04/01/2026
El consumo arranca 2026 condicionado por la falta de crédito, los salarios y la cautela: qué puede cambiar en el año
Fuente: telam
Tras un período marcado por tasas de interés elevadas, decisiones postergadas y señales dispares entre sectores, el mercado interno enfrenta un escenario atravesado por restricciones estructurales, heterogeneidad social y cambios en los hábitos de gasto
>El consumo atravesó 2025 con una dinámica fragmentada, marcada por fuertes diferencias entre sectores, niveles de ingresos y regiones. Tras una primera parte del año con cierta recomposición en algunos rubros, la segunda mitad mostró un freno evidente, en un contexto definido por la suba de tasas de interés, la volatilidad propia del escenario electoral y mayor prudencia por parte de los hogares. Esa combinación dejó como resultado un mercado interno sin tendencia clara de crecimiento y con señales de agotamiento en varios de los motores que sostenían el gasto.
Diversos relevamientos privados reflejaron A lo largo de 2025, el consumo enfrentó además un entorno financiero más exigente. La suba de tasas limitó el acceso al financiamiento, encareció el crédito y redujo uno de los principales impulsos que había permitido sostener el gasto de los hogares en los primeros meses del año. Al mismo tiempo, la incertidumbre electoral influyó sobre las decisiones de consumo, con un aumento de la dolarización preventiva y la postergación de compras, en especial en bienes de mayor valor. Ese comportamiento no se revirtió de manera inmediata y condicionó el cierre del año.
En ese contexto, las perspectivas para 2026 se construyen sobre una base marcada por ingresos reales estancados, un mercado laboral en transformación y un consumo que depende en gran medida de la evolución de la inflación y del crédito.Caprarulo remarcó que la evolución del gasto dependerá de dos variables centrales: la posibilidad de recuperar un sendero decreciente de la inflación y la reactivación del crédito, en particular de los préstamos destinados a los hogares. Sin esos factores, el consumo enfrenta dificultades para retomar una trayectoria de crecimiento sostenido, incluso en un escenario de mayor estabilidad macroeconómica.
Menescaldi contó a Infobae que las familias recurrieron al endeudamiento para compensar el aumento de los costos de vida, en particular de los Hacia adelante, el economista anticipó un escenario de crecimiento bajo y muy diferenciado, con fuertes contrastes entre distintos segmentos de la población.
Mientras los sectores de mayor poder adquisitivo mostraron ingresos cerca de 18% superiores a los niveles previos, en la mitad inferior de la población la recomposición resultó limitada y se dio en un marco de mayores gastos para sostener el nivel de vida. Esa brecha se reflejó en El análisis del director de EcoGo incluyó además una referencia a la reconversión del mercado laboral, con pérdida de empleo formal y aumento de ocupaciones informales o de menor calidad. Ese proceso impactó de forma directa sobre el consumo agregado y reforzó la heterogeneidad entre hogares.Menescaldi destacó: “Una eventual baja de tasas de interés, acompañando la inflación, podría habilitar más consumo vía crédito, pero aclaró que ese canal alcanzaría solo a entre el 20% y el 25% de la población con acceso al sistema financiero”.En este escenario, algunos rubros podrían mostrar un comportamiento distinto de cara al año que acaba de arrancar. Sebastián Menescaldi mencionó a la construcción como uno de los sectores con potencial para recuperar actividad, impulsado por desarrollos inmobiliarios, obra pública a nivel provincial y concesiones vinculadas a privatizaciones. Esa dinámica podría atenuar parte del deterioro del empleo, aunque sin modificar el cuadro general del consumo. Según sus proyecciones, el consumo privado podría crecer entre 2,5% y 3% en 2026, de la mano de la expansión general del PBI. María Castiglioni, directora de C&T Asesores Económicos, dijo a Infobae: “En Argentina los datos de consumo resultan parciales y segmentados, ya que la mayoría de los indicadores disponibles se concentran en el consumo masivo y ofrecen una mirada incompleta del comportamiento general”.Castiglioni detalló que hacia octubre los indicadores mostraron señales mixtas en el consumo masivo, mientras que en noviembre la información disponible resultó limitada. En diciembre, algunos datos parciales vinculados al turismo y a rubros específicos marcaron un repunte, acompañado por una menor demanda de dólares, una baja incipiente de tasas y una mayor disponibilidad de crédito. Aun así, sostuvo que el año cerró con un desempeño moderado y con sectores que no lograron recuperarse, en especial aquellos ligados a la producción y venta de bienes de consumo masivo.
Para 2026, María Castiglioni estimó que la evolución del consumo quedará atada al panorama macroeconómico, con una economía que muestra señales de crecimiento y un escenario financiero con menor volatilidad.
En ese marco, la economista subrayó la importancia del crédito a tasas accesibles como motor del consumo, aunque advirtió que el nuevo escenario exigió un aprendizaje en el uso del financiamiento, porque las cuotas dejaron de licuarse con la inflación y los hogares enfrentan el desafío de ordenar presupuestos con gastos fijos más visibles y límites de endeudamiento más estrictos.
También mencionó Castiglioni la necesidad de evitar un aumento de la morosidad en algunos segmentos, asociado a los resabios de una economía inflacionaria. Finalmente, indicó que algunos sectores vinculados a la construcción muestran margen para mejorar, en la medida en que avance el crédito y se activen obras de infraestructura.El consumo masivo cerrón 2025 con un desempeño claramente negativo.
Datos de la consultora Scentia de noviembre reflejaron que la suma de todos los canales relevados cerró con una baja de 0,1% respecto de noviembre de 2024, lo que marca un freno en la tendencia de recuperación que se venía observando (excepto en las grandes cadenas y mayoristas). En términos mensuales, se observó un retroceso de 1,8 por ciento.
El comportamiento fue distinto en los centros de compras, donde las ventas crecieron 1,3% mensual en septiembre, segundo aumento consecutivo. Sin embargo, los niveles todavía quedaron 8,8% por debajo del cierre de 2024 y acumularon una caída interanual del 6,3%. Pero octubre, y específicamente noviembre, no fueron buenos meses en términos de consumo.Los patentamientos de autos mostraron una recuperación moderada en noviembre (2,2% mensual pero cayeron en términos interanuales 3,6%, por primera vez desde julio), insuficiente para revertir la caída previa, y quedaron por debajo de los niveles de 2023. Aun así, el año cerró con más de 600.000 unidades, el registro más alto desde 2018.
La venta de combustibles volvió a caer en octubre, especialmente el gasoil, que acumuló cuatro meses consecutivos de bajas y alcanzó mínimos de la gestión. La demanda de energía eléctrica también retrocedió, con una caída marcada en el consumo residencial.
Fuente: telam
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