire y ahí empezó la locura del reencuentro, enseguida hablé con mis hermanos, fue todo una locura muy hermosa, llena de vitalidad y de alegría”, suma Rodrigo. Joaquín, que empezó a pensar en estudiar periodismo o locución gracias a las largas horas como oyente de radio que pasó en el taxi, cuenta: “La producción del programa se ocupó de contactar a las personas de la foto para proponer un reencuentro, y la gente en mis redes y en las del programa estaba cada vez más enganchada”.

“Fue increíble. Me reuní con mis hermanos Pedro y Martina en la casa de mis viejos, que es a 30 metros de la casa de la foto. Mis viejos siguen viviendo allí, y mis hermanos paran en su casa ahora que están de visita: él vive en Londres y ella, en Barcelona. Caminamos los 30 metros y de repente estábamos ahí, fuimos los primeros en llegar”, reconstruye Rodrigo.

Un ratito después llegaron Lorena, Rodrigo y Leandro, los tres hermanos De Roni, que vivían a la vuelta de la casa de la foto y que jugaban con los Etchegaray en toda esa manzana. Ellos también están en la imagen que retrató Tomikoshi, y no dudaron en sumarse al reencuentro que nació de las redes.

“Nos reencontramos e inmediatamente empezamos a rememorar esa infancia que ocurría con total libertad en la calle. Salíamos a la mañana a la vereda y volvíamos a entrar a la hora de la cena, cuando nos gritaban desde casa que era la hora de comer. La única regla que había era no bajar a la calle, podíamos jugar en toda la manzana pero siempre sobre la vereda”, reconstruye Rodrigo.

“Éramos todos amigos del barrio, jugábamos todos los días juntos. Después nos perdimos un poco el rastro, aunque nos cruzábamos y nos reconocíamos, porque en esta ciudad nos conocemos un poco todos. Pero me pasaba que por ahí los reconocía pero no me acordaba de dónde. En el chalet, apenas nos vimos, fue un momento hermoso”, cuenta Rodrigo.

Rodrigo no se acuerda en absoluto del instante en el que el fotógrafo japonés inmortalizó esa postal de su infancia. “Debe haber sido un segundo. Pasó, nos vio, sacó la foto y siguió su camino. Y nosotros seguimos jugando en la vereda, que era lo único que nos importaba en ese momento”, sostiene.

“Fue increíble todo lo que fue pasando desde que compartí la foto de 1978 hasta que se produjo el reencuentro de seis de los ocho protagonistas. Jamás me hubiera imaginado algo así, que fue creciendo primero en Instagram, después en la radio, y después directamente con un efecto real en la puerta de la casa que yo había empezado a buscar”, reflexiona Joaquín.

Rodrigo Etchegaray no tiene dudas sobre qué fue lo que generó tanto interés e incluso alegría en los que fueron siguiendo la historia de la foto viral: “Me parece que lo que más pegó fue esa evocación de una infancia feliz, de jugar con los amigos y los vecinos, de ser un nene chiquito y poder estar en la vereda jugando. Esa nostalgia fue para mí lo que más impacto generó”, sostiene.

“Es hermoso esto que pasó con la foto. Hasta el mismísimo Tomikoshi terminó compartiendo el reencuentro de los protagonistas en su cuenta de Instagram. Todo empezó como una búsqueda de un chalet bien marplatense y terminó con el reencuentro de esos chicos que ahora tienen más de 50 años. Poder contar esa historia fue increíble”, remata Joaquín.

Fuente: telam

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