15/01/2026
El COVID prolongado se asocia con niveles elevados de tau, marcador del Alzheimer
Fuente: telam
Un estudio detectó una proteína alterada en personas con síntomas neurológicos duraderos tras la infección, lo que sugiere riesgos futuros para la salud cerebral, según los investigadores
>LaEs característico de la enfermedad la presencia de ovillos tau anormales, junto con depósitos excesivos de beta amiloide, explicó la Sociedad de Alzheimer de Reino Unido.
Cuando la proteína tau se vuelve anormal, deja de cumplir su función habitual de mantener sanas las células cerebrales y puede empezar a dañar el cerebro, de acuerdo a la entidad.Esta investigación, publicada en eBioMedicine y realizada por el Stony Brook WTC Health and Wellness Program, plantea que las consecuencias del COVID-19 pueden prolongarse durante años e incluso desembocar en problemas cerebrales comparables a los observados en trastornos como el Alzheimer.
La investigación utilizó datos de estudios que analizan de forma periódica los biomarcadores sanguíneos de las personas que participaron en las tareas de respuesta tras el atentado del 11 de septiembre en el World Trade Center. Estas personas son evaluadas y seguidas por médicos e investigadores del Programa de Salud y Bienestar del WTC de la Universidad Stony Brook.
El estudio encontró que, en promedio, los niveles de tau (pTau-181) en la sangre de las personas que desarrollaron Long COVID con síntomas neurológicos persistentes aumentaron un 59% en comparación con sus propios niveles antes de la infección.
Sean Clouston, profesor en el Departamento de Medicina de Familia, Población y Medicina Preventiva de la Renaissance School of Medicine de Stony Brook University, explicó en un comunicado de la Stony Brook University: “La presencia de tau en suero en niveles elevados es un marcador de daño cerebral persistente. Estos resultados sugieren que el Long COVID podría agravarse con el tiempo y desencadenar alteraciones neurológicas o dificultades cognitivas que empeoren progresivamente. No obstante, desconocemos si este aumento de tau indica un curso biológico parecido al del Alzheimer u otras patologías semejantes.”
En él, las pruebas no detectaron un aumento en los niveles de tau en el plasma después de la pandemia en comparación con sus niveles previos a la COVID-19, a diferencia de lo observado en quienes sí tenían N-PASC.
El estudio remarcó que aún se requieren más pasos para comprender si el aumento de tau en quienes padecen secuelas neurológicas tras el COVID-19 se traduce necesariamente en un mayor riesgo de deterioro cognitivo o en la aparición de enfermedades neurodegenerativas.
Los autores advirtieron que la cohorte de este estudio (personas que respondieron al WTC) también ha tenido mayor exposición ambiental que la población general. Por lo tanto, los hallazgos en las personas N-PASC que responden al WTC podrían ser muy diferentes a los de la población general.
Añadió: “Esta es una de las primeras investigaciones que sugiere que un virus podría contribuir al desarrollo de una producción anómala de tau con el paso del tiempo. Esto implica una revisión de los factores biológicos que intervienen en las enfermedades neurodegenerativas, y tiene relevancia práctica para el diseño de vacunas y tratamientos que impidan que la infección se arraigue y provoque daños persistentes.”
Fuente: telam
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