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18/01/2026

¿Viene un segundo asalto de EEUU-Israel contra Irán?

Fuente: telam

Aunque el régimen sobreviva ha entrado en su fase terminal, la cual puede durar meses o años, pero ya no tiene nada que ofrecer, salvo el martirio

>Todo indica que sí, y al parecer, pronto. A pesar de ello, a no ser que se produzca una división entre la Guardia Revolucionaria y las fuerzas armadas tradicionales o un inesperado derrumbe del régimen teocrático, los ayatolás sobrevivirán como el poder determinante, aunque nunca tan debilitados como ahora.

Ha quedado claro que Rusia o China, al igual que en Venezuela y en la Guerra de los 12 Días no van a confrontar a EE. UU., mientras que las ex potencias coloniales europeas siguen hundiéndose en la irrelevancia. Por lo demás, es un área del mundo muy diferente, donde demasiada gente opina desde el desconocimiento, por lo que son sorprendidos, una y otra vez. Es lo que ocurrió con el enfrentamiento armado entre los Emiratos y Arabia Saudita, ya que apoyaban a grupos distintos. En definitiva, tropas de los primeros debieron retirarse del Yemen, ya que, aunque unidos contra los Hutíes, apoyaban los Emiratos a un grupo independentista que resultó perdedor, y los saudíes respaldan al gobierno internacionalmente reconocido, realidad que demuestra que además de asociarse, en el Golfo los Petro estados también compiten entre sí.

Tal como se demostró en la Guerra de los 12 Días, el Mossad posee inteligencia de primer nivel sobre lo que ocurre en Irán, pero no deja de causar sorpresa que tanto países árabes sunitas como Israel le estén aconsejando cautela a Trump, ya que por sobre todo le temen a lo que ocurra el día después, para lo cual EE. UU. -al igual que otras veces- no parece tener un plan acerca de lo que pasaría si los ayatolás son desalojados del poder.

Todo indica que el ataque de EE. UU. viene, aunque no se sabe si el israelí es antes o después, es decir si se repite lo que ocurrió el 2025, ya que en esa oportunidad Israel atacó primero como una respuesta dilatada al ataque que habían hecho los ayatolás el año anterior. Ese ataque destruyó las defensas aéreas, ayudando a que EE. UU. retrasara por años el programa nuclear iraní. Hoy, el régimen se encuentra arrinconado por las manifestaciones, por lo que Israel teme un ataque iraní en imitación de lo que hiciera Sadam Hussein en 1990-91 en la primera guerra del Golfo, dónde, ante la inminencia de la invasión de EE. UU. buscó apoyo árabe atacando a Israel con cohetes SCUD de fabricación soviética, lo cual fracasó ya que por petición de Washington Israel no respondió.

Al visitar a Trump en Mar-a-Lago a fines de diciembre 2025, fuentes confiables aseguran que Netanyahu le habría dicho que Israel, al igual que los países árabes ahora recomendarían prudencia, por un motivo, el temor al día después, a un escenario de caos, similar al que se produjo en Libia después de la muerte y derrota del coronel Gaddafy.

Esta vez los muertos se cuentan por miles y en su masividad, parecen una réplica de las manifestaciones contra el Sha que condujeron a la República Islámica, aunque en la lucha contra la monarquía no solo participaron los religiosos, sino también otros grupos importantes entonces como los comunistas y los liberales pro occidentales, que después fueron destruidos en una verdadera guerra civil que se dio en los primeros años del nuevo régimen, colaboración de la cual los derrotados se arrepintieron posteriormente.

Sobre todo, no hay que olvidar que no solo existe el tema de la dictadura religiosa y política, la lucha entre democracia y barbarie, el patrocinio del terrorismo a nivel mundial, los llamados permanentes a la destrucción de Israel como también la intervención de décadas en la vida interna de los países árabes circundantes, tantos los del Golfo como también en Siria, Irak y el control de El Líbano a través de Hez bolá, su interferencia en Yemen con los hutíes y milicias chiíes en varios países.

