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07/01/2026

Amores que cruzan el mapa: tres meses para enamorarse y un océano de por medio para unir a una argentina y una estadounidense

Fuente: telam

Se enamoraron en un intercambio, sobrevivieron a la distancia durmiendo en videollamada y hoy celebran su vida juntas

>Inez, estadounidense, y Mumy, argentina, no hablaban el mismo idioma y sabían que el tiempo les jugaba en contra. Sin embargo, apostaron al vínculo, atravesaron un año de relación a distancia y tomaron la decisión de vivir juntas en Buenos Aires al terminar sus estudios. Su historia, inaugura el ciclo “Amores que cruzan el mapa” de Infobae.

“Yo en Argentina me enamoré de tres cosas: me enamoré del país, me enamoré de la Mumy y de la canción ‘Bombón Asesino’ de Los Palmeras… tengo que poner primero Bombón Asesino”, se ríe la norteamericana. A su lado la argentina completa la escena con una mezcla de orgullo y complicidad: “Cuando veo todo lo que ella hizo para estar acá conmigo, me parece una locura. Creo que nunca fui amada de una forma tan hermosa en mi vida”.

“Llegué a Argentina por intercambio, no hablaba español y quería aprender”, cuenta Ine y recuerda: “La primera vez que la vi en persona a la Mumy pensé: ‘qué hermosa, qué bombón’. Me hizo reír mucho, aunque no entendía la mitad de lo que decía”. La argentina asegura que también se enamoró a primera vista cuando vio a Inez en el bar donde se citaron tras chatear por una app de citas.

A tres años y medio de ese primer encuentro, hoy conviven en Buenos Aires. “Cada vez que vuelvo a mi departamento siento que estoy en casa, aunque esté lejos de mi familia”, cuenta Inez. Y Mumy le responde, recordando el inicio de la relación a la distancia: “Rompimos las compus por dormir juntas en videollamada y acá estamos”.

Para Ine, aterrizar en Buenos Aires fue una aventura sin mapa ni traductor. “Llegué a la Argentina porque quería aprender español y porque me encantaba el acento argentino”. Pero entre clases, salidas y asados, pronto apareció una motivación aún más poderosa: “Mumy fue la razón por la que aprendí en serio el español. Enamorarse de alguien es la primera cosa que te hace querer aprender su idioma”.

Ese inicio del vínculo fue tan intenso como breve. “Teníamos solo tres meses para enamorarnos porque Ine se volvía a su ciudad”, admite Mumy. La despedida llegó rápido: “Ella se volvió a Estados Unidos a continuar con su carrera y yo seguí con la mía acá en Argentina. Estuvimos un año a larga distancia”.

El momento bisagra llegó con el dolor de la separación. “Darme cuenta de cuánto me dolía estar lejos fue clave. Pensábamos que quizás nuestra relación duraba cinco meses más y después no íbamos a aguantar. Pero lo seguimos, aunque fuera doloroso”, confiesa Mumy. Hoy, con perspectiva, el mensaje es claro: “Jugátela, porque puede salir muy bien”.

Familia, secretos y el arte de construir un hogar lejos

El vínculo también atravesó el desafío de presentarse ante la familia. “Al principio, Inez era ‘mi amiga’ para mis papás. ‘Mi amiga pelada, de Estados Unidos’, que venía a visitarme”, cuenta Mumy. Hasta que un día decidió decir la verdad: “Me acuerdo que un día me senté con mi familia y les dije: ‘Miren, Inez no es mi amiga’. Mi papá me miró y preguntó: ‘¿Qué es, tu enemiga?’. Le dije que no, que era mi novia, no mi enemiga, al contrario”.

Para Inez, la experiencia también fue positiva: “Mis papás son muy copados, viajaron por el mundo en bicicleta y son medio hippies. Les costó que viviera lejos, pero me apoyaron siempre. En casa de Mumy me sentí en familia desde el primer día”. Incluso el fútbol se volvió parte del lazo: “Yo terminé siendo fan de San Lorenzo por mi suegro, que lo lleva tatuado por todos lados. Para él es religión, y ver su pasión me hizo hincha. ¡Vamos, Ciclón!”.

Aunque nació en Portland, ciudad en el Estado de Maine, Inez encontró en Argentina un segundo hogar. “Hoy en día yo lo siento como mi hogar, totalmente. Cada vez que vuelvo a mi departamento siento que estoy en casa, aunque esté lejos de mi familia, que eso es la parte difícil de vivir acá para mí”.

Conscientes del impacto de su historia, dejan un mensaje final: “A cualquier pareja que está en nuestra situación, que capaz conoció a alguien de otro país, que está en duda del futuro, que vive lejos o que los papás no aprueban, yo digo: ‘báncatela’. Porque en unos años vas a estar en un lugar que nunca pensaste posible”, anima Ine y remata con humor: “Jugátela, que puede salir muy bien. Podés llegar a tener el sillón verde”.

Fuente: telam

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