05/01/2026
Argentina respaldó en la ONU la detención de Nicolás Maduro y exigió la liberación inmediata de Nahuel Gallo
Fuente: telam
El embajador Tropepi apoyó la operación de Estados Unidos para llevar al ex dictador ante la Justicia, denunció las violaciones a los derechos humanos del régimen narcoterrorista y reclamó la libertad inmediata del gendarme secuestrado hace un año
>El embajador argentino ante las Naciones Unidas, Francisco Tropepi, respaldó de manera explícita la operación militar llevada a cabo por Estados Unidos en territorio venezolano para extraer y poner a disposición de la Justicia al ex dictador Nicolás Maduro, detenido por cargos vinculados al tráfico de drogas y al terrorismo transnacional. En la misma intervención, el diplomático argentino exigió la inmediata liberación de Nahuel Gallo, el gendarme argentino secuestrado desde el ocho de diciembre de 2024 en un centro clandestino de detención controlado por la narcodictadura venezolana.
Desde el inicio de su exposición, Tropepi estableció el posicionamiento del Gobierno argentino. En un pasaje central de su discurso, afirmó: “El Gobierno de la República Argentina valora la decisión y la determinación demostradas por el Presidente de los EEUU y por su gobierno en las recientes acciones adoptadas en Venezuela que derivaron en la captura del dictador Nicolás Maduro, líder del Cartel de los Soles, declarada como organización terrorista por el Gobierno argentino en 2025, mismo año que declaró también organización terrorista al Tren de Aragua”. Esta cita condensó la postura argentina: respaldo político a la operación militar, definición de Maduro como dictador y encuadre del régimen dentro de la lógica del narcoterrorismo.
En ese marco, Tropepi definió a Maduro como el líder operativo de una estructura criminal. Al referirse al Cartel de los Soles, remarcó que la decisión argentina de declararlo organización terrorista en 2025 formó parte de una estrategia jurídica y política orientada a reconocer la naturaleza del régimen venezolano como narcodictadura. La mención al Tren de Aragua subrayó la articulación entre el poder político venezolano y organizaciones criminales con proyección transnacional.
El embajador sostuvo que la narcodictadura venezolana no representó únicamente una amenaza para su propia población. Enumeró como rasgos centrales del régimen la violación sistemática de los derechos humanos, la destrucción de las instituciones democráticas y la apropiación de los recursos nacionales, poniendo especial énfasis en la dimensión regional del problema. Según explicó, desde Caracas se impulsaron y protegieron redes de narcotráfico y crimen organizado que afectaron directamente la seguridad de otros Estados y contribuyeron a la inestabilidad regional.Tropepi vinculó ese diagnóstico con las consecuencias sociales y humanitarias acumuladas durante más de dos décadas de chavismo. Señaló que la narcodictadura iniciada en 1999 hundió al pueblo venezolano en la pobreza y provocó un éxodo masivo de millones de personas obligadas a abandonar su país. Ese desplazamiento fue presentado como consecuencia directa del colapso institucional generado por el régimen y como un indicador objetivo de su fracaso estructural.El embajador detalló decisiones concretas adoptadas por el Estado argentino. Recordó que, en marzo de 2024, la Argentina otorgó asilo diplomático a seis dirigentes opositores venezolanos, en un contexto internacional marcado por la prudencia y, en varios casos, por la ambigüedad de otros gobiernos. Esa decisión implicó asumir riesgos políticos y operativos significativos para la representación diplomática argentina en Caracas.
Tropepi señaló que, tras el desconocimiento argentino de los resultados de las elecciones del 28 de julio de 2024 —calificadas como fraudulentas— y el reconocimiento de Edmundo González Urrutia como presidente electo, la Argentina fue expulsada de Venezuela. Añadió que la embajada argentina, donde permanecían los asilados, fue sometida a un asedio permanente por parte del régimen. Pese a ese escenario, Buenos Aires mantuvo su decisión de continuar denunciando la situación venezolana y de actuar en todos los foros internacionales disponibles.El embajador recordó también que la Argentina ya había llevado la cuestión venezolana al Consejo de Seguridad anteriormente. El 23 de diciembre pasado, el país expresó su profunda preocupación por el deterioro institucional y humanitario y advirtió que los efectos de la crisis venezolana trascendían el ámbito interno, repercutiendo negativamente en la estabilidad regional y constituyendo una amenaza concreta para la seguridad del hemisferio.El diplomático argentino sostuvo que el nuevo escenario plantea dos desafíos centrales para la comunidad internacional: acompañar una transición democrática genuina en Venezuela y contribuir al restablecimiento duradero de la paz y la seguridad en la región. Frente a ese proceso, aseguró que la Argentina está lista para colaborar, reafirmando su compromiso con el retorno pleno de la institucionalidad, el Estado de derecho y el respeto de los derechos humanos del pueblo venezolano.
El embajador recordó que Gallo se encuentra en situación de desaparición forzada desde el ocho de diciembre de 2024, tras haber sido secuestrado por el régimen narcoterrorista y trasladado a un centro clandestino de detención. El pedido fue formulado en términos precisos y apoyado en el derecho internacional de los derechos humanos, sin apelaciones genéricas ni formulaciones ambiguas.
La intervención de Tropepi avanzó de manera lineal, con un hilo argumental continuo. El embajador argentino respaldó la operación militar que permitió detener al ex dictador venezolano, reafirmó la caracterización del régimen como una narcodictadura asociada al narcotráfico y al terrorismo transnacional, destacó la coherencia de la política exterior argentina desde la asunción de Milei y trasladó al centro del debate internacional un reclamo concreto vinculado a un ciudadano argentino.
Fuente: telam
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