19/01/2026
Gustav Klimt y la subasta récord que sacudió Nueva York y revalorizó su legado dorado en la Viena imperial
Fuente: telam
El Retrato de Elisabeth Lederer fue vendido por una cifra sin precedentes. Un artista que desafió a su época y cuyas pinturas mezclan historia, provocación y brillo eterno
>La noche del 21 de noviembre de 2025, el Retrato de Elisabeth Lederer deEl interés mundial por las obras de Klimt es palpable, situando a parte de su producción en el selecto grupo de pinturas más valiosas del mundo. Además de El beso, destaca el Retrato de Adele Bloch-Bauer I, vendido por USD 135 millones en 2006, que desencadenó debates internacionales sobre la restitución de obras saqueadas.
Elementos ornamentales únicos distinguen la obra de Klimt: un uso exuberante de ornamentos, motivos florales y símbolos en diálogo con el Art Nouveau, así como influencias del arte egipcio y bizantino. El tema central de su trabajo es la figura femenina, representada con sensualidad e intensidad.El surgimiento artístico de Klimt coincidió con el apogeo y las tensiones de la Viena imperial a fines del siglo XIX y comienzos del XX. Bajo el gobierno del emperador Francisco José I, la ciudad era el epicentro de inquietudes políticas, transformaciones sociales y efervescencia cultural. Junto a personalidades como Egon Schiele, Oscar Kokoschka, Sigmund Freud y Gustav Mahler, protagonizó la renovación de la pintura figurativa y del pensamiento vanguardista.
Gustav Klimt nació en 1862 en Baumgarten, un suburbio humilde de Viena. Procedía de una familia numerosa y con pocos recursos. Su padre era grabador de oro y su madre, cantante frustrada. Estudió en la Escuela de Artes Aplicadas y colaboró con sus hermanos Georg y Ernst Jr. en la Compañía de Artistas, realizando murales para edificios públicos emblemáticos como el Museo de Historia del Arte y el Burgtheater. En 1892, la muerte de su padre y de uno de sus hermanos marcó un punto de inflexión vital y creativo.
Su participación en la fundación de la Secesión de Viena en 1897, junto a Koloman Moser y Josef Hoffmann, rompió con las normas artísticas establecidas y anticipó movimientos como la Bauhaus y el constructivismo.
La fascinación de Klimt por los fondos dorados y los mosaicos cristalizó tras un viaje a Rávena en 1903. En el Periodo Dorado, brillan obras como Judit, El beso, Esperanza II y los retratos de Adele Bloch-Bauer. En estos lienzos, la figura humana se aísla sobre campos dorados, heredando el simbolismo de los mosaicos bizantinos y elevando la pintura decorativa a un nuevo umbral visual.El Retrato de Adele Bloch-Bauer I ejemplifica tanto el esplendor artístico como las heridas históricas del siglo XX. La obra fue confiscada por los nazis en 1938 y pasó décadas en el Museo Belvedere de Viena, hasta que en 2006 fue restituida a Maria Altmann, descendiente de la familia. Su venta a la Neue Galerie de Nueva York por USD 135 millones consolidó su lugar en la memoria colectiva y el debate sobre la reparación cultural.Según Art News, el legado de Klimt reside en su destreza técnica —visible en retratos y paisajes que evocan influencias del puntillismo— y en la capacidad para captar las pulsiones de su época. Su influencia alcanza tanto al arte contemporáneo como a la interpretación de la sensualidad y el símbolo en la cultura visual.Pese a que la obra de Klimt revela poco sobre su vida privada, sus pinturas transmiten la atmósfera contradictoria de una Viena resplandeciente y convulsa, cuyo esplendor y fragilidad laten en cada trazo dorado de su herencia.Fuente: telam
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