Es a todo esto a lo que se teme, que el fin de un régimen tan perverso traiga consigo la reaparición de muchos problemas ante los cuales no se pueda reaccionar, tal como lo ocurrió a EE. UU. después de la segunda guerra del golfo, donde derrotaron con facilidad a Sadam el 2003 y aunque él fue ahorcado por decisión de las nuevas autoridades iraquíes, al mismo tiempo aparecieron tantos conflictos internos, que EE. UU. se vio obligado a retirarse, e Irak terminó dependiente y controlado por Irán, su viejo enemigo.

La diferencia con el pasado es que la actual actitud del régimen no es producto de la antigua arrogancia, sino que ahora, es el simple fruto del temor a perder a Irán, lo único a lo que no pueden renunciar, ya que es la base de su poder para hacer la yihad universal, donde a partir del 7 de octubre del 2023, ha aparecido un tema de seguridad nacional, ya que en Europa y EE. UU. las calles han sido tomadas no solo por la judeofobia, sino por cánticos contra EE. UU., y la propia idea de Occidente.

Aunque el régimen sobreviva ha entrado en su fase terminal, la cual puede durar meses o años, pero ya no tiene nada que ofrecer, salvo el martirio. Hoy, no tiene armamento que le permita una guerra contra Israel o EE. UU., menos contra los dos, pero nadie puede dejar de contar con un ataque limitado destinado a la población civil, esta vez con armas biológicas o químicas, y aunque neutralizados por Israel, mantienen un desarrollo respetable en drones que tan vitales han resultado para Rusia en su invasión de Ucrania. Distinto es el falso discurso oficial, donde incluso el presidente iraní, moderado en comparación con el ayatolá líder supremo, dice estar en “guerra total” con “EE. UU. Israel y Europa”.

El presidente Trump se ha puesto a sí mismo en una situación, cuyas declaraciones en defensa de los manifestantes reprimidos y asesinados, prácticamente lo obligan a actuar militarmente. En ese sentido llegó oportunamente lo que era a su juicio una “buena noticia” (la suspensión de ejecuciones judiciales), y que al parecer postergó una decisión ya tomada de intervenir, probablemente de “entrada y salida” como fueron tanto el ataque a los sitios nucleares como la extracción de Maduro desde Caracas. En todo caso, ya hay hechos que hablan de la seriedad de EE. UU. en el sentido que hay antecedentes que muestran la inminencia de una acción, por ejemplo, el traslado a la región de buques que contienen activos terrestres, aéreos y navales y la petición a sus ciudadanos para que abandonen Irán, aunque el momento del ataque solo lo vamos a conocer cuándo se produce ese silencio en el espectro que habla de la antesala, es decir, el control total de todas las comunicaciones.

En todo caso, el régimen cometió un error imperdonable ya que le entregó a EE. UU. y a Israel otra buena noticia, toda vez que al activar toda la defensa aérea que dispone, lo que hizo fue mostrar todas sus cartas acerca de cómo y dónde se defendería. Si hay un ataque estadounidense, según la cadena NBC “Trump solo consideraría una acción militar si produce en Irán un golpe rápido decisivo contra el régimen”. Por ahora, según el secretario del Tesoro de EE. UU. los líderes del régimen estarían sacando su dinero del país, aunque ahora predomina entre los árabes el cuestionamiento de un aliado tan cercano como los saudíes, que es el mismo después de la Guerra de los 12 Días, donde preguntan a Washington ¿quién toma el poder en Irán después de la caída de los ayatolás?

