02/01/2026
La odisea de un padre argentino para recuperar a sus hijos secuestrados por la madre en Brasil: “Fue cinematográfico”
Fuente: telam
El hombre logró recuperar a sus hijos de 11 y 6 años, que habían sido sacados ilegalmente al país vecino por su madre polaca. Es la segunda vez que logra rescatarlos. El operativo internacional de Interpol y el “milagro” de Navidad que frustró un tercer secuestro
>José María Rosa tenía miedo de no volver a ver a sus hijos nunca más. Pero, después de casi dos años, los hermanos F. y F. -ella de seis años, él de once- lograron regresar a la Argentina, tras haber sido secuestrados por su madre en Brasil. En el camino, la lucha de un padre decidido a recuperarlos, interminables obstáculos judiciales y un operativo internacional que permitió devolverlos a casa.
La historia se remonta a la pandemia por coronavirus. Los menores vivían solos con su padre en la Ciudad de Buenos Aires desde 2019, ya que tenía la “tenencia de hecho”. En esos momentos, la bebé tenía apenas cuatro meses de edad y el hermano mayor, cuatro años.
Cabe destacar que “F” nació en Polonia, mientras que su hermano lo hizo en el país norteamericano; ambos tienen ciudadanía del país europeo. Según relató Rosa, fueron los propios agentes del Servicio de Marshals —una agencia federal de la policía— quienes le devolvieron a la bebé en el aeropuerto.
Es por eso que, en ese momento, decidió presentar un escrito ante el Juzgado Civil N.º 25 de la Ciudad por las sospechas que tenía, aunque nunca recibió respuesta. Llona iba a pasar solo un fin de semana con los niños, pero en medio de la visita le notificó de manera unilateral que viajarían a las Cataratas del Iguazú. Rosa se negó, pero para entonces los niños ya habían desaparecido de su vista.
Lo cierto es que el papel de las redes sociales fue clave para dar con los hermanos F. Tras descubrir que no se encontraban en la isla, Rosa inició una campaña con el lema “Quiero un millón de ojos en la calle”, apelando a la solidaridad de los usuarios.
Pero en mayo de este año, un seguidor le avisó que los había visto en Ilha da Gigóia, una isla ubicada al oeste de Río de Janeiro, Brasil. Habían cruzado ilegalmente la Triple Frontera a través de un taxi. De inmediato, Rosa tomó un avión y viajó al país vecino. Sin embargo, la Interpol necesitaba una orden de la jueza a cargo del caso para proceder a la detención. Cuando finalmente la autorización llegó, los agentes le informaron que se habían escapado: ya habían pasado tres semanas desde entonces.
Así, los agentes comenzaron a seguirlos de incógnito. Finalmente, el 30 de septiembre se concretó la captura.
En total, los hermanitos pasaron 65 días en el albergue: “No había una justificación válida. Ahora estoy hablando con mi abogado para intentar garantizarles un resarcimiento a los chicos. La jueza federal que me restituyó a los chicos estaba indignada”.
Un último capítulo se sumó al calvario de Rosa días antes de Navidad. La madre había solicitado pasar la Nochebuena con los niños, una propuesta que él aceptó durante una audiencia de conciliación, con la condición de estar presente en la cena. El 26 de diciembre estaba previsto que pudiera llevarse a los chicos de regreso a la Argentina.Sin embargo, la restitución se adelantó de manera inesperada cuando las autoridades descubrieron que Llona planeaba cometer un tercer secuestro parental. Fue la dueña del Airbnb donde se alojaba la mujer quien contactó a José María para advertirle sus sospechas.A esas señales se sumaron otras pruebas: el padre descubrió un localizador oculto en la zapatilla del niño y el encargado del edificio donde se hospedaban le confirmó que la mujer polaca estaba alquilando a escondidas en el mismo condominio de Copacabana. Todo indicaba la inminencia de un tercer intento de secuestro.
El Juzgado Civil N.º 25 dictó una restricción de acercamiento contra la madre, quien sería detenida en caso de tocar suelo argentino.
“Yo no quiero obstruir el vínculo, pero tampoco quiero correr riesgos. Nuestro objetivo es que la madre zafe de prisión. ¿Por qué? Porque el centro son los chicos. Y ellos ya sufrieron un montón como para ver su a su madre presa”, concluye.
Fuente: telam
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