Pero, la raya para la suma es que, a diferencia de movimientos de protesta anteriores, ahora, aunque sigan en el poder, el deterioro de la revolución islámica y su decrepitud es imparable. A mi juicio, lo realmente destacable de lo que está ocurriendo en Irán son dos cosas, la primera tiene que ver con el fanatismo y el antisemitismo de los ayatolás que ha terminado por destruir a Irán. Entre Israel e Irán no había nada territorial ni ninguna disputa con un país con el que Teherán fue aliado en tiempos del Sha, sino que la ruptura fue generada solo por la ideología islamista confirmando algo anterior, que es la historia del mundo, donde la judeofobia termina destruyendo al que odia, donde la Revolución Islámica terminó aplastada y consumida por su propio odio, existiendo al respecto mucha evidencia no solo histórica sino también en el relato bíblico, el que registra una verdadera crónica de como muchos de esos imperios y regímenes, antes, durante y después del Israel antiguo terminaron siendo derrotados, y muchos de ellos, hasta desaparecieron.

Lo segundo tiene que ver con una gigantesca hipocresía, característica de los años que vivimos. Es la de grandes medios de comunicación internacionales, conocidas universidades, organizaciones de derechos humanos, grupos feministas, de la disidencia sexual LGTBIQ+ que han reclamado y salido a marchar a las calles por otras causas como Gaza, pero han mantenido total silencio sobre la situación de Irán, destacándose el antisemitismo de muchísimas figuras de Hollywood. En definitiva, aquí no ha habido flotillas de la libertad ni movimiento Free Irán para las mujeres agredidas por la Policía de la Moral.

Paralelamente a la tragedia iraní, la situación de otra tragedia, la de Gaza que tanto hicieran los ayatolás para empeorar, pareciera encontrarse en una encrucijada, ya que después de que EE. UU. logró un cese del fuego que sin duda salvó vidas, ha tenido dificultades para avanzar hacia la paz, debido a que no se ha podido ni desarmar a Hamas ni que este acepte cumplir con su compromiso. Lo anterior coincide con que Washington acaba de anunciar el ingreso a la segunda fase ya que en forma paralela en El Cairo se llevó a cabo la primera reunión de un comité palestino de tecnócratas que administrarían Gaza con la tolerancia de Hamas, mientras que la Casa Blanca anunció los nombres de personas que integrarán el Consejo de la Paz, a cargo de la supervisión general, presidido por el propio Trump e integrado por líderes internacionales.

¿Será que como otras veces Israel ganó la guerra, pero ha perdido la paz? ¿Será que se empieza a configurar un escenario donde se distancia EE. UU. de Israel en cuanto a cómo abordar las etapas siguientes? Por su parte, la invitación a Erdogan de Turquía no hace sino crear dudas. Quizás esta situación puede existir al mismo tiempo que Gaza permanece dividida casi por mitades en una nueva realidad, la línea amarilla del cese del fuego, así de la frontera a esa línea permanecerá en manos de Israel y hacia el mar, la totalidad de la población seguirá bajo control de Hamas.

Un Israel que, en caso de ser atacado nuevamente, está preparado, tanto para seguir intentando eliminar a Hamas como para responderle a Irán, aún con más fuerza que en junio de 2025, y esta vez ni el “líder supremo” estaría inmune a represalias, y, para perjuicio de Irán se habría adquirido una ventaja relevante al ser el primer país que reconoce a Somalilandia, lo que permite la presencia militar de Israel mucho más cerca de los hutíes al mismo tiempo que Tel-Aviv refuerza su relación con un país vecino a Irán, un país musulmán donde son muy bienvenidos como es el caso de Azerbaiyán, que fue importante para las labores del Mossad el año pasado.

Irán y Hamas hacen recordar lo que decía Carl von Clausewitz que “solo hay una victoria decisiva, la última”, ya que en el Medio Oriente los conflictos siempre parecen conducir a otros nuevos.

Máster y PhD en Ciencia Política (U. de Essex). Licenciado en Derecho (U. de Barcelona), Abogado (U. de Chile), excandidato presidencial (Chile, 2013)

Fuente: telam